Leopoldo de Ubrique, el obispo Panal, “un anciano hecho del barro de los mártires”

JOSE MARÍA GAVIRA VALLEJO
Un día un amigo me recomendó La Fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa. Me contó de qué iba el libro y, la verdad, no me sedujo en aquel momento sumergirme en la vida de un repugnante dictador dominicano del siglo pasado (Trujillo). Pero me convencieron estas palabras: “si lo empiezas, no lo podrás dejar”. Y así fue. Vargas Llosa siempre lo consigue.

Ya plenamente prendido en la trama, los acontecimientos narrados cobraron un interés adicional cuando, pasado el ecuador de la obra (capítulo XIV), saltó a mis ojos el nombre de Ubrique. Concretamente, se encuentra en el párrafo que copio:

El editorial de Radio Caribe, reproducido por La Nación, aseguraba que monseñor Panal, el obispo de La Vega, «antiguamente conocido por el nombre de Leopoldo de Ubrique», era fugitivo de España y fichado por la Interpol. Lo acusaba de llenar «de beatas la casa curial de La Vega antes de dedicarse a sus imaginaciones terroristas», y, ahora, «como teme una justa represalia popular se esconde detrás de beatas y mujeres patológicas con las que, por lo visto, tiene un desaforado comercio sexual».

El obispo Panal, de Ubrique - loscallejones5uEn cuanto a monseñor Francisco Panal Ramírez, no es ese el primer pasaje en que se hace referencia a este hijo de Ubrique nacido en 1893 y muerto en Santo Domingo en 1970, que fue el primer obispo de la nueva diócesis dominicana de La Vega, entre 1954 y 1965. Desde el capítulo II se van relatando algunos hechos de este singular personaje que, con el norteamericano Tomás Reilly, recibió la siguiente descalificación –una de tantas– por parte de la emisora trujillista La Voz Dominicana:

(…) no nacieron bajo nuestro sol ni sufrieron bajo nuestra luna (…) y se inmiscuyen en nuestra vida civil y política, pisando los terrenos de lo penal.

Y es que el obispo Panal, “el españolete”, el “hijo de puta” (como lo califica el personaje de Trujillo en la novela), le estaba haciendo la vida imposible al Chivo recriminándole cada vez que podía su tiranía y su libertinaje; primero discretamente, después abiertamente, en un proceso de agravamiento de la animadversión que desembocó en guerra declarada el domingo 25 de enero de 1960. Ese día, Panal y los otros cuatro obispos dominicanos leyeron en el púlpito una carta pastoral “que estremeció la República” y “enloqueció de furor a la Bestia”.
Los prelados denunciaban la tiranía, pedían oraciones por los presos políticos que abarrotaban las cárceles y los centros de tortura del país, se acordaban de los “«millones de seres humanos que continúan viviendo bajo la opresión y la tiranía», para los que no hay «nada seguro: ni el hogar, ni los bienes, ni la libertad, ni el honor»”; defendían “[el derecho] a formar una familia, el derecho al trabajo, al comercio, a la inmigración, a la buena fama y a no ser calumniado «bajo fútiles pretextos o denuncias anónimas (…) por bajos y rastreros motivos»”. La pastoral reafirmaba que “todo hombre tiene derecho a la libertad de conciencia, de prensa, de libre asociación…” y elevaba preces para que “«en estos momentos de congoja y de incertidumbres (…) hubiera «concordia y paz» y se establecieran en el país «los sagrados derechos de convivencia humana»”.
rafael trujillo republica dominicana - loscallejones5u
El Generalísimo tenía bien aprendida en la carne ajena de Juan Domingo Perón (Argentina), Marcos Pérez Jiménez (Venezuela), y Gustavo Rojas Pinilla (Colombia) el daño que podían hacer las aparentemente inocuas pastorales de la Iglesia. De hecho, Perón se lo advirtió al Chivo al partir de Ciudad Trujillo, rumbo a España: “Cuídese de los curas, Generalísimo. No fue la rosca oligárquica ni los militares quienes me tumbaron; fueron las sotanas. Pacte o acabe con ellas de una vez”. Pero el Padre de la Patria Nueva dominicana optó por iniciar una campaña de propaganda contra los obispos, sobre todo contra los dos extranjeros, Francisco Panal y Tomás Reilly. Estos, “desde ese negro 25 de enero de 1960 (…) no habían dejado un solo día de joder. Cartas, memoriales, misas, novenas, sermones”.

El tirano barajó varios planes criminales para acabar con el problema:

 

Uno, usando como escudo a los paleros, matones armados de garrotes y chavetas de Balá, ex presidiario a su servicio, los caliés irrumpirían a la vez, como grupos recalcitrantes desprendidos de una gran manifestación de protesta contra los obispos terroristas, en el obispado de La Vega y en el Colegio Santo Domingo, y rematarían a los prelados antes de que las fuerzas del orden los rescataran. Esta fórmula era arriesgada; podía provocar la invasión. Tenía la ventaja de que la muerte de los dos obispos paralizaría al resto del clero por buen tiempo. En el otro plan, los guardias rescataban a Panal y Reilly antes de ser linchados por el populacho y el gobierno los expulsaba a España y Estados Unidos, argumentando que era la única manera de garantizar su seguridad.

Pero sopesó los pros y los contras y decidió “[seguir con] la guerra de nervios. Que no duerman ni coman tranquilos. A ver si ellos mismos deciden irse”. No sabía que se estaba enfrentando con una personalidad de carácter tan tenaz como el suyo propio. Trujillo lo intentó todo para callarlo. Incluso organizó “una sacrílega pantomima contra monseñor Panal, en la iglesia de La Vega, donde el obispo decía la misa de doce”:

 

En la nave atestada de parroquianos, cuando monseñor Panal leía el evangelio del día, irrumpió una pandilla de barraganas maquilladas y semidesnudas, y ante el estupor de los fieles, acercándose al púlpito insultaron y recriminaron al anciano obispo, acusándolo de haberles hecho hijos y ser un pervertido. Una de ellas, apoderándose del micrófono, aulló: «Reconoce a las criaturas que nos hiciste parir y no las mates de hambre». Cuando, algunos asistentes, reaccionando, intentaron sacar a las putas fuera de la iglesia y proteger al obispo que miraba aquello incrédulo, irrumpieron los caliés, una veintena de forajidos armados de garrotes y cadenas, que arremetieron sin misericordia contra los parroquianos. ¡Pobres obispos! Les pintarrajearon las casas con los insultos. A monseñor Reilly, en San Juan de la Maguana, le dinamitaron la camioneta con la que se desplazaba por la diócesis, y le bombardearon la casa con animales muertos, aguas servidas, ratas vivas, cada noche, hasta obligarlo a refugiarse en Ciudad Trujillo, en el Colegio Santo Domingo. El indestructible monseñor Panal seguía resistiendo en La Vega, las amenazas, las infamias, los insultos. Un anciano hecho del barro de los mártires.

costaverdedr.com
Todo esto removió la conciencia de Salvador Estrella Sadhalá, un católico ferviente, de comunión diaria, que se confesaba a un cura así:

 

Voy a matar a Trujillo, padre. Quiero saber si me condenaré (…). Ya no puede ser. Lo que están haciendo con los obispos, con las iglesias, esa asquerosa campaña en la televisión, en radios y periódicos. Hay que ponerle fin, cortando la cabeza de la hidra. ¿Me condenaré?


 

manuel cabello janeiro - loscallejones5u
Casi cuarenta años después de su muerte, el obispo Panal sigue ocupando un lugar en la memoria y el corazón de muchos fieles dominicanos entre los que goza de fama de santo. Tanta, que no hace mucho el actual obispo de la diócesis de La Vega, Antonio Camilo González, hizo una discreta visita a Ubrique que tenía algo de devota peregrinación. Monseñor Camilo quería conocer en persona el lugar donde vio la luz una figura tan admirada en su país. Le sirvió de sin par cicerone nuestro recordado Manuel Cabello Janeiro, en cuya proverbial inquietud de historiador de todo lo nuestro quedó sembrada una semilla de interés que acabó transformándose en entusiasmo incondicional hacia tan ilustre paisano. Don Manuel viajó a la República Dominicana siguiendo el rastro del olor a santidad y narró sus experiencias en su obra Obispo Panal, un hombre comprometido.
En este libro, que como el de Vargas Llosa no se deja cerrar hasta que se concluye, Cabello nos cuenta algunos detalles históricos y nuevas sabrosas anécdotas de la vida de aquel ubriqueño diamantino que nació el 20 de septiembre de 1893, hijo de Manuel y María, en la casa familiar de la calle de la Palma. Desde muy pequeño frecuentaba con sus hermanos mayores el convento de Capuchinos, donde, al parecer, quedaba hechizado ante la celda que había ocupado el beato Diego José de Cádiz. Tanto, que se despertó en él la vocación de “catequizar herejes”, y para disponerse a ello ingresó con doce años en la Escuela Seráfica de Antequera, en 1905, pasando en 1909 al colegio que la Orden tiene en Granada.

En 1914, con el nombre de Fray Leopoldo María de Ubrique (un homenaje a Fray Leopoldo de Alpandeire), llegó a la República Dominicana para no retornar jamás a España. Allí llevaba 16 años cuando Rafael Leónidas Trujillo Molina, tras un golpe de Estado, llegó al poder, en el que se mantuvo hasta 1961 siempre bajo un velo de mendaz constitucionalidad. Durante 31 años tuvo tiempo sobrado para hacerse dueño de medio país, robarle a sus compatriotas unos 100 millones de dólares y convencerse a sí mismo de que era una especie de semidiós con patente incluso para nombrar a su hijo Ramfis coronel a los 7 años y general a los 10 (según narra Vargas Llosa). La cantidad y “calidad” de las tropelías del Generalísimo Trujillo difícilmente las podrá supera ningún dictador contemporáneo.

catedral de la vega republica dominicana loscallejones5u
Cuenta Manuel Cabello que un día Trujillo asistía a la misa que oficiaba Panal en su catedral. Se habían dispuesto dos reclinatorios en el altar, uno para el obispo y otro para el jefe del Estado; este iba a dirigir su propia “homilía”, que iba a ser retransmitida a toda la nación por su expreso deseo. El tiro le salió por la culata. Al parecer, cuando el prelado pidió que todos se hincaran de rodillas, el Generalísimo se resistió a acatar tamaña afrenta a su dignidad de morador del Olimpo. Pero tampoco Panal estuvo dispuesto a consentir tal insumisión, por lo que recalcó en voz alta e imperiosamente: “¡Todos, todos!”. Y el Generalísimo bajó la testuz y se puso de hinojos… El príncipe de la iglesia le soltó un sermón de padre y muy señor mío sobre las iniquidades que se estaban cometiendo en el país, preguntándole al dictador si no estaba enterado de ellas. Trujillo acabó levantándose y salió de la catedral como alma que lleva el diablo –nunca mejor dicho– con la idea fija de que aquel cura se las iba a pagar caras.

270 “madres coraje” de Ubrique pidieron en 1865 a las Cortes de la nación la abolición de las quintas

JOSE MARÍA GAVIRA VALLEJO
image
Isabel Coveñas, una de las firmantes del manifiesto (cortesía de Esperanza Cabello Izquierdo)

imageEn 1865, en España soplaban aires prerrevolucionarios. Reinaba Isabel II, gobernaba Narváez primero y O’Donnell después, y las doctrinas moderadas de este último habían agotado sus posibilidades de mejorar nuestro país. Se avecinaba la revolución de 1868 (la llamada Gloriosa). Se iniciaba una guerra con Chile que se prolongó hasta el año siguiente. Y en el interior, los descontentos se manifestaban en disturbios como el de la Noche de San Daniel, la del 10 de abril, cuando la Guardia Civil y el Ejército reprimieron sangrientamente una protesta de los estudiantes contra la destitución del rector de la Universidad Central de Madrid, que no había querido deponer a los catedráticos Emilio Castelar y Nicolás Salmerón, quienes pocos años después fueron presidentes de la Primera República Española. (En la imagen, embarque de quintos con destino a Cuba a finales del siglo XIX.)
Uno de los ideales de los sectores prorrepublicanos de la época era la abolición del sistema de quintas (la llamada “contribución de sangre”), medida que también reclamaron las juntas revolucionarias que se formaron en 1868. El sistema consistía en el reclutamiento forzoso de uno de cada cinco jóvenes en edad militar, aunque el elegido podía redimirse de esta obligación pagando cierta suma de dinero.

image Recibo de redención de prestación del servicio militar, de 1896

Pues bien, parece ser que en la sociedad de Ubrique existía una oposición a las quintas muy arraigada, o al menos en los círculos prorrepublicanos de la localidad, según cabe deducir de una noticia publicada por La Discusión, Diario Democrático el 6 de abril que recogía una carta dirigida el 24 de marzo de 1865 por 270 madres de Ubrique (bisabuelas y tatarabuelas nuestras) a la Cortes de la nación para ejercer su “derecho de petición” de que se promulgara una ley que decretara la abolición de las quintas.

La madres decían que no se movían “guiadas por las aspiraciones políticas, que desconocen por completo, sino por el respeto a la justicia y por el santo amor a la humanidad”. Al parecer se inspiraban en una campaña similar iniciada por unas madres de Jerez.

En la carta de las ubriqueñas se leían párrafos tan conmovedores y elocuentes como este:

Desde que el niño se calienta en el regazo de la madre, piensa esta en las quintas, como en una amenaza inhumana del derecho escrito.

En fin, la copiamos entera en este blog tal como apareció en el mencionado periódico, para que apreciemos el coraje de aquellas bisabuelas y tatarabuelas nuestras que en unos tiempos en que la mujer no tenía protagonismo político, se atrevieron a dirigirse al principal órgano legislativo del país con sus nombres y apellidos para pedir lo que consideraban justo. Lean los nombres de las firmantes, porque casi con toda seguridad van a encontrar a una o varias antepasadas. No hay estirpe ubriqueña que no tenga una representante en esa lista. Destacan especialmente la familia Bohórquez, una de cuyas ramas era acendradamente republicana.
No olvidemos estos hechos (que creo que se habían borrado de nuestra memoria histórica) y tratemos de emular la actitud de aquellas madres coraje, porque las sociedades solo las pueden cambiar y mejorar los ciudadanos. (Nota: al escanear el texto se ha perdido una línea, pero parece leerse: “No puede ser justa, no, una ley que hiere a la juventud y quebranta el ¿corazón? de las madres”.)
image

image imageimageimageimageimageimageimageimageimage

Copiamos también el comentario que hizo el periódico La Discusión a este escrito:

image

Según nos cuenta nuestro paisano Antonio Morales Benítez (que lleva mucho tiempo interesado en este episodio de nuestra historia) este escrito está recogido por Diego Caro Cancela en su libro Burguesía y jornaleros. Jerez de la Frontera en el Sexenio Democrático (Jerez, Caja de Ahorros de Jerez, 1990, pp. 448-449). Según Caro Cancela, la iniciativa se enmarca dentro una campaña promovida por los republicanos para, según algunos historiadores, ganarse la adhesión de las mujeres. Y opina que, en una campaña de gran emotividad, y en la que participan más actores, para deplorar el sistema de reclutamiento, “las mujeres compitieron con los hombres en escribir artículos lacrimosos…“. La exposición de las ubriqueñas se reproduce tres años después, el 11 de octubre de 1868, en el periódico jerezano La Revolución, próximo al Partido Demócrata, antes de que el general Prim recurriera de nuevo a este sistema de reclutamiento.

Joaquín Manuel Fernández Cruzado, pintor, hijo del escultor ubriqueño José Fernández Guerrero

JOSE MARÍA GAVIRA VALLEJO

imageEl que ven en la imagen fue Joaquín Manuel Fernández Cruzado (1781-1856), hijo del escultor imaginero ubriqueño José Fernández Guerrero. Se trata de un autorretrato. Porque Fernández Cruzado era pintor, y de los buenos, continuando la tradición artística que se remonta, al menos, al también ubriqueño Gonzalo Fernández de Pomar (1711-1794), tío abuelo de su padre.

El periodista gaditano Fernando Orgambides nos habla de Fernández Cruzado en el discurso Memoria en el tiempo de una familia gaditana de ida y vuelta (Del escultor Fernández Guerrero al almirante Azarola Gresillón) que escribió para su ingreso en el Ateneo de Cádiz el año pasado. Dice así:

[Joaquín Manuel Fernández Cruzado] es el mejor artista gaditano de su género del Siglo XIX. Nacido circunstancialmente en Jerez, donde su padre trabajaba en ese momento por encargo de Torcuato José Cayón, vivió de cerca el desastre de Trafalgar y le salpicó de lleno la guerra de la Independencia, que le sorprendió en la capital de España cuando estudiaba en la Academia de San Fernando.

Los sucesos de la puerta de Fuencarral le empujaron a alistarse como voluntario en el Ejército, en el que permaneció veintidós años, llegando a alcanzar el empleo de capitán de Estado Mayor. La guerra contra Napoleón le alejó un tiempo de la pintura, pero no le impidió obtener el título de académico, que le fue otorgado en 1814 al mismo tiempo que al hermano del rey, el infante Carlos María Isidro, después pretendiente carlista.

Fueron veintidós años de intensa y agitada vida militar, no exenta de penurias, que le obligaron a pedir dos veces ayuda económica a la Academia gaditana, con desigual suerte en la respuesta. Y que transcurren en tres momentos decisivos de la desastrosa etapa fernandina:

  • –En la guerra de la Independencia, participando en los combates de la línea de Valencia y recorriendo los campos de batalla de la entonces llamada Castilla la Nueva.
  • –Como oficial de los Ejércitos expedicionarios a Ultramar, enviados allí para intentar recuperar los territorios emancipados.
  • –Y enfrentándose a los Cien Mil hijos de San Luís que comandaba Angulema. Con tan mala fortuna que llegaron a hacerle prisionero en Granada, sufriendo cautiverio por combatir a los absolutistas de Fernando VII.

Joaquín Manuel Fernández Cruzado no ha pasado a la historia por su carrera militar –fruto casual del destino de esa época– ni por sus ideas liberales, pero sí por ser uno de los más destacados pintores prerrománticos de Andalucía, junto a Joaquín Domínguez Bécquer, padre del poeta sevillano, y de su hijo, el también pintor Valeriano, ambos con obras catalogadas en el Museo de Cádiz.

Autor de numerosos lienzos costumbristas y de contenido religioso que cuelgan en el museo de la plaza de Mina y en la catedral gaditana, además de otras piezas pictóricas de variada temática repartidas en colecciones públicas y privadas de España y Cuba, Joaquín Manuel Fernández Cruzado destacó además como un excelente retratista.

Con una singularidad: fue pintor de obra tardía, ya que su producción comienza a ser fecunda a los 49 años, cuando regresa a Cádiz tras abandonar la aventura militar. Sin embargo, también hay que tener en cuenta su etapa de formación: llegó a la Academia dominando la técnica, hablando francés e inglés perfectamente, con una beca para estudiar en Roma que no pudo consumar y con el aval de Ceán Bermúdez, que le presentó a Goya.

Gracias a este pintor han llegado a nuestros días retratos de destacadas personalidades de la burguesía gaditana de la época, como son los casos de Gregorio Isasi y su esposa Juana de Dios Lacoste, el doctor Benjumeda, la familia Moreno de Mora al completo, la marquesa de Santo Domingo de Guzmán de niña, los banqueros Gargollo y Picardo, el presbítero Gandulfo, el teniente general Enrique McDonnell, el brigadier José Sánchez Cerquero -fundador del Observatorio de San Fernando- y los gobernadores militares Freire y Aymerich, entre otros.

Fue director de la gaditana Academia de Bellas Artes, que llegó a llamarse de San Baldomero (por Espartero) y de Santa Cristina (por la Reina gobernadora). Academia a la que proveyó de alumbrado de gas para que sus alumnos pudieran modelar y pintar de noche. Y en cuyo seno reivindicó con rebeldía el buen nombre de su padre, que había sido maltratado económicamente como docente.

Esa actitud rebelde con la burocracia la mantuvo hasta el último momento de su vida, ya casi ciego. Murió a los 78 años, tras un nuevo pleito con la Academia local, corporación que no estuvo a la altura de las circunstancias en sus funerales, lo que provocó la indignación de personalidades de la época -entre ellas el historiador Adolfo de Castro-, que salieron en defensa del honor que merecía el fallecido.

Pese a ello, testó a favor de la corporación gaditana su obra de más valor íntimo, un óleo, realizado en su etapa de docente y denominado El Gran Capitán, que había sido laureado en 1808 por la Academia de Bellas Artes de San Fernando. El resto de la obra en su poder la legó a sus hermanos, entre ellos José, uno de los principales precursores de la cirugía médica en la isla de Cuba y de quien a continuación me voy a ocupar.

(Continúa aquí.)

Presentamos más abajo dos de sus retratos. El de la izquierda es del médico gaditano José Benjumeda y Gens (o Genis). Este, de tamaño natural, viste levita negra con blanco plastrón al cuello y mira al espectador. En el de la derecha vemos a su esposa, Dolores Fernández Céspedes, en pose contrapuesta respecto al cuadro de su marido. Viste colores claros y se toca con una peineta con forma de teja. Ambos (óleos sobre lienzo, de 61 x 50 cms.) están firmados verticalmente “Fernz. pxt.” y se conservan en el Museo Romántico de Madrid. El de Benjumeda está considerado una de las mejores obras de Fernández Cruzado. No tienen fecha, pero pueden ser de 1830

image image

La Guerra de la Independencia en Ubrique – 4. Así lo vieron los franceses (1811-12)

JOSE MARÍA GAVIRA VALLEJO


1ª parte | 2ª parte | 3ª parte | 4ª parte | 5ª parte-1 | 5ª parte-2 | 5ª parte-3


image20

 

Según nos cuenta el teniente del ejército francés Alphonse-Louis Grasset en su obra Málaga, Province française (1811-1812)*, a primeros de septiembre de 1811 la resistencia española a los gabachos se basaba en las numerosas partidas de paisanos que se habían formado y en tres cuerpos de tropas regulares, a saber:

  • lo que quedaba del que fue Ejército de Extremadura (unos 5.000 hombres bajo el mando del general Castaños);
  • los restos del Ejército de Murcia (otros 5.000, reorganizados por el general Blake);
  • y las tropas del teniente general Ballesteros, unos 4.000 hombres que desembarcaron en Algeciras a los que inmediatamente se fueron sumando otros regulares y los guerrilleros que pululaban por las zonas montañosas entre el Estrecho y Ronda.

image Los españoles se enfrentaban al ejército del mariscal Nicolas- Jean-de-Dieu Soult, Duque de Dalmacia (dcha.), formado por los 16.000 soldados del general Victor que asediaban Cádiz, 10.000 del general Drouet d’Erlon, 11.000 del general Leval, las guarniciones de las plazas conquistadas, los destacamentos móviles y 8.500 enfermos que atestaban los hospitales. La reserva la integraban 8 regimientos de caballería del general Latour-Maubourg y la artillería del general Bourgeat. Según los informes que se enviaron a Napoleón, el Ejército del Sur francés en España lo integraban entre 66.000 y 77.000 combatientes.

image Nos cuenta el teniente Grasset que el mariscal Soult encomendó al general Jean-Pierre Maransin (izqda.) la defensa de Málaga porque se trataba de una plaza importante no bien defendida que se hallaba muy cerca de

la terrible región de Ronda, conocida guarida de los bandoleros de Andalucía que, gracias a lo intrincado de sus picos y despeñaderos, siempre había desafiado los esfuerzos de las tropas imperiales.

image Mientras tanto, el teniente general Francisco Ballesteros (dcha.) desembarcaba en Algeciras, entre el 1 y el 5 de septiembre de 1811, inicialmente con 4.000 hombres. Entre otras razones había elegido aquel puerto precisamente por su cercanía a la serranía de Ronda, donde esperaba contar con la misma afección incondicional que el “ejército de ariscos montañeses” había manifestado a su predecesor, el jefe de escuadra José Serrano Valdenebro, natural de Cortes.

Dice el teniente Grasset:

Al solo rumor del acercamiento de Ballesteros, cuya popularidad no tenía límites, toda la sierra de Ronda se levantó. La insurrección, que escondía sus armas, echó a un lado el velo y a la voz de alarma acudieron paisanos de todas partes: Ubrique, Montejaque, Cortegona [sic], Benaoján, Tolox se convierten en los lugares de reunión de grupos importantes que en aquellos lugares se hicieron fuertes.

image “Plaza del pucherete”, en Ubrique, entre las calles Peral y Ronda, donde dice la tradición que se hacían la comida los gabachos cada vez que  invadían la villa en operación de castigo.

[Ubrique ya había sido saqueado varias veces por los franceses desde la primera vez que entraron en el pueblo (en mayo de 1810, o quizá antes, y particularmente el 10 y el 13 de junio de ese año).]

En el parte de guerra del 15-16 de septiembre enviado por Maransin a Soult se lee:

POLICÍA. El comisario de Policía de Marbella informa de que Ballesteros se dirigió hace seis días hacia Ubrique con unos 4.000 hombres, subsistencias y municiones y que el 13 salieron de Algeciras unos 2.000 hombres que se dirigieron hacia Ronda.

Aunque Soult inicialmente había denominado a aquellas fuerzas “sombra de ejército” dirigido por un “jefe de insurgentes”, pronto se dio cuenta de su error y ordenó a los generales Cassagne y Rignoux que emprendieran las operaciones precisas contra los serranos levantiscos. Las divisiones de ambos militares se reunieron el 14 de septiembre en Yunquera, donde Ballesteros había llegado la víspera. El español, viéndose en inferioridad, se retiró inmediatamente a Ubrique (donde estaba el 15), dejando en la localidad malagueña a 600 españoles para que trataran de distraer a los gabachos, que al final quemaron el pueblo. Lo mismo le sucedió a Montejaque el día 15, y el 16 a Benaoján. Ese mismo día la columna francesa se dirigió hacia Ubrique dispuesta a aguarle la feria a sus vecinos. Pero Ballesteros, que no tuvo apenas tiempo ni de tomar una copita de vino y una tapa, también levantó el vuelo en Ubrique, donde los franceses entraron el 17 de septiembre.

Dice el teniente Grasset:

[Ubrique era] un centro importante donde se encontraban gran número de insurgentes con considerables aprovisionamientos. Los generales franceses esperaban encontrar allí a Ballesteros, pero este había continuado su retirada dejando a los montañeses a sus propias expensas. Ubrique ni siquiera fue defendido; los insurgentes, sorprendidos, huyeron por los peñascos y lograron escapar casi todos.

En un orden del día del ejército francés firmado por el mariscal Soult en su sede de Sevilla el 25 de septiembre se lee:

El día 17 se estuvo en Ubrique, donde se destruyeron aún más tiendas de todo tipo y talleres de reparación de armas y guarnicionería. Los enemigos perdieron también hombres en este enclave.

imageimage Soult transmitió estas nuevas (inflándolas a placer) al mariscal Louis-Alexandre Berthier, Príncipe de Neuchâtel y mano derecha de Napoleón, el 24 de septiembre de 1811 desde Sevilla:

Monseñor: el 12 de este mes tuve el honor de dar cuenta a Vuestra Alteza Serenísima de que, tras el desembarco de Ballesteros en Algeciras, los rebeldes estaban reagrupándose entre esta ciudad y Ronda […]. El 17 se marchó contra Ubrique, donde se encontraba la principal concentración de insurgentes, los cuales, viéndose sorprendidos, no tuvieron tiempo más que para trepar a los peñascos que rodean este enclave o para esconderse en sus barrancos. No obstante, un gran número de ellos fueron alcanzados y otros murieron al querer salvarse. Se destruyeron una vez más en Ubrique numerosos objetivos.

image

Un día más tarde agregaba en otra carta:

En su marcha, [los coroneles Ismert y Combelle] supieron que el general insurgente Ballesteros, inquieto por los movimientos de los generales Cassagne y Rignoux en las montañas de Ubrique, se había retirado precipitadamente hacia Jimena.

imageimageEl mariscal Berthier trasladaba estas novedades al mismísimo Emperador Bonaparte (maquillándolas aún más) en carta fechada en París el 25 de octubre de 1811:

Tengo el honor de presentar a la vista de Vuestra Majestad dos cartas en las cuales se da rendida cuenta de algunas operaciones militares. Tras el desembarco de Ballesteros en Algeciras, el enemigo formó partidas entre esta ciudad y Ronda. Los generales Rignoux y Cassagne han sido enviados contra ellos y los han encontrado y batido en Junquera [sic], Montejaque, Benaoján y Ubrique, del 12 al 17 de septiembre. Los insurgentes han perdido, en los diferentes combates que se han producido, más de 1.000 hombres y aprovisionamientos considerables de armas, municiones y provisiones y subsistencias que desde hace tiempo reunían en estos cuatro enclaves con la intención incesante de atacar Ronda. Las tropas de Vuestra Majestad han sufrido 10 pérdidas y 35 heridos.

imageimage Noticias que alguien se ocupó de trasladar al diario Le Moniteur Universel, principal órgano de propaganda napoleónico el cual el 29 de octubre las magnificaba así:

Ballesteros, expulsado del condado de Niebla, ha desembarcado en Algeciras y se ha reunido con las partidas de los montes de Ronda. El general Rignoux salió de Málaga el 12 de septiembre con el 4º Regimiento del Gran Ducado de Varsovia. Sorprendió en las montañas a 500 o 600 hombres que se habían escondido y los hizo pasar por las armas. Tras varias marchas consiguió descubrir considerables depósitos de armas y municiones en diferentes lugares, entre otros en Montejaque y Ubrique. Todo ha sido destruido. Las partidas han sido dispersadas y han muerto más de 1.000 hombres. Nuestras pérdidas han sido de 10 muertos y 25 heridos.

image Armas de la Guerra de la Independencia. (El Gran Capitán)

Pero volvamos a la versión del teniente Grasset, que parece más sensato en el relato e interpretación de los hechos:

Con eso [los generales Rignoux y Cassagne] dieron por terminada la expedición contra los insurgentes de la serranía: algunas villas incendiadas, algunos aprovisionamientos destruidos y aproximadamente 500 insurgentes puestos fuera de combate.

Sin embargo, Grasset reconoce que a primeros de octubre (un mes después de su desembarco en Algeciras) Ballesteros había hecho muchos progresos en la zona, tantos que Soult envió al general Deo-Gracias-Nicolas Godinot a buscar al español en su refugio del campo de Gibraltar y batirlo. La columna de Godinot salió efectivamente de Bornos el 10 de octubre,

atravesó El Bosque y Ubrique, nidos de bandoleros [brigands], los escabrosos parajes de la sierra de Líbar y de Benuelos [sic], donde los insurgentes trataron de detenerlo emboscados tras los peñascos, y el 12 de octubre se uniría en Jimena con la columna Barrois. Había recorrido en dos días 52 kilómetros en un país extremadamente accidentado, a pesar de los esfuerzos de las guerrillas.

image Camino UbriqueJimena (Rutas y Fotos, El blog de Manuel).


Soult
se lo contó así al mariscal Berthier, en carta desde Sevilla del 18 de octubre:

El general Godinot salió de Bornos con la primera división de reserva, el día 10, y se dirigió hacia Jimena por Ubrique. En su marcha tuvo que combatir a los insurgentes.

(Godinot volvió a Sevilla sin lograr enfrentarse a Ballesteros. Al día siguiente de su llegada a la capital andaluza se  voló la tapa de los sesos, tendido en su cama, con el fusil del soldado que hacía guardia en su puerta. Dicen que lo hizo porque no soportó los reproches que le endilgó Soult; otros creen que porque había recibido malas nuevas de su familia en Francia; otros, en fin, lo atribuyen simplemente a un “estado de alienación mental”, hipótesis alimentada por el hecho cierto de que destacó por sus actos de inusitada crueldad como gobernador de Córdoba y en sus acciones guerreras en Andalucía.)

A finales de octubre el mariscal Soult, jefe supremo del Ejército del Sur español, se dio cuenta de que el asunto de la serranía de la Ronda se le estaba yendo de las manos; que la insurrección se desbordaba por allí. Por eso, tomó unas disposiciones que explicó así a uno de sus generales (Barrois) en carta fechada en Sevilla el 29 de octubre:

[…] He escrito al mariscal Duque de Bellune [Victor] pidiéndole que dé ordenes al general Sémellé de ocupar con sus tropas la línea ante Ronda formada por los municipios de Ubrique, Cortes y Atajate, desde la cual, si es posible, tomará la línea Jimena de la Frontera-Casares-Estepona con el fin de empujar todo lo que se pueda a las tropas de Ballesteros hacia el fondo de la península, cerrar la salida de las montañas y estar en disposición de marchar contra estas tropas sea cual fuere la dirección que tomaren […]

image Pero a pesar de todas estas medidas, Ballesteros es cada vez más osado. Según se lee en un informe de Maransin a Soult correspondiente al 20-25 de noviembre de 1811, el 15 de ese mes el general español se halla en Utrera junto al teniente general Copons (dcha.) con 12.000 infantes y 1.500 de caballería. Afirma Maransin que han conseguido un ejército tan numeroso realizando levas en los pueblos. Para que estos no queden desprotegidos han dejado guarniciones. En Ubrique quedó la Compañía Cívica de Estepona. Viendo el Duque de Dalmacia que Sevilla, su sede, está amenazada, ordena envolver a Ballesteros. El inevitable encuentro se produce en Bornos. Así le contaba el resultado de esta acción el mariscal Soult al mariscal Berthier, en carta fechada en Sevilla el 19 de noviembre:

Tras el combate que el general Sémellé ha sostenido en Bornos con el 16º regimiento de infantería ligera contra las tropas españolas mandadas por Ballesteros, el general enemigo se ha mantenido sobre el Guadalete con 5.000 a 6.000 hombres, de los cuales 660 a caballo, y ha ocupado Villamartín y la villa de Los Poblaciones [sic, por Prado del Rey], que se halla a la entrada del desfiladero de Ubrique. El general Sémellé ha reunido su división en Morón. 400 caballos de los 14º y 27º de Dragones estaban a su disposición. El 15 marchó por Montellano y Porto Serrano [sic], mientras que los generales Bonnemain y Konopka, con los lanceros y el 5º de Cazadores, salieron por Villamartín. El enemigo no lo esperó y se replegó sobre Ubrique, donde se ha reunido con la división mandada por Copons, la cual se compone de 3.000 hombres. […]

 image Los franceses fortificaron el castillo de Aznalmara (en primer término) para controlar el paso de Tavizna (que se aprecia al fondo, bajo el monte Higuerón), salida natural de la Sierra hacia la campiña, entre Ubrique y El Bosque (Foto: Antonio Morales; más fotos de Aznalmara, aquí).

image En febrero de 1812 el teniente general Ballesteros (a  la izquierda, su firma) se ha convertido en el coco para los franceses. Les parece ubicuo. Lo ven el día 9 en Ubrique, el 10 en Yunquera con 5.000 hombres y el 11 de nuevo en Ubrique con 8.000. Otros corrigen y aseguran que fue el 9 cuando andaba por Yunquera. Maransin supone que en realidad se está retirando a San Roque. Nos dice el teniente Grasset que el general español sabe ocultar sus movimientos con tal destreza que tiene al mismo tiempo en estado de alerta al ejército francés en la línea del Guadalete y en la Sierra.

El 20 de febrero, Soult escribía a Maransin:

Señor general, acabo de recibir el duplicado de la carta que me habéis enviado desde Cártama el día 14; supongo que desde entonces vuestras disposiciones y las del general Rey habrán forzado a los enemigos a retirarse de Colín, donde habían entrado. Los emisarios aseguran que Ballesteros estaba de vuelta en Gaucín el 17. Diversos  movimientos que he ordenado sobre Ubrique y más allá de Alcalá de los Gazules contribuirán a mantenerlo en aquella parte.

Y al día siguiente, el Duque de Dalmacia informaba así al mariscal Berthier, la mano derecha del Emperador:

Como he tenido el honor de anunciar a Vuestra Alteza, me encuentro delante de Cádiz. En el camino he examinado las obras de fortificación que han sido ejecutadas sobre la línea del Guadalete, particularmente las de Villamartín, donde he hecho construir un fuerte. Este puesto es de una gran importancia y se concluirá dentro de pocos días. Ya está armado y ahora me ocupo de su aprovisionamiento. Su objetivo es impedir que los enemigos penetren por esta salida en el interior de Andalucía, mantenerlos encerrados en las montañas de Ronda y mejorar la defensa de Morón, Olvera, Ronda y Arcos. image
[…]
La primera división, mandada por el general Conroux es la encargada de ejecutar el fuerte de Villamartín; ha trabajado de modo prodigioso.
Hace diez días que Ballesteros se presentó con 8.000 hombres en Ubrique, Elbosque [sic] y Los Poblaciones [sic, por Prado del Rey]. Parecía tener el proyecto de atacar a la primera división e interrumpir los trabajos. Los generales Conroux y Meunier fueron a encontrarse con él a este último enclave (situado entre Villamartín y Mosque [sic, por El Bosque]) solo con algunas compañías de escaramuceadores [voltigeurs, un tipo de infante ligero del ejército francés, imagen de la izquierda] que rechazaron a la vanguardia enemiga haciéndole perder gente y tomándole 25 prisioneros. Ballesteros, viéndose sorprendido, renunció a su proyecto y maniobró para tratar de ejecutar una sorpresa que venía meditando desde hacía algún tiempo sobre Ronda. […]
El general Maransin ha tomado posiciones en Cártama con una parte del 58º y yo he ordenado a los generales Conroux y Bonnemain dirigirse, el primero, sobre Ubrique, y el segundo ante Alcalá de los Gazules para llamar la atención del enemigo y obligarlo a volver a trasladar sus fuerzas a esa parte.

El 1 de junio de 1812 tuvo lugar la conocida batalla de Bornos, que ganaron los franceses aunque Ballesteros siempre porfió en que la había ganado él… o al menos en que quedaron en tablas… Lo cierto es que al día siguiente nos encontramos al general español replegado en Ubrique, donde trataba de reunir unos 4.000 hombres para dirigirse a San Roque.

image

El 10 de julio de 1812 Maransin escribía a Soult desde Málaga informándole de que:

Las tropas a las órdenes de Ballesteros, que se encuentra en el distrito de Coín, se compone de los siguientes regimientos (…).

La caballería se compone de los regimientos o escuadrones siguientes:
Calatrava………………………………………………350 caballos
Húsares de Castilla………………………………150 caballos
Ubrique…………………………………………………80 caballos
TOTAL………………………580 caballos

Se dice que estas fuerzas están mandadas por los generales Merino, Marqués de Las Cuevas y Príncipe de Anglona bajo las órdenes directas de Ballesteros.

Mes y medio más tarde los franceses empezaron a retirarse de Andalucía y de España, llamados por Napoleón para aprestar efectivos con destino al frente de Rusia. Ese escuadrón de caballería de Ubrique que mencionaba los siguió hasta los Pirineos y, probablemente, allende estos montes en la invasión del sur de Francia dirigida por el Duque de Wellington.

image Ubrique, en aquella época.

Como hemos podido comprobar, el teniente general Ballesteros y su ejército anduvieron bastante por Ubrique durante un año (entre septiembre de 1811 y agosto de 1812). Así que, para los habitantes de nuestro pueblo, las idas, venidas y estancias de un ejército que los duplicaba en número sin duda tuvo que constituir un gran espectáculo.

image

Ubrique fue uno de los cuarteles generales de Ballesteros, por lo que probablemente pasó muchas horas en el interior de nuestro Ayuntamiento (recién construido). Probablemente se alojaba en la casa de alguna familia ilustre. También es plausible que –entre acción y acción– el militar disfrutara del reposo del guerrero participando en la vida social del pueblo, asistiendo a agasajos que le darían las familias más pudientes, haciendo amistades… Por ejemplo, parece ser que las entabló con el corregidor de Ubrique, a juzgar por esta noticia del periódico El Conciso del 18-XII-1811 sobre una sesión de las Cortes de Cádiz:

image

————————–

Nota: si se quiere conocer en detalle cómo vivieron los franceses la guerra en la Serranía no hay mejor testimonio que las Memorias que escribió posteriormente el oficial de húsares francés Albert-Jean-Michel Rocca, el cual participó en la campaña. En este artículo no hemos usado este magnífico documento porque nos hemos ceñido a Ubrique (que Rocca no cita), pero lo que nos cuenta el autor sobre la actitud de los serranos en la contienda puede aplicarse a toda la Serranía (en particular, cuenta con bastante pormenor el ataque/defensa de Grazalema (página 227)). La segunda edición de la obra (Mémoires sur la Guerre des Français en Espagne (1814)) puede encontrarse digitalizada aquí. También existe la traducción “La guerra de la independencia contada por un oficial francés”, hecha por Ángel Salcedo Ruiz en 1908.

image

————————–

* Existe la traducción “Málaga provincia francesa (1811-1812) / Alphonse Grasset”, de Mª Cruz Toledano. Málaga: Servicio de Publicaciones de la Universidad; Sevilla: Real Academia de San Telmo, D.L. 1996

>> Más sobre la Guerra de la Independencia en Ubrique >>



La Guerra de la Independencia en Ubrique – 3 . Los ubriqueños celebran el retorno de Fernando VII

JOSE MARÍA GAVIRA VALLEJO


1ª parte | 2ª parte | 3ª parte | 4ª parte | 5ª parte-1 | 5ª parte-2 | 5ª parte-3


imageFernando VII, retratado por Goya.

<< Viene de la segunda parte << 

A partir del verano de 1812, con el levantamiento del sitio de Cádiz, el ejército francés empezó a replegarse. Los angloespañoles persiguieron y hostigaron a los galos hasta que estos atravesaron los Pirineos, e incluso dentro de territorio francés, lo que forzó a Napoleón a firmar con Fernando VII el 11 de diciembre de 1813 el tratado de Valençay por el que este último recuperaba la corona de España. Las Cortes de Cádiz, sin embargo, no reconocieron la validez del tratado y decretaron que no aceptarían al Borbón hasta que jurara la Constitución de 1812.

imageFragmento de otro cuadro de Fernando VII pintado por Goya.

imageFernando VII entró en territorio español el 22 de marzo de 1814, concretamente por Figueras, para pasar inmediatamente a Gerona y después a Zaragoza. Después, el monarca más nefasto que ha sufrido la España contemporánea se dirigió a Valencia, donde llegó el 16 de abril. Allí, con el apoyo del general Elío, capitán general de dicha ciudad, y envalentonado con el “manifiesto de los persas”, abolió el 4 de mayo “aquella Constitución y aquellos decretos nulos y de ningún valor ni efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de enmedio del tiempo. Inició así la persecución de los liberales y el primer período absolutista y se convirtió en aquel Saturno devorando a sus hijos que pintó Goya.  (Seis años más tarde, en 1820, una sucesión de sublevaciones por toda España lo obligaron a jurar la Constitución pronunciando la histórica frase “Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional”.)

El 13 de mayo El Deseado entró triunfante en Madrid, donde fue recibido con un inmenso entusiasmo popular. Ubrique no quiso ser menos. A nuestro pueblo llegaron las noticias de la vuelta a España de Fernando VII el 4 de abril y  provocaron al parecer un gran júbilo en la población. Tanto, que el Ayuntamiento decidió organizar el domingo 22 de mayo, en la Plaza, una función alegórica con ninfas y genios, “iluminación general por tres noches”, fuegos artificiales, Te Deum, desfile cívico-religiosa por las calles engalanadas, “refresco”, corrida de toros y baile, concurriendo todos los ubriqueños y gentes de los pueblos vecinos. No se sabe si la fiesta la organizaron los “sujetos principales” desconociendo que el Rey había abolido la Constitución 18 días antes o precisamente por eso. (En Ubrique existían influyentes elementos absolutistas como los capuchinos o el guerrillero Zaldívar.)

image

En cualquier caso, el acontecimiento resultó tan fastuoso que fue publicado en la Gaceta de Madrid del 21 de junio de 1814. Copiamos aquí íntegramente (respetando la ortografía de la época) tan interesante documento para la historia de Ubrique.

Ubrique 25 de Mayo

Habiendo llegado á esta villa el 4 de Abril último la noticia de la entrada en Gerona de nuestro amado Rey el Sr. D. Fernando VII, sus habitantes dieron las mayores demostraciones de júbilo con repetidos vivas, salvas y repique general, á que se siguió un solemne Te Deum é iluminación por tres noches, sin haber precedido órden alguna superior; y luego que supieron que S. M. habia llegado á la capital, y colocádose en el trono de sus mayores, dispusieron una funcion, en que se desahogasen sus sentimientos de amor y lealtad á su legítimo Soberano.

El 22 de Mayo amanecieron colgadas con mucha magnificencia las casas capitulares, en cuyo balcon se colocó el retrato de nuestro adorado Monarca, é inmediatamente el alcalde primero D. Francisco Vegazo Rodriguez dió la voz de viva el Rey, á que contestó con repetidos vivas el inmenso gentío que de este pueblo é inmediatos habia concurrido: á este tiempo un coro de 18 niñas vestidas de forma de ninfas representando las 18 provincias de España, cuyas nombres llevaban por divisa, aparecieron cautivas, sus brazos ligados con cintas, que á la voz de viva el Rey fueron desatadas por varios niños vestidos de genios ó ángeles de paz, dando á entender que todas las provincias gemian por la cautividad y ausencia de su Monarca, y que quedaban libres al presentarse entre sus vasallos: á esta accion siguió un gracioso bayle de las mismas niñas con instrumentos correspondientes, y concluyó con elevarse enmedio de ellas un asta que terminaba en una targeta de viva el Rey, á la que asidos todos simbolizaban la union de dichas provincias para amar y proclamar a su Soberano: en seguida tomado el real retrato por el alcalde primero, y por el cura párroco D. Eugenio Lázaro la insignia representativa de la religion, y escoltados de guardias de honor compuesta de los sugetos principales, y acompañados de todo el ayuntamiento, clero secular y regular, comunidad de capuchinos y de un grande concurso, se dirigieron a la parroquial, donde se celebró una magnífica función y se cantó un solemne Te Deum, estando el real retrato expuesto baxo un dosel primoroso: concluida dicha funcion tomaron los citados alcaldes y cura sus respectivas insignias, y con el mismo acompañamiento pasearon las principales calles, que estaban colgadas y adornadas ricamente: por la tarde hubo un abunte [sic] refresco que dió el ayuntamiento, una lucida corrida de novillos, y por la noche iluminacion general; un castillo de primorosos fuegos, terminando el regocijo con un gran bayle, que duró hasta la madrugada, habiendo reynado la mejor armonía y tranquilidad enmedio de tan numeroso gentío.

image

>> Continúa en la cuarta parte >>



La Guerra de la Independencia en Ubrique – 2. 1811-1813

JOSE MARÍA GAVIRA VALLEJO


En 2010 se cumplieron 200 años del inicio de la Guerra de la Independencia en Ubrique, y con este motivo indagamos en los textos históricos para adquirir alguna idea de cómo se vivió la contienda en nuestro pueblo. En la primera parte nos referimos a los acontecimientos ocurridos en 1810. Ahora nos ocuparemos de los sucesos de 1811 y 1812 hasta la retirada de los franceses de Andalucía, y también de algunas peripecias del Escuadrón de Caballería de Ubrique en 1813, persiguiendo a los imperiales.
 image “Escapan entre las llamas” (Goya: Los desastres de la guerra)
<< Viene de la primera parte <<

1811

Enero-mayo

Entrado 1811, tras casi un año de guerra en Andalucía,los franceses empiezan a tener claro que el dominio de la serranía es tarea mucho más complicada de lo que creían. Por más operaciones de castigo que inflige el ejército francés, saqueando y quemando los pueblos que no se someten, los españoles parecen renacer una y otra vez de sus cenizas como el Ave Fénix. El guerrillero presbítero de Cortes Francisco Garcés y Barea afirma en el Manifiesto citado por Fray Sebastián3 que al enemigo “ominosas le eran ya las venidas a la Sierra, que excusaba cuanto podía”. Contribuyó a ello que las fuerzas de la jurisdicción del Campo de Gibraltar ya no eran meras partidas o unidades con escasa formación militar, sino cuerpos uniformados cada vez más instruidos y disciplinados.

En Ubrique, aunque fuera por la fuerza de la costumbre, los primeros meses de 1811 parece que se vivía más desahogadamente, hasta el punto de que el Escuadrón de Caballería de Cazadores de Ubrique realiza incursiones en otros territorios. Así, a finales de enero atacó la difícil plaza de Arcos, en poder de los franceses7; y el 5 de marzo participó en la batalla de Chiclana a las órdenes del brigadier Surga y Cortés y junto a los escuadrones Provincial de RondaMálaga y Melilla5.

El comandante de la Serranía, José Serrano Valdenebro, confiaba mucho en estos y otros cuerpos militares, pero denunciaba su precariedad de medios. En un informe que dirigió a la Regencia y que publicó el Diario de Algeciras entre los días 24 y 25 de abril decía Serrano:

El escuadrón de Ubrique es un agregado de hombres valientes mandados por un oficial de mucho mérito [Gregorio Fernández], pero sin armas, sin ropas, sin equipos no se puede exigir. Valientes en la escaramuza, pero no conocen el choque, que es la fuerza de este cuerpo. Sin armas competentes, ¿cómo lo han de comprender?

imageUniforme español del regimiento de cazadores voluntarios (El Correo Digital)
El 26 de marzo los franceses volvieron a Ubrique. Intentaban sorprender a Serrano Valdenebro en Gaucín, pasando por nuestro pueblo “con fuerza muy respetable”, en palabras del presbítero de Cortes Garcés y Barea, quien afirma que los invasores, en su camino, cometieron “sus acostumbrados destrozos, robos y saqueos en los caseríos de los vecinos de esta villa que se hallaban en su tránsito”3.

image

Una carta que el comandante gobernador de Ronda envió al mariscal Soult, general en jefe del ejército francés en Andalucía, y que fue interceptada por los españoles –se  conserva en el Archivo Histórico Nacional– nos da una visión general de cómo debieron de ser estos ataques, que se repitieron unas 15 veces entre 1810 y 1811. Cuando los franceses entraban no encontraban un alma en Ubrique, pero eran hostigados por las partidas desde lo alto de la sierra. Eventualmente, los gabachos saqueaban lo que hubiera quedado y prendían fuego a algunas casas como castigo y advertencia.

image

En la carta leemos:

Tengo el honor de enviar a V. E. un informe exacto de la marcha del general Verlé. Tres campesinos de Zahara y uno de El Bosque que han servido de guías al general Verlé informan:

Que este general llegó el 25 al mediodía a El Bosque. Encontró pocos insurgentes que se opusieran a su marcha. Hizo un alto en El Bosque, cuyos habitantes habían huido.

Esa misma tarde se encontraba en Ubrique, donde llego hacia las seis.Tuvo un vivo encuentro con los insurgentes y algunas tropas que se encontraban allí. Estas últimas fueron dispersadas a cañonazos y se refugiaron en lo que se llama el Calvario y la montaña al pie de la cual está situada Ubrique. La caída de la noche puso fin al fuego de una y otra parte. El general durmió en Ubrique, cuyos habitantes también habían huido.

Al día siguiente se puso en marcha dirigiéndose sobre Gaucín. Los insurgentes y las tropas con las que se había batido en Ubrique inquietaron su retaguardia.

image Bala da cañón francesa encontrada en Aznalmara, cuyo castillo parece ser que fue fortificado por los napoleónicos para controlar el paso de Tavizna.

En la misiva también se habla de Grazalema:

La villa de Grazalema me envió ayer tres delegados. Esta villa es desgraciada. Los tunantes [brigands] llegan a ella casi todos los días, roban y exigen mil exacciones. Ansían ser librados de esta canalla. Los delegados han manifestado su fidelidad y adhesión a S. M. C.

image Estadillo de suministro de víveres del ejército en francés en Ronda que figuraba en un correo interceptado por los españoles (Archivo Histórico Nacional)

Junio-agosto de 1811

En junio de 1811, en Ubrique seguía radicando uno de los cuarteles generales de los españoles. (Lo prueba, por ejemplo, un parte firmado en nuestro pueblo por el brigadier Antonio Begines de los Ríos el 20 de junio relativo a una acción en El Coronil8.)

image

imageLas fuerzas de la Serranía las comandaban Begines y José Serrano Valdenebro, pero no estaba claro cuál era la jurisdicción de cada uno, lo que originó desavenencias entre ellos. Vino a acabar con estas rivalidades el nombramiento a mediados de junio del general Francisco Ballesteros como comandante general del Campo de Gibraltar (Cuarto Ejército) y de la Serranía. (A partir de enero de 1812 fue hecho, además, capitán general de los Cuatro Reinos de Andalucía. Más tarde llegó a ser capitán general de Madrid y miembro del gobierno.) Serrano Valdenebro se fue.

Ballesteros se incorporó efectivamente a su nuevo destino a finales de agosto de 1811. Desde ese momento participó personalmente en muchas acciones, residiendo a menudo de forma temporal en el Cuartel General de Ubrique. Sin duda hizo amistades en el pueblo, como lo prueba que en diciembre de 1811 enviara una carta a las Cortes de Cádiz recomendando al corregidor de Ubrique “por sus servicios patrióticos”27. Nuestro pueblo debió de vivir aquel año, pues, un continuo trasiego de soldados que a buen seguro acamparían en los alrededores. Probablemente, por un lado, esto aumentaría la tranquilidad de los moradores, pero, por otro, la circunstancia convertiría a Ubrique en blanco de muchos ataques franceses.

El Escuadrón de Caballería de Ubrique estaba adscrito a una de las divisiones de la comandancia general del Campo de Gibraltar, ejército que contaba con unos 6.000 soldados regulares a los que había que sumar numerosas partidas guerrilleras, una de las cuales, la denominada Ubrique, estaba integrada por gran cantidad de religiosos (que también abundaban en las partidas Cortes, Alpandeire y La Cruzada)5.

A primeros de agosto, una división gabacha al mando del general Leval ocupó Alcalá de los Gazules, Ubrique y Cortes, acción que los españoles interpretaron como una posible tentativa contra el Campo, según una comunicación del jefe interino del Estado Mayor del 4º Ejército al jefe del Estado Mayor General que se conserva en el Archivo Histórico Nacional.

image

Septiembre y octubre de 1811

imageEn septiembre de 1811 los franceses estaban constatando que la guerra tomaba unos derroteros muy preocupantes en el sur de Andalucía. Por ello, el mariscal Soult decidió emprender una ofensiva para someter todo el territorio desde el Guadalete hasta el Campo de Gibraltar.

Jean de Dieu Soult, duque de Dalmacia, hizo mucho daño a Andalucía no solo en el terreno bélico, sino también en el patrimonial. Robó todos los cuadros de Murillo y Zurbarán que pudo, vendiéndolos a museos extranjeros. (Uno de esos cuadros, conocido posteriormente por el significativo nombre de “La Inmaculada de Soult”, volvió a España en 1941 en virtud de un canje de obras de arte con el gobierno francés.)

image La “Inmaculada de Soult”

Soult se había visto las caras con Ballesteros meses antes en la batalla de la Albuera (Extremadura), en la que el general español mandó una división del ejército coaligado anglolusoespañol, a favor del cual se decantó ligeramente el choque. Así que el duque de Dalmacia probablemente estaba ansioso de una revancha.

Ballesteros, por su parte, inmediatamente después de incorporarse a su destino de comandante general del Cuarto Ejército se dirigió a la Serranía –en torno al 9 de septiembre estaba en Ubrique– para reunir las partidas y levantar la moral. Los comandantes veteranos de estas (José Aguilar, Alonso Rodríguez, etc.) parece que pudieron juntar a 10.000 hombres5.

image

A mediados de septiembre, desde Ubrique, Ballesteros envió una columna de 2.000 hombres para observar Ronda, plaza donde habían convergido varias brigadas galas. El día 16 supo el general español que los franceses, en número de 4.000, habían avanzado hasta Benaoján, ciudad que habían atacado. Acto seguido fueron sobre Cortes, que “saquearon y destrozaron por completo”3, y Ubrique, que “aunque no opuso resistencia, no se libró del saqueo”5.

El 19 de septiembre Ballesteros consiguió desalojar a los franceses de Alcalá de los Gazules, triunfo que dio mucha moral a la tropa española. El mariscal Víctor ordenó entonces al coronel Rignoux que se dirigiera hacia Jimena para parar los pies al español. El 23 de septiembre por la tarde, después de una marcha larga y penosa, con un calor sofocante, Rignoux llega a Ubrique, desde donde continúa su avance hacia Jimena. Allí se perdió y el 25 encontró una estrepitosa derrota en las Peñas de Juana Sánchez.

image Movimientos franceses en la acción de las Peñas de Juana Sánchez (Jimena)5.

El 30 de septiembre el escuadrón de Ubrique participó en una acción cerca de Alcalá de los Gazules en la que los españoles salieron victoriosos9.

Todos estos contratiempos decidieron a Soult a intensificar la ofensiva. Para ello, ordenó al general Deo-Gratias Nicolas Godinot que avanzase desde Prado del Rey con 5.000 hombres y que atenazara al español con el apoyo de los generales Semellé y Barrois, los cuales mandaban en conjunto otros 5.00010.

Esta derrotero de la contienda alteró la regalada y ociosa vida que llevaba en Sevilla un joven francés llamado Sébastien Blaze de Bury, que había venido a España a servir como farmacéutico en el ejército napoleónico. Terminada la guerra escribió sus aventuras en el libro Mémoires d’un apothicaire sur la guerre d’Espagne pendant les années 1808 a 181411. El boticario había pasado por duras experiencias, ya que había caído prisionero de los españoles y había estado mucho tiempo a la sombra, pero en septiembre de 1811 gozaba del merecido descanso del guerrero en la capital andaluza… hasta que fue llamado a filas. Dejemos que sea él quien nos cuente en primera persona cómo vivió algunos episodios de la ofensiva francesa de octubre de 1811:

Poco tiempo después, la división del general Godinot (…) se dispuso para ir al encuentro del ejército de Ballesteros. Nuestro jefe no fue advertido de ello hasta la víspera. Era necesario que un farmacéutico siguiera a esta división. (…) Me echaron el ojo y el 23 de septiembre de 1811, a las siete de la tarde, recibí la orden de marchar con la división el 24 al despuntar el día […] .

El 24 de septiembre partí con la división y pernoctamos en Utrera; el 25, en Bornos; el 26 en el campamento en la venta de Prado del Rey, y el 27 en un campamento a una legua de Ubrique. Como el general no tenía intención de ir más lejos antes de haber reunido a todo el mundo, volvimos sobre nuestros pasos y llegamos a Bornos el 29 por el mismo camino.

imageEn Bornos, que estaba en poder de los franceses en aquellos momentos, Sébastien Blaze se dedicó a galantear a todo lo que llevaba faldas. Pero el día 10 se le acabó de nuevo lo bueno, al ponerse la división en marcha en pos de Ballesteros. El 11 de octubre pasaron por Ubrique, donde fueron hostigados por diversas partidas, y también fueron molestados en la Sierra de Líbar. Algunos historiadores incluso hablan de un auténtico combate en el “puerto de Ubrique” entre Godinot y la compañía de Escopeteros de Getares, lucha que tuvo la intención de retrasar el avance de los franceses5.

Continúa el farmacéutico:

El día 14. mediada la jornada, la división se hallaba ante las murallas de San Roque. […] Ballesteros se había refugiado bajo las baterías de esta fortaleza [Gibraltar] y no había dejado en San Roque más que una parte de su caballería para proteger la retirada del ejército español. Nos hubimos de batir para entrar en la villa; pero tras unas ligeras escaramuzas la caballería nos dejó pronto expedito el paso.

El general Rignoux, herido delante de Ubrique, tenía la oreja reventada por una bala. Se le alojó en San Roque en la única casa que quedaba todavía habitada. Era un café cuyo propietario había puesto tierra de por medio, pero sus hijos habían tenido el coraje de atendernos. Ni que decir tiene, no les hicimos daño alguno.

[…]

La expedición no tuvo ningún éxito y levantamos el campamento seis días después. […] Nos retiramos sin haber atacado a Ballesteros, que a su vez nos persiguió cuando abandonábamos el Campo de San Roque. Fueron muertos o cayeron en las manos del enemigo algunos hombres de nuestra retaguardia. Cuando pasamos de nuevo ante Ubrique, el general Godinot envió algunas compañías contra los guerrilleros que nos habían hostigado diez días antes. La villa estaba abandonada y la guerrilla, emboscada tras las peñas, disparaba sobre nuestra gente, que no podía alcanzarla.

image

El 22 el ejército acampó a una legua de Ubrique, en el mismo lugar donde se había detenido el día 11. Llegamos allí durante la noche, muy oscura por negras nubes. Relámpagos deslumbrantes brillaban de vez en cuando en el horizonte. Me dirigí hacia el árbol bajo el cual ya había pasado una noche. Como las nubes avanzaban, me apresuré a atar el caballo y me acosté bajo una manta. Apenas había concluido estos someros preparativos cuando la tormenta más terrible que jamás he visto se abatió sobre nosotros. Pero a pesar del ruido del trueno que repercutía en las montañas con un estrépito espantoso; a pesar de la lluvia y el granizo que me caían encima, dormí buena parte de la noche, tan fatigado estaba.

Nuestro boticario conoció lo que es llover en Ubrique, y para colmo tuvo esa experiencia en un año en que, según los registros meteorológicos, jarreó de lo lindo.

En su camino de vuelta a Sevilla los franceses, amohinados, pasaron por Bornos, y luego por Utrera. Allí pudieron disfrutar de la contemplación del espectacular Gran Cometa de 1811, que en aquellos días se mostraba esplendoroso. Unos lugareños manifestaron que aquel astro seguramente anunciaría la guerra, pero el cura del lugar intervino diciendo sabiamente: “Hemos de estar de acuerdo en que si el cometa anuncia la guerra, la predicción llega un poco tarde”.

clip_image010

Finalmente, el 26 de octubre llegaron a Sevilla. Al día siguiente, Sébastien Blaze fue a ver al general Godinot, pero se quedó helado cuando le informaron de que este se acababa de volar la tapa de los sesos de un pistoletazo. El farmacéutico cree que el general, “muy susceptible en lo tocante al honor, no quiso sobrevivir a esta desgracia”. José María Queipo de Llano, en su Historia del levantamiento, guerra y revolución de España10, da esta versión:

[A Godinot,] reprendido por Soult, que ya le quería mal desde la acción de Zújar, por no haber sacado de ella las oportunas ventajas, alborotósele el juicio y se suicidó en su cama con el fusil de un soldado de su guardia. Había mandado antes en Córdoba, y cometido tales tropelías y aun extravagancias, que mirósele ya como a hombre demente.

Y Vidal Delgado5 cita esta otra:

De resultas de esta desgraciada expedición se presentó Godinot en Sevilla a Soult el 26 de octubre; y preguntado por este cómo no había batido al bandolero Ballesteros, respondió aquel: Señor, ese bandolero es muy capaz de batir aun a todos los mariscales del Imperio. Ofendido Soult con semejante respuesta mandó arrestar a Godinot en su casa, y este, despechado, se quitó la vida.

¿Sería esta la verdadera desgracia que anunciaba el cometa? ¿Acabó la tormenta de Ubrique de “grillar” el cerebro del general Deo-Gratias Godinot? Nada se puede asegurar. Pero, en cualquier caso, el luctuoso suceso parecía vaticinar que a los franceses les quedaban pocos meses en Andalucía.

imageUna bayoneta encontrada en las inmediaciones de Ubrique, muy probablemente (por el tipo) de la Guerra de la Independencia. (Más sobre bayonetas, aquí.)

Noviembre y diciembre de 1811

En torno al 10 de noviembre, dirigiéndose Ballesteros hacia Jimena, encontró al llegar a Ubrique a una columna enemiga a la que batió y persiguió hasta Faraján, “causándole mucho quebranto”5. El 15 de ese mes, para evitar ser envuelto, el comandante español también recaló en Ubrique, donde se le incorporó otra división. Allí recibió la noticia de que el general francés Leval avanzaba con una fuerte columna desde Antequera. Ordenó el repliegue pero dejó guarnecido Ubrique con la Compañía Cívica de Estepona.

image Calle ubriqueña dedicada al guerrillero local Pedro Zaldívar

Por su parte, el “comandante de partidas” ubriqueño Pedro Zaldívar seguía operando en la zona. El 9 de diciembre informaba así a Ballesteros12:

Excmo Sr.: Ayer 8 llegué a este cantón con toda la partida de caballería de mi mando y la de D. Fernando Clavijo, con 34 prisioneros de los regimientos número 2 y 10, que después de batirse con intrepidez fueron arrollados, dejando 14 muertos, entre Marchena y Mairena, siendo por mi parte la pérdida de 4 soldados gravemente heridos, apresándoles una porción de fanegas de trigo, de que después de haber suministrado 3 días raciones a 160 hombres y caballos, me quedan aún cerca de 200 fanegas. Dios guarde a V. E. muchos años. Ubrique, 9 de diciembre de 1811.

La partida de Zaldívar se disolvió en 1812 y muchos de sus integrantes se alistaron en distintas unidades militares. Nuestro paisano, concretamente, pasó al Regimiento de Húsares de Castilla con el grado de subteniente. (Parece ser que llegó a coronel.) Años más tarde (en torno a 1820) volvió a vérsele por estos lares, ya no combatiendo a los franceses, claro, sino como jefe de una partida realista, luchando contra sus compatriotas liberales, encontrando la muerte en 1822. Dice Fray Sebastián3 que

cometió la imperdonable falta, llevado de su ardor y valentía, de internarse en la provincia de Jaén, y atraído con engaño a Porcuna [sic, por Porzuna, Ciudad Real], donde estaban molestos por sus exacciones anteriores, lo cogieron prisionero con su partida, y bárbaramente lo fusilaron.

(En realidad, murió en un enfrentamiento de su facción con fuerzas mandadas por el capitán del ejército constitucional Froilán Mojón.)

Fray Sebastián excusa de esta guisa la fama de bandido que adornaba a Zaldívar en esta etapa de guerrillero al servicio (probablemente pagado con buen oro) de Fernando VII:

No. Zaldívar no fue un bandido, sino un héroe. Su causa era noble y levantada; se batía por su religión y por su patria; y si la necesidad de sostener a su tropa le obligó a proveerse de víveres y municiones donde los encontrase, ello no obsta para que su ideal y sus procedimientos fueran vistos con simpatía y con entusiasmo por la España verdadera, que no se resignaba a estar vendida a la revolución.

Otro angelito era el lugarteniente de Zaldívar en aquel entonces, José Ruiz Vizcaíno, también paisano nuestro al parecer, que se hizo cargo de la partida a la muerte de aquel. En una ocasión, según Fray Sebastián, Vizcaíno entró en Ubrique “con órdenes superiores de deponer el Ayuntamiento constitucionalista; se cantó un solemne Te Deum en acción de gracias; se quemaron en la plaza pública las actas capitulares de 1820 a 1823…”. Así que nuestro fraile historiador se queja de que los franceses quemaran nuestra historia hasta 1810, pero no parece importarle que los facciosos convirtieran en ceniza la del trienio liberal.

Pero discúlpese esta digresión y sigamos con la Guerra de la Independencia. Llegamos a 1812.

1812

En mayo de 1812 hallamos al Escuadrón de Caballería de Ubrique en la zona de Yunquera persiguiendo junto a los batallones 1º de Cataluña, Barbastro y Navarra “a 3.000 infantes y 400 caballos enemigos (…) Parte de aquella tropa [española] estuvo andando 24 horas y sin comer el rancho para conseguir este triunfo. Ningún soldado dijo ni una expresión que indicase falta de [sic] sufrimiento”. Los sargentos de esta expedición fueron gratificados con 8 reales, con 6 los cabos y con 4 los soldados13.

El 1 de junio tuvo lugar una histórica batalla en Bornos, villa que Ballesteros intentó arrebatar a los franceses sin éxito. El periódico gaditano El Conciso del 5 de junio de 1811 informaba así de los preliminares de esta acción:

Anteayer supimos que el Sr. Ballesteros salió el 29 con su ejército para Ubrique con dirección a Bornos, donde se decía haber 4.000 franceses. Hoy [1 de junio] escriben de Algeciras que se halla en Bornos y que no tardará en haber función.

Días más tarde (9 de junio de 1812) el mismo periódico explicaba de este modo cómo había sido la batalla:

Los franceses estaban en número de 8.000 a 9.000 hombres y con ellos mil y tantos caballos. apostados y atrincherados en Bornos, a los que nuestro general fue a atacar la mañana del 1º de este mes con tanto valor e intrepidez que logró que llegasen nuestras tropas a las mismas trincheras y parapetos de los enemigos; mas resistiéndose ellos como acostumbran, puestos en las expresadas obras y por la superioridad de la caballería, determinó nuestro general retirarse con mucho orden sin que la infantería enemiga determinase perseguirlos y solo sí lo verificaron con una columna de caballería. […] La retirada que hizo nuestro general fue solo repasar el río distante media legua del campo de batalla donde reunió todas las tropas y se mantuvo más de 24 horas. Después se vino a Ubrique. Se asegura que la pérdida del enemigo habrá sido igual a la nuestra y lo indica el no haberse determinado a perseguir a los nuestros ni siquiera media legua. La pérdida de los nuestros será de unos 1.000 hombres entre muertos, heridos y prisioneros; de los últimos hay pocos. Ballesteros permanece en Ubrique y se le ha reunido la columna móvil que estaba en la Hoya de Málaga. Aquí está parte de la caballería y los 300 que han venido de Cádiz.

El 6 de junio Ballesteros seguía en Ubrique, desde cuyo Cuartel General, como Capitán General de los Cuatro Reinos, dirigió un manifiesto “A los habitantes de Andalucía” donde informaba de los sucesos de Bornos, “que la arrogancia francesa habrá sabido pintaros como una derrota de las armas españolas. Tales son los miserables recursos que le restan después de una jornada tan gloriosa para las tropas de mi mando”. El manifiesto concluía así14:

image

El Diario de Mallorca (edición del 20 de julio de 1812) publicaba esta versión:

image

Los franceses, por su parte, consideraron la acción de Bornos ganada claramente por sus huestes.

El Conciso del 11 de junio informaba de otra escaramuza en la Serranía durante esos días:

Por parte del general Ballesteros desde Ubrique el 4 de junio consta que el día 2, 150 caballos franceses acometieron en el cortijo del Pozuelo al escuadrón de la columna móvil de Cártama, mandado por el Sr. Ortiz, que los rechazó bizarramente. Mató 15 soldados e hizo un oficial prisionero; nuestra pérdida fue de solo de un hombre.

Las últimas estancias de Ballesteros en Ubrique fueron en agosto. El día 1 llegó al pueblo a su vuelta de una acción en Osuna, donde sorprendió dormida a la guarnición francesa, y aunque esta se repuso, pudo tomarles entre 50 y 100 prisioneros15. De Ubrique pasó a Alcalá de los Gazules, no sin antes ordenar que una columna de cazadores viniese de Jimena a nuestro pueblo para no dejarlo desprotegido16. El 7 de agosto se sabe que buena parte de las tropas de Ballesteros se hallaban en Ubrique17.

Pocos días más tarde acabó la guerra en la Serranía de Ronda. Efectivamente, los franceses levantaron el sitio de Cádiz el 25 de agosto, al día siguiente se fueron de Ronda y tres días más tarde Soult salía de Sevilla en dirección a Córdoba. ¿Demasiado calor en Andalucía? No: Napoleón ordenaba que el ejército francés que estaba en España acudiera a Rusia para combatir… al temible General Invierno. Pero esa es otra historia.

image Convento de Ubrique (Foto del Archivo General de la Administración)

Ubrique había quedado devastado. Fray Sebastián3 dice, citando una entrada de 1815 en la Crónica Instrumental de la Fundación del Convento de Capuchinos de Ubrique:

Ha sufrido Ubrique los mayores descalabros, ruinas e incendios que casi pueblo alguno, siendo quince veces las que han entrado, destrozando, saqueando e incendiando el pueblo y todos sus edificios. Entre ellas ha sido este convento tres veces incendiado: la primera, que es la de menos consideración, por el lado del Benalfí, por haberlo apagado pronto los vecinos; la segunda, la iglesia, no habiendo quedado de las pinturas del altar mayor, que eran muchas y especiales, ni vestigios de ellas. El altar se vino a tierra, el camarín y el retablo de la Virgen de los Dolores, siendo tanto el fuego, que se descubrían las piedras secas de las paredes, de modo que las gentes lloraban de ver el templo de la Virgen, que es el de su Dios, tan irreparable por sus muchas ruinas, por la escasez y miseria en que quedaba el pueblo. La tercera la sacristía, con la cajonera y las demás cosas que se contenían en ellas, con puertas, ventanas, rejas y cuanto había inmediato, que todo hacía casi imposible su reparación.

La Crónica agradece a la providencia y misericordia divinas que los frailes hubieran

perseverado congregados (…) cumpliendo sin desmayar ni desfallecer sus religiosos deberes de culto divino, predicación y confesonario, con tanta exactitud y observancia, con tanta disciplina, como si hubiéramos estado en tiempos de la mayor tranquilidad, y puede decirse con toda verdad que solo se ha faltado a los actos de la comunidad el tiempo que los franceses ocupaban el pueblo, de cuyo ejemplo y edificación se movió la Justicia para mantenernos de raciones de carne, mientras duraron los franceses, que fue el tiempo de dos años, por cuyas limosnas y caridad debe esta comunidad hallarse muy reconocida, agradecida y obligada (…) y pidámosle [a Dios] agradecidos a tanto beneficio que derrame con abundancia sus soberanos auxilios y copiosas bendiciones sobre ellos y sobre todo el pueblo, que sobre sus fuerzas no nos ha escaseado el pan y demás socorro para nuestra honesta sustentación.

El fraile que escribió la Crónica se congratulaba de que al menos el pueblo no se hubiera contaminado de la impiedad gabacha:

Y ¿acaso se ha limitado por ahora la generosidad de este pueblo a nuestra generosa manutención? No por cierto, que como verdaderos católicos, romanos, en quienes la fe no ha padecido ningún eclipse, su esperanza se halla animada, su caridad ni se ha resfriado, ni se han introducido los falsos sistemas y perversas doctrinas de los franceses, afrancesados, libertinos e incrédulos, que con tanto ahínco han sembrado en los corazones de los incautos españoles, con sus corrompidas costumbres y depravadas conductas.

Los frailes reconocían que gracias a “este pueblo piadoso”, “concurriendo cada pobre con sus limosnas”, a los dos años de haberse ido los franceses la casa de Dios estaba reparada, adecentada, aseada y adornada, “hallándose todo en mejor estado casi que estaba antes”. Se alegraban de tener nuevos vasos sagrados, custodia, cáliz, copón, “tacita de consagrar” y demás vajilla de esa que al parecer es grata al Omnipotente.

Sin embargo, Fray Sebastián no se contenta con que su comunidad acabara estando materialmente mejor que antes. El fraile se queja de que, mientras el pueblo se batía, “se habían reunido las Cortes de Cádiz, en las que nació el liberalismo, hijo y sucesor del enciclopedismo volteriano”. El régimen semifeudal de señorío que había estado vigente durante las tres últimas centurias se había venido abajo, y esa “triste” circunstancia amarga a Fray Sebastián las mieles de la victoria contra los franceses:

La provisión de alcaldes se hacía hasta 1810 por la duquesa de Benavente y de Arcos. Las Cortes de Cádiz decretan que los derechos jurisdiccionales de los señoríos pasen a los pueblos. A los religiosos les prohibieron pedir fuera de los pueblos donde estaban enclavados los conventos, y se dieron tales espectáculos y se siguió una política tan irreligiosa, que el escándalo fue grave en estos pueblos patriarcales, hasta que vino Fernando VII y echó a rodar el tinglado constitucional.

Pero dejemos esta nueva digresión y acabemos de contar lo que sabemos de la Guerra de la Independencia en relación con Ubrique. Porque, aunque como hemos dicho, los franceses dijeron adiós a la Serranía de Ronda en agosto, el Escuadrón de Caballería de Ubrique quiso ser “educado” y “escoltó” a los imperiales en su camino hacia los Pirineos.

image Uniforme español de húsar de regimiento (El Correo Digital)

1813

imageEl libro Estado Militar de España, de 181218, incluye al cuerpo de caballería de Ubrique dentro de la categoría de escuadrones provinciales, subcategoría Cazadores, e informa de que su comandante era entonces el coronel Gregorio Fernández, siendo su ayudante el capitán Antonio Acosta.

El 29 de enero de 1813, el escuadrón ubriqueño se encontraba en Córdoba, según se desprende de esta nota publicada en El Conciso el 7 de febrero:

Úbeda, 29 de enero. El domingo o lunes debe salir de Córdoba el escuadrón de cazadores francos de caballería de Ubrique, perfectamente equipados; pasará por Jaén, donde está el cuartel general, para trasladarse al campo del honor, en donde tienen acreditado su denuedo y patriotismo.

Tres semanas más tarde se hallaban en Mancha Real (Jaén)19:

Mancha Real, 17 de febrero. (…) Ayer llegó al cuartel general el escuadrón de cazadores francos de Ubrique perfectamente equipado e instruido. Debe pasar a la Mancha a unirse con la demás caballería; el brigadier Cisternes viene a mandarla, y Rich pasa a mandar la de la reserva.

Pocos días después, en Puertollano (Ciudad Real)20:

Mancha Real, 23 de febrero. Los enemigos han pasado el 15 por la Mota del Cuervo en número de 12.000 hombres de todas armas. Parte de esta fuerza pertenece al ejército de Suchet y lo restante al de Soult. Conducen un convoy de víveres exorbitante que se dice llevan a Castilla porque allí carecen de ellos. En todas partes están haciendo galleta [un tipo de pan cocido y salado] y la almacenan en Toledo y otros pueblos de la derecha del Tajo. Ayer llegó a Puerto Llano el escuadrón de caballería de Ubrique y dos compañías de cazadores para reforzar aquel punto.

Y el 24 de febrero en Calzada de Calatrava (Ciudad Real)21:

Santa Cruz, 25 de febrero. El día que en Manzanares hicieron el nombramiento de los 10 hombres por compañía que deben ir a Francia hubo mucho descontento entre los soldados, tanto que dijeron al general que habían de ir todos o ningunos, y al fin los sosegó y se conformaron. En Manzanares solo quedan ahora 200 caballos y 500 hombres. Ayer tuvieron puestas centinelas dobles por haber estado en la Calzada de Calatrava el regimiento de caballería de Ubrique y 200 infantes que pasan a Puertollano a incorporarse con Calatrava y húsares de Castilla, reuniéndose en dicho pueblo 1.000 caballos y 500 infantes.

image Puente sobre el río Algodor, cerca de Los Yébenes (http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Algodor08112006.jpg)

Probablemente, en estos desplazamientos el escuadrón de Ubrique participó en operaciones de hostigamiento a la retaguardia enemiga. Pero, sin ninguna duda, la acción que está más documentada fue la de Orgaz, que se desarrolló en el puente de San Andrés, sobre el río Algodor, a una legua de la localidad toledana de Los Yébenes, el 26 de marzo de 1813.

image

Cuando el coronel Mariano Villa, al mando del escuadrón de caballería de Cazadores de Ubrique (120 hombres), se dirigía a realizar un reconocimiento sobre la retaguardia enemiga situada en Orgaz, fue descubierto por un cuerpo de caballería francés de unos 800 hombres. Villa intentó engañarlos haciéndoles creer mediante una estratagema que estaba al frente de un destacamento muy numeroso. Durante hora y media los galos se lo tragaron, pero acabaron percatándose del ardid y acometieron a los españoles. Estos resistieron como pudieron, pero al verse tan superados en número, Villa ordenó la retirada hacia el puente de San Andrés, donde había dejado apostadas dos compañías del Regimiento Primero de Infantería de Cataluña. Allí, los soldados del escuadrón de Ubrique que habían podido escapar de la carga francesa –dos tercios o algo más– junto a los 200 infantes del 1º de Cataluña pudieron rechazar a la caballería imperial.

Varios periódicos de la época se hicieron eco de esta acción (El Conciso del 7 de abril de 1813, el Diario de Palma del 9 de mayo, la Gaceta del Gobierno de México del 28 de octubre, etc.) Así la contaba El Conciso del 6 de abril:

image

El mismísimo Duque de Wellington recomendó que fuesen condecorados los principales jefes de esta acción. Y así fue, en 181422:

image

15 componentes del escuadrón de Ubrique que habían sido hechos prisioneros por los franceses en la acción de Orgaz fueron entregados por estos al mes siguiente en Toledo23:

image

El escuadrón de Ubrique siguió picando la retaguardia francesa formando parte del tercer ejército24. En agosto lo encontramos en el frente de Tarragona, concretamente en Mora de Ebro, pasando el río25

image La promulgación de la Constitución de 1812 (Cortes de Cádiz), cuadro de Salvador Viniegra

Pero dejémoslos seguir a los soldados napoleónicos (quizá allende los Pirineos para participar con el Duque de Wellington en la invasión del sur de Francia) y volvamos a nuestra Serranía. En ella, los representantes de 26 pueblos que se habían levantado contra los franceses decidieron pedir recompensas a la Nación. Sus reivindicaciones las expusieron en las Cortes de Cádiz los diputados Francisco Garcés y Barea (por Cortes de la Frontera) y Juan de Salas (por Ubrique) en la sesión del 18 de junio de 181326. Entre otras reclamaciones, los ayuntamientos pedían que se les concediera el título de Muy Ilustre y  Leal; que la Serranía de Ronda dejara de llamarse tal y pasara a denominarse Sierra del Mediodía; y que “el escuadrón de Ubrique, creado en la Sierra, cuyos servicios son bien conocidos, no pueda ser reformado ni extinguido y conserve siempre este nombre”. Estas fueron las 13 exigencias de los 26 pueblos serranos:

imageimageimage image


——————-

Referencias:

  1. Francisco González Peinado: Manifiesto que hace a la nación el brigadier D. Francisco González Peynado…, Cádiz, 1811.
  2. Enrique Martínez Ruiz: La guerrilla y la Guerra de la Independencia. Militaria, Revista de Cultura Militar (Universidad Complutense de Madrid), 7, 1995.
  3. Fray Sebastián de Ubrique: Historia de la Villa de Ubrique, Sevilla, 1944.
  4. Jaime Aragón Gómez: Chiclana de la Frontera bajo el reinado de José Napoleón I (1810-1812), Fundación VIPREN, 2007.
  5. Rafael Vidal Delgado: Jimena y el Campo de Gibraltar en la Guerra de la Independencia (conferencia pronunciada en marzo de 2004).
  6. Andrés Ortiz de Zárate: La más justa vindicación que presenta a sus compatriotas don Andrés Ortiz de Zárate, Algeciras, 1812.
  7. Gaceta de Cádiz, 12 de febrero de 1811. (También en C. H. Gifford: History of the wars occasioned by the French Revolution, Vol. 1, Londres, 1817.)
  8. Gaceta del Gobierno de México del 24 de septiembre de 1811.
  9. Diario de Palma, 23 de noviembre de 1811.
  10. José María Queipo de Llano: Historia del levantamiento, guerra y revolución de España, Tomo II, Paris, 1838.
  11. Sébastien Blaze:Mémoires d’un apothicaire sur la guerre d’Espagne pendant les années 1808 a 1814, vol. 2. Librería Ladvocat, 3ª ed., Paris, 1828. (Tomo 1: aquí.) (Esta obra está publicada en español como Un boticario francés en la Guerra de España (1808-1814) Memorias de guerra, editorial Trifaldi 2008.)
  12. Gaceta del Gobierno de México, 9 de abril de 1812.
  13. El Conciso, 8 de mayo de 1812.
  14. El Conciso, 21 de junio de 1812.
  15. Jean-Gabriel Peltier: L’Ambigu: ou Variétés littéraires, et politiques, Volumen 38, Londres, 1812.
  16. Gaceta del Gobierno de México, 27 de febrero de 1813.
  17. El Conciso, 7 de agosto de 1812.
  18. Estado Militar de España, Cádiz, 1812.
  19. El Conciso, 25 de febrero de 1813.
  20. El Conciso, 3 de marzo de 1813.
  21. El Conciso, 7 de marzo de 1813.
  22. Fermín Martín de Balmaseda: Decretos del Rey Don Fernando VII: Año primero de su restitución, Tomo 1º, Madrid, Imprenta Real, 1816.
  23. El Conciso, 1 de mayo de 1813.
  24. El Conciso, 10 de mayo de 1813.
  25. El Conciso 7 septiembre de 1813.
  26. Diario de las discusiones y actas de las Cortes, Vol. XX, Cádiz, Imprenta de D. Diego Campoy, 1813.
  27. El Conciso, 18 de diciembre de 1811.

Manuscritos

>>>Carta interceptada a los franceses.

image

>>>Los franceses ocupan Alcalá de los Gazules, Ubrique y Cortes.

image

>>>Acción de Orgaz por el Escuadrón de Cazadores de Ubrique.

image

>> Más en la tercera parte >>


La Guerra de la Independencia en Ubrique – 1. 1810

JOSE MARÍA GAVIRA VALLEJO


1ª parte | 2ª parte | 3ª parte | 4ª parte | 5ª parte-1 | 5ª parte-2 | 5ª parte-3


image

En 2010 se cumplieron 200 años de la Guerra de la Independencia en Ubrique, durante la cual el pueblo fue asaltado y saqueado una quincena de veces. En sus incursiones del 10 y el 13 de junio de 1810 los franceses quemaron las iglesias y el Ayuntamiento, destruyendo también el archivo municipal, que guardaba tres siglos de la historia local. Presentamos unas contribuciones que tratan, precisamente, de alentar la recuperación de estos episodios de la historia para nuestro acervo y memoria colectiva. Aquí tratamos las acciones ocurridas en 1810, y en una segunda parte las de 1811-1813.

 
 
 
 

1810

Enero y febrero

En enero de 1810 entraron los franceses en Andalucía, extendiéndose rápidamente por la región. Un militar de Jaén llamado Francisco González Peinado, que había participado en el segundo sitio de Zaragoza, llegó a Gibraltar y propuso a las autoridades militares españolas del Campo de San Roque levantar la insurrección en la Serranía de Ronda, para lo cual obtuvo el beneplácito del comandante en jefe. Las acciones de guerra y otras memorias de Peinado las recogió este posteriormente en el Manifiesto que hace a la nación el brigadier D. Francisco González Peynado1. El militar narra así la primera acción importante en nuestra comarca:

El 11 de febrero por la noche llegaron al lugar del Bosque cincuenta y dos coraceros franceses con el objeto de prenderme, según se me avisó por dos confidentes a la villa de Cortes. […] Al pasar los franceses a las huertas de Benamahoma, término de Grazalema, fueron atacados por los paisanos de ellas y del pueblo del Bosque, dejando catorce muertos en el campo y huyendo los demás, siendo este hecho memorable el primer fruto de la insurrección de la Sierra (…).

image (Reding)

Marzo de 1810

El brigadier Peinado era partidario de que la defensa fuera organizada por militares profesionales con el fin de crear una tropa numerosa y disciplinada que pudiera combatir eficazmente al enemigo. Quería que en ella se integraran los “dispersos” (soldados derrotados que volvían a sus casas, vagaban por el país o se enrolaban en bandas diversas) y todos los “patriotas”. Desde Ronda, ciudad que Peinado había tomado con la ayuda de varias partidas de guerrilleros el 12 de marzo (aunque al poco se volvió a perder), dirigió el día 16 este oficio a los distintos pueblos de la Serranía:

Remitirá vmd. circulares para que a las familias de los serranos casados se les suministren cuatro reales diarios de cualquier fondo, sin exceptuar ninguno, y durante las presentes circunstancias, debiendo entenderse con los casados de conocida habilidad con la escopeta. (…) Todos los dispersos que se hayan regresado armados, traten de conducirlos al momento, y al que se oponga me lo traigan atado.

A esto respondía el día 18 desde Ubrique Juan de Lima (probablemente, el fiel de fechos):

(…) en virtud de lo mandado por el señor comandante general inglés que reside hoy con su cuartel general en la villa de Grazalema, se han mandado reunir a la fuerza armada que está bajo sus órdenes los dispersos de esta villa como se está practicando en su puntual observancia con cuantos de esta clase se descubren para el mejor servicio.

image (Reding)

Pero, pese a sus deseos de constituir un único auténtico ejército, Peinado no pudo impedir que algunos caudillos que habían sido aclamados como tales por el pueblo prefirieran luchar por su cuenta contra el invasor, para lo cual organizaron partidas de patriotas, contrabandistas e incluso aventureros y “hampones muy diversos metidos a guerrilleros”2.

image

En Ubrique, en particular, gozó de gran predicamento Pedro Zaldívar, El Cabrero,  al que Fray Sebastián3 considera el “héroe más destacado y popular de Ubrique” en aquella contienda. (La escritora gaditana Frasquita Larrea asegura que su “valor, constancia y pericia he oído ponderar a los mismos franceses”.) Al parecer, Zaldívar era pastor en la Cartuja de Jerez y emprendió sus actividades insurgentes desde la dehesa del Palmetín, término de San José del Valle, con un grupo de solo doce hombres que alcanzó los 300 en poco tiempo. Actuó en los alrededores de Jerez, el Campo de imageGibraltar y la Serranía de Ronda, conociéndosele acciones destacadas en Grazalema, Montellano, Medina, Sanlúcar, El Puerto o Marchena4. Según Fray Sebastián, se incautó de un convoy francés de 16 acémilas y se lo llevó a Gibraltar.

Otro de los caudillos populares en la comarca fue Andrés Ruiz de Zárate, apodado El Pastor, que al parecer ejercía de profesor de matemáticas “aprobado por la Academia de San Carlos”, en Gibraltar, donde se hallaba con su mujer y sus tres hijos desde agosto de 18096. En febrero de 1810 decidió participar en el levantamiento de la Serranía, para lo que contó con la autorización del general Adrián Jácome, que era entonces el jefe militar del Campo de San Roque. Al parecer, en las primeras semanas de la guerra, ya había participado en alguna escaramuza con los franceses en Ubrique o en sus proximidades. Él mismo asegura que el 10 de marzo El Bosque y Zahara estaban en poder de los franceses y que los desalojó de este último pueblo6.

Este guerrillero fue arrestado en 1811 y juzgado en Cádiz por los cargos de “pillaje y bandidaje”5, pero fue absuelto. Después escribió el libro La mas justa vindicación que presenta a sus compatriotas don Andrés Ortiz de Zárate6, donde se defiende de las acusaciones que le hicieron, sobre todo el brigadier Peinado. Según Ortiz de Zárate, él había constituido 52 partidas, por lo cual le corresponderían cierta parte de 3 millones de reales –ya salió el vil metal; desengañémonos: en esta contienda hubo menos romanticismo del que se piensa– que entregó “a las justicias de Jimena, Ubrique, Benaocaz, Algar, Bosque y Grazalema en efectivo, ganados, paños, tocinos, trigos, harinas, cebada y otros efectos”.

En el juicio contra Ortiz de Zárate salieron a colación unas incriminaciones que la duquesa de Arcos y Benavente, Señora de las Cuatro Villas, hizo contra él. Lo acusaba de haberle robado 53.000 reales. Vamos a relatar los hechos (aunque sea solo la versión del encausado, que es la que conocemos) para mostrar  que en esta guerra, como en todas, a menudo los intereses de algunos (potentados) determinaban los acontecimientos. Por lo visto, en torno al mes de marzo un administrador de la duquesa apellidado Cortés pidió a Ortiz, en Ubrique, que le facilitara una partida “para pasar a dicha villa de Zara [sic] a cobrar unos trescientos mil reales que debían a su Señoría los poderosos de allí”. El administrador prometió que de lo que cobrase dejaría una parte a los patriotas. Cuenta Ortiz de Zárate en su Vindicación:

Me estuvo importunando muchos días sobre eso, a presencia del Corregidor de Ubrique, de su familia y muchos patriotas, mas al cabo condescendí, y le facilité una partida de cien hombres con los que pasó a Zara, que estaba por los franceses. Hizo su cobranza y me mandó con Juan Ruiz 53.000 reales. Le di recibo de ellos y yo los entregué (…) al tesorero Don Francisco Oliva, exigiéndole el correspondiente recibo.

image (Reding)

En nuestro pueblo también destacaron como instigadores de la rebelión y jefes de partidas Miguel López, Fernando Toro (o de Toro) y el presbítero Juan Sáenz, pero estos parece que sí acataban las órdenes de la autoridad militar (Peinado los denomina “comandantes de Ubrique”), si bien trataron asimismo con Ortiz de Zárate. De hecho, este afirma que en cierta ocasión entregó a Miguel López 10.000 reales (“la mayor parte en napoleones y monedas pequeñas francesas”) y que a fecha 14 de abril estaban bajo sus órdenes Fernando de Toro, como jefe de un centenar de hombres armados (36, a caballo) que debían permanecer con carácter fijo en Ubrique; Zaldívar, que capitaneaba a 40 hombres a caballo en el Palmetín; y el “comandante Plácido”, al frente de 100 infantes también en Ubrique6.

image

image

Las maneras contrapuestas de entender Ortiz de Zárate y el brigadier González Peinado la organización de la insurrección  habían entrado en conflicto desde el primer momento. Quizá a Peinado le sublevaba que, en algunos pueblos, la llamada de un líder popular convocaba a decenas de voluntarios que, sin embargo, no movían un pie si eran reclamados por una autoridad oficial. El capitán Cauley, secretario militar del Gobernador de Gibraltar, escribe el 8 de marzo a González Peinado desde Jimena:

He salido de Gibraltar con el objeto de observar cuantas cosas sean necesarias al buen éxito de nuestra empresa. Me hallo con facultades bastantes para todo cuanto se ofreciere, y en esta inteligencia debo advertir a V. S. que mi dirección con un grande golpe de gente es hacia Ubrique con las intenciones de alarmar aquel pueblo que parece está tímido por el gobierno, y al mismo tiempo batir á los enemigos si fuera posible que ellos estuviesen en sus inmediaciones.

(Dos días más tarde Cauley vuelve a escribir a Peinado comunicándole que había derrotado a los franceses en El Bosque o en sus proximidades. Este militar inglés también atacó Arcos con una partida de 300 paisanos en la madrugada del 27 de marzo. Salieron de El Bosque el 26 y llegaron a Arcos en el momento en que sonaban las campanadas de las 12 de la noche. En el pueblo había 700 franceses de caballería a los que los guerrilleros hicieron bastante estropicio en su acción-sorpresa nocturna6.)

Ortiz de Zárate alaba también la labor de Cauley, y en general, la de los ingleses de Gibraltar:

Si se fuese a valuar lo que estos capitanes ingleses sacaron de Gibraltar para dar en la Serranía, subiría una suma extraordinaria. Yo solo tengo sacado de la Plaza más de 600.000 cartuchos, 400 cartucheras, 300 fusiles, sables y otras armas; testigos de esta verdad, los habitantes de Jimena, Ubrique, Benaocaz, Grazalema y otros pueblos.

imageEl 19 de marzo, el brigadier Peinado fue sustituido como comandante de la Serranía por otra de las grandes figuras de la Guerra de la Independencia en la comarca: el jefe de escuadra (vicealmirante) Jose Serrano Valdenebro, natural de Cortes de la Frontera. Peinado quedó a sus órdenes. Serrano también trató de mantener a raya a Ortiz de Zárate, del que llegó a decir que  era un “impostor público y declarado enemigo de la patria”, pidiendo que se le “desbaratara” allí donde se le encontrara1:

Es un verdadero y atroz reo de estado, mucho más perjudicial que los franceses. Debemos, pues, empezar nuestras operaciones militares contra este enemigo interior cuyas ideas principales son entorpecer la formación de cuerpos abrigando los dispersos que han de formar la base principal de la defensa.

imageBandera francesa tomada por las huestes de Serrano Valdenebro en la Serranía de Ronda en 1810 (Gaucín TV)

Ortiz de Zárate no tenía mejor opinión de Serrano, del que decía que “en nada se había señalado en favor de la patria; antes al contrario procuraba entibiar a los que se consideraban españoles”. Y lo acusaba de haber intrigado en Cortes de la Frontera y otros pueblos para conseguir apoyos de cara a su nombramiento como jefe de la Serranía por la Regencia. Ortiz confiesa que llegó a aconsejar al corregidor de Ubrique que “no contestase a una orden que remitió [Serrano] muy sospechosa”.

El caso es que, por una u otra razón, el 30 de marzo se reunieron en Ubrique, como capital, los ayuntamientos de este, Grazalema, Benaocaz y Villaluenga para solicitar a las autoridades que permitieran a algunos militares ingleses y a Ortiz de Zárate salir de la plaza de Gibraltar –a la que este había vuelto por aquellas fechas–; querían que Ortiz, al que denominaban “Primer Caudillo”, dirigiera la insurrección en la comarca6.

La verdad es que este guerrillero debía de ser muy popular, a juzgar por lo que escribió de él en cierta ocasión el brigadier Manuel de Torres, del que Ortiz fue secretario6:

Certifico que Don Andrés Ortiz de Zárate, conocido por el Pastor, fue puesto a mi instancia por el comandante general, en clase de secretario, y habiendo estado a mi lado en varios pueblos, han demostrado estos una alegría y partido excesivo hacia él, pasando de la raya de la razón, con repique, luminarias, algazara, siguiéndolo los hombres con entusiasmo, manejándose con pureza, lealtad, celo infatigable, deseos vehementísimos por el bien de la Patria, tal sucedió en el Mojón de la Víbora, cerca de Ubrique, en que con la noticia de enemigos fue comisionado con 220 hombres, arrebatándose a cumplir con subordinación, y sujeción, a toda divisa militar, que así se lo previne.

 

Abril y mayo de 1810

En estas disputas estaban paisanos y militares cuando el 3 de abril los gabachos atacaron Grazalema. González Peinado cuenta que1:

en menos de 24 horas redujo a cenizas tres cuartas partes de la población, quedando asoladas las mejores casas, y todas las producciones de lana, aceites, tocinos y demás que componían la subsistencia de sus vecinos, quedando todos en la mayor miseria. Lo más sensible para mí [González Peinado] fue el haber sabido que esta dolorosa escena puedo haberse evitado si el llamado Pastor, que ofreció a aquella villa toda su protección, no se hubiera hecho sordo a los repetidos clamores que le dirigieron, con noticias ciertas de que el enemigo se acercaba, teniendo él a sus órdenes sobre 800 hombres, con los cuales se desvió de aquellas inmediaciones. (…) Los enemigos trataron de repetir la misma escena en Ubrique los días 12 y 13 de mayo, pero se contuvieron por el movimiento que yo hice a tiempo desde Benaoján, por el cual los vecinos de Ubrique se apresuraron a cumplimentarme y llenarme de elogios como su libertador.

Ortiz de Zárate dice que esto es mentira: “¿Si no llegó [González Peinado] a Ubrique en dos leguas o mas, porque estaban ya allí los franceses, quién demonios había de salir a recibirlo?”. En cuanto a la acción de Grazalema, el guerrillero explica en su Vindicación que no intervino inicialmente en ella por encontrarse retirado en Gibraltar, pero que a los pocos días…

Hecho ya jefe, y teniendo noticia de que el jefe de división Baussin mandaba desde Ronda más de tres mil hombres para sujetar la Sierra de nuevo (…) me facilitó el Sr. gobernador de esta plaza [Gibraltar] más de cuatrocientas cartucheras, cartuchos, piedras y otros efectos, y corrí precipitadamente a Jimena, donde alisté unos 300 hombres con sus comandantes, y en pequeñas partidas. Con ellos salí para Ubrique, y alisté hasta 500 hombres, y con esta fuerza, el 6 de abril que atacaban los franceses ya a Grazalema, fui a su socorro (…)

Alega que en Villaluenga se entretuvo porque el alcalde le dijo que los franceses se habían retirado ya, y por “estar lloviendo bastante recio”, pero que luego desmintieron la noticia de la retirada francesa y “corrimos todos a su defensa [de Grazalema]”, llegando tarde.

image (Reding)

Como se ve, las rencillas personales no cesaban, pero parece que los ubriqueños acabaron tomando partido decidido por Ortiz de Zárate porque, habiéndose retirado este a Gibraltar por segunda vez, el ubriqueño Fernando de Toro dirigió esta representación al comandante del Campo de San Roque, el 12 de mayo6:

Excmo. Señor: Don Fernando de Toro, diputado de la villa de Ubrique, y comisionado de las otras de Benaocaz, Villaluenga y Grazalema, a nombre de ellas y por sí, expone a V.E. que hallándose en disposición de morir antes de rendirse al yugo francés y cerca de ser acometidas sin tener jefe alguno que las dirija, pues, aunque se han dado a reconocer a Don José Serrano Valdenebro, al general Jácome y al brigadier Don Manuel María de Torres y Valdivia, los vecinos de ellas no quieren reconocer a otros que a los primeros que los libertaron, cuyos son el Pastor y los capitanes ingleses Cauley y Michell. Al mismo tiempo, también suplica a nombre de dichas villas que se le socorra con alguna tropa inglesa, pues, por poca que sea, entusiasmará y animará a la gente tanto que morirán gustosos en defensa de la Patria, anteponiendo sus vidas a las de estos militares. Los motivos que para esta petición le han movido, a nombre de las cuatro villas, es haber sabido las imposturas que falsamente se han hecho a D. Andrés Ortiz, vulgo el Pastor, cuando me consta que su conducta es irreprensible y digna del mayor elogio. Lo mismo digo de los dos insinuados capitanes, pues su valor tan acreditado y conducta es la más sublime. Por tanto, suplica a V. E. que atendiendo a todo lo expuesto, como igualmente al peligro que se hallan expuestas dichas villas a ser desunidas por la variedad de los jefes que quieren gobernarlas, sin conocer a ninguno, y coadyuvando a esto los varios nombramientos, que de distintos jefes obtienen los comandantes de las partidas, que cada uno piensa ser el preferido, tenga a bien adherirse a esta mi súplica, en inteligencia que con esto queda cortada toda desavenencia y la unión de innumerables pueblos, con la cual los enemigos serán completamente batidos y libertada la Sierra de ellos.

 image (Reding)

El día 14 de mayo, un comisionado español del rey José Bonaparte intimaba así desde Ronda la capitulación de los ubriqueños:

image

Y ese mismo día, desde Benaoján, González Peinado remitía “alegremente” este oficio a los justicias de Villaluenga, Benaocaz y Ubrique6:

Me encuentro en esta de Benaoján con 1.800 hombres de tropa de línea, pero mañana me tendrán Vmds. prevenidas las raciones, y si los enemigos se presentasen por esos puntos, se sostendrán Vmds. Ínterin yo acudo por la espalda, y los escarmentamos.

Según Ortiz de Zárate, los franceses efectivamente se presentaron en la zona el 15 de mayo con 3.000 hombres y atacaron Villaluenga, que no había querido capitular(Ubrique tampoco lo hizo; Benaocaz, sí). Los payoyos lucharon durante 10 horas bajo una intensa lluvia y, finalmente, faltos de municiones, tuvieron que huir a la sierra. Los franceses quemaron la villa. No sabemos si fue en esta ocasión o en otra de las incursiones cuando dejaron la iglesia-cementerio del pueblo como actualmente sigue viéndose:

image(Guía de Cádiz)

El día 16 estaban los franceses en Ubrique. Fray Sebastián, que cita la Historia Instrumental de la fundación del convento de Capuchinos de Ubrique, cuenta que los franceses entraron en nuestro pueblo en número de 400 y que hicieron lo que al parecer repitieron una quincena de veces en total (22, según Frasquita Larrea) entre 1810 y 1812: entregarse al saqueo y a la destrucción a placer, ya que población huía a la sierra en cuanto los veía venir, llevándose lo que podía. Normalmente, pues, los invasores encontraban el pueblo desierto.

image (Reding)

En aquellos tiempos, la comunidad de capuchinos del convento debía mucho dinero al síndico, Martín Mancilla, por lo que decidieron saldar parte de la deuda con trigo antes de que se lo llevaran los franceses. El padre guardián determinó que “los que tuvieran donde ir a comer salieran afuera”. Pensaron también en repartir los cálices, custodias y demás alhajas entre los miembros de la comunidad para que los salvaguardasen, “lo que no se verificó por inacción o atolondramiento de los que mandaban”, así que la mayor parte del tesoro conventual pasó a gabachas e impías manos.

Los frailes reconocen que “en atención a la prohibición a ellos dada por su intruso rey de que no permitieran ningún convento ni religiosos en él, fue necesario desampararlo”. Al parecer, en algún momento los franceses habían dado un plazo de 24 días para que los frailes se quitasen los hábitos, “mas los religiosos pocos se los quitaron, esperando a ver si Dios nos remediaba, cuyas esperanzas no fueron frustradas porque en efecto el día penúltimo o antepenúltimo acaeció el levantamiento de la Sierra, salieron fugitivos los franceses, que estaban de guarnición (…)”.

Ortiz de Zárate hizo responsable a González Peinado de lo sucedido en las Cuatro Villas. El 18 de mayo Serrano Valdenebro quiso dejar claro quién mandaba y anunció a Ortiz que al día siguiente saldrían para Ubrique desde Casares Francisco González Peinado, “con toda la tropa de línea”, y el escuadrón de caballería de Alcántara, comandado por Gregorio Fernández, “con especial encargo de mandar las villas en mi representación (…), para reunir los dispersos que convengan para la mejor defensa”. Serrano constituía a Ubrique como “depósito” de dichos dispersos6.

Días más tarde, el 22 de mayo, Ortiz de Zárate publica esta proclama dirigida a los ubriqueños:

image

Según el mismo Ortiz de Zárate, al día siguiente (23 de mayo) 800  franceses intimaron de nuevo la rendición de Ubrique. A sugerencia de Gregorio Fernández, el alcalde ordinario, Vegazo, pidió mediante un oficio al brigadier Manuel de Torres (comisionado en la serranía por la comandancia del Campo de Gibraltar para la inspección de las partidas y la reunión de dispersos) que “se sirviese tomar las providencias que estimase convenientes” para la defensa de la villa6. Torres, que se hallaba en aquel momento junto a Ortiz no lejos de Ubrique, dispuso que este acudiera con 220 dispersos a impedir que los franceses entraran, prometiéndole Torres que acudiría en su ayuda cuando llegaran otros que estaban esperando. Ortiz se puso en marcha la noche del 24 con la intención de encontrarse con los franceses, pero la mañana del 25, al llegar al puerto de las Cruces, donde se supone que estaban los imperiales, supieron que estos, inopinadamente, se habían vuelto a Ronda6.

Por aquellos días, el mencionado Gregorio Fernández estaba tratando de formar en nuestro pueblo, por encargo de Serrano,  el que se denominó Escuadrón de Caballería de Ubrique. Este cuerpo llegó a participar en muchas y renombradas acciones durante la Guerra de la Independencia, dentro y fuera de Ubrique, siendo la más renombrada la Orgaz, en marzo de 1813.  Otro escuadrón “profesional” que destacó en la Serranía fue el llamado Provincial de Ronda.

Gregorio Fernández tampoco gozaba de las simpatías de Ortiz de Zárate, que dice de él que “es uno de los muchísimos egoístas que gustan de las jaranas de los pueblos para aprovecharse”. Y añade: “Fue puesto por el general Valdenebro para mandar en la Villa de Ubrique, donde al momento de llegar, ya halló su casa amueblaba y colgada de jamones”. Parece ser que estos regalos se los hizo el alcalde de Benaocaz, de quien también echa pestes Ortiz6.

image  (Reding)

Junio de 1810

Pero, según parece, el mayor castigo lo sufrió nuestro pueblo en junio. Según Fray Sebastián, el día 10 llegaron unos 600 imperiales de caballería e infantería –probablemente fueron menos– que hicieron de las suyas, pero pudieron ser rechazados, aunque no se fueron sin antes prender fuego a las Casas Capitulares y a un molino, en el que mataron a tres paisanos.

José Serrano Valdenebro informaba de este modo de la acción al comandante general del Campo de Gibraltar:

El teniente coronel D. Gregorio Fernández, comandante del Escuadrón de Caballería de Ubrique y de las armas de las Cuatro Villas, con fecha 10 del corriente me comunica el parte que a la letra dice así:

image

Con arreglo a noticias anticipadas, había dado mis disposiciones para evitar una sorpresa que intentaba ejecutar el general francés que manda las tropas de Ronda y según mi anónimo. Y a eso de las 4 de esta mañana las tuve positivas por mis avanzadas de que los enemigos en número de 300 venían a verificarla en los pueblos de Villaluenga y Ubrique. En efecto, con la fuerza de 160 hombres del Provincial de Ronda, al mando de su sargento mayor, D. Antonio Avilés, y 30 paisanos por el patriota D. Miguel López, de esta Villa, se cubrieron los diferentes puntos por donde deberían entrar. Y a eso de las 7 se principian los fuegos de una y otra parte que se sostuvieron hasta las 12. Los enemigos fueron rechazados más de media legua. Tuvieron varios muertos, entre ellos un oficial por el cadete D. Diego Dosal, de mi escuadrón, y se cogieron tres prisioneros, declarando el uno que solo de su compañía habían muerto más de sesenta hombres. A la una y media recibieron refuerzo los enemigos y se continuó el ataque, que no pudiendo sostenerse por su crecido número, se retiraron los paisanos y el provincial de Ronda se dirigió a las alturas. En esta disposición se hicieron los enemigos dueños de la villa. Incendiaron las Casas Capitulares y un molino y mataron tres paisanos que encontraron en él. Según parte del capitán de mi escuadrón, D. Manuel Yurre, que dejé en observación, dice que estando en esta operación los enemigos, llegaron los patriotas de Benaoján, mandados por D. José Aguilar, y otra partida de Cortes, con cuyo auxilio se volvió a renovar el ataque. Se desalojaron de la villa. Fueron recha[za]dos completamente y envueltos varias veces; pero nuestro corto número de fuerzas no pudo hacerlos prisioneros según se intentó. Últimamente nuestra tropa y paisanos siguió en su alcance y se liberó a la Villa de ser incendiada enteramente.

image

Por si fuesen algunas noticias me anticipo a participar a V. S. lo ocurrido hasta [¿horaciones?] y luego que regresen la tropa y paisanos daré el detal [sic] de todo lo ocurrido en este punto y en el de Villaluenga, a cuyo comandante mandé cargase al enemigo por retaguardia. La pérdida de este debe ser de consideración, y la nuestra hasta ahora de unos diez muertos y ocho heridos.

Con anticipación a todo mandé retirar los potros y caballos endebles a un punto de seguridad; y no tratando de reforzar este punto con algún número de tropas no se podrá verificar el completo de escuadrones ni la reunión del Provincial de Ronda, pues los enemigos, inteligenciados de nuestras operaciones, no nos dejarán en sosiego para que se verifique la creación de estos cuerpos.

image

Los oficiales y tropa se han conducido con el mayor valor, y no puedo menos de recomendar a V. S. en las acciones que he presenciado al capitán de mi cuerpo, D. Manuel Yurre, al sargento mayor D. Antonio Avilés y cadete D. Diego Dosal, que unidos a los paisanos (por no ser terreno de caballería) los acompañaron y animaron a la defensa de esta Villa; al patriota D. Miguel López, de la misma; y a D. José Aguilar, de Benaoján, que por haber llegado con oportunidad se salvó dicha Villa según llevo manifestado; y luego que tenga una noticia individual de los que se hayan señalado particularmente, lo ejecutaré para su digno premio.

Todo lo que participio a V. S. para su conocimiento.

Dios gue. a V. S. m. a.

Cuartel general de Casares, 16 de junio de 1810

Jose Serrano Valdenebro

image

El documento anterior se encuentra en el Archivo Histórico Nacional. Allí también figura este otro, que es un parte sobre esta misma acción enviado por el patriota de Cortes Alonso Rodríguez a José Serrano Valdenebro:

Ínterin organizaba en esta villa la partida de mi mando, establecí en la de Benaoján dos hombres para que me avisasen de todo movimiento del enemigo; y en el día de ayer por medio de aquellos recibí aviso del comandante de la partida de dicho Benaoján, José Aguilar, de que los franceses se dirigían para Villaluenga, con cuyo aviso reuní toda la gente que pude y con ella me dirigí a la manga de dicha Villaluenga, y habiéndome reunido con la partida de Aguilar, al entrar por la expresada manga nos encontramos con el enemigo, con el cual nos escopeteamos haciéndole retroceder a pesar de habernos tirado cuatro cañonazos, y continuando el fuego le estrechamos en disposición que desalojaron a Ubrique, de donde salimos en su seguimiento.

image

La acción fue gloriosa para nuestras armas, pues sin embargo de haberse dispersado la gente que había reunida en Ubrique, libramos a este pueblo del grande perjuicio que le amenazaba, habiendo tenido el enemigo considerable número de heridos y algunos muertos.

Dios gue. a V. E. m. a.

Cortes y junio 10 de 1810

Alonso Rodríguez

image

En un Manifiesto citado por Fray Sebastián que redactaría años más tarde el diputado Francisco Garcés y Barea (natural de Cortes y miembro de la partida de este pueblo), este explica su versión, como participante en la acción:

Invadido Ubrique el 10 de junio de 1810, y rendido por capitulación Benaocaz, acude nuestra partida, y en las cercanías del último Benaocaz y sitio del Agua Nueva, contiene y rechaza un cuerpo enemigo que intentaba pasar a Villaluenga. Llevaba este cañoncillos pedreros con que creía poder amedrentar a nuestra gente; pero ellos con burlas despreciaban sus miserables tiros. A persuasión de D. Juan Peralta, e imitándolo, se desbandan por la Sierra Andrés Guerrero, Francisco Garcés y Juan Riberiego, y, con un arrojo nunca visto, acometen y hacen huir a veinte soldados de una guerrilla enemiga. Este suceso y la constante permanencia de los nuestros en aquellos desfiladeros llamó la atención, y la fuerza del enemigo se empeña en abrirse paso por aquellas estrechuras, que defendieron los nuestros con peñas que les arrojaban, a las que acompañaba también un horrible fuego. El enemigo tuvo que desistir, por el mucho daño que recibía, y replegarse a Benaocaz para tomar otro camino. Villaluenga se libertó por esta ocasión y cesaron también las ruinas y estragos que causaron en Ubrique.

Pero el día 13 volvieron los franceses encorajinados y reforzados con una división de Arcos. Más de 3.000 hombres, según Fray Sebastián. Y esta vez sí que la armaron bien. Quemaron el Ayuntamiento (construido 5 años antes), y con él fue pasto de las llamas el archivo municipal, “perdiéndose en aquel luctuoso día la documentación de cuatro siglos, catástrofe irreparable para la historia de la villa”. También prendieron fuego al convento, incluidos sendos retablos de valiosas pinturas del siglo XVII de la escuela sevillana y de la Virgen de los Dolores. Y si la cosa no fue a más fue porque “acudieron los vecinos con lágrimas a apagar el fuego”, dice nuestro fraile. Los hijos de Napoleón también satisficieron su piromanía incendiando las ermitas de San Pedro (edificada en 1801) y San Juan de Letrán, “que no volvieron a abrirse más al culto”, así como las casas que suponían de guerrilleros.

 image (Reding)

Por su parte, el brigadier Peinado cuenta así la acción:

image

El guerrillero Francisco Garcés y Barea narra de este modo la intervención de su partida de Cortes:

Tomada esta posición  [el Calvario], y con el auxilio de algunos patriotas de Villaluenga y de Ubrique, se traba la acción en medio de aquellas peñas, en las que dejaron muertos catorce o quince franceses con una porción de heridos. El enemigo, obstinado en competir a pesar del daño que recibía, refuerza sus guerrillas con más de 200 hombres, para desalojar a cincuenta de nuestra parte que sostenían la porfiada refriega. Era ya prudencia abandonar el terreno y entretener al contrario mientras nuestra gente respiraba algún tanto (…).

[…] La partida abandona enteramente los apostaderos de las peñas y, con un denuedo que pocos imitan, baja a la llanura, y a campo raso y descubierto presenta el ataque y desafía al enemigo. (…) A la caída del sol se les agrega una partida de paisanos de a caballo y otra de infantería de la partida de Jimena que, con todo, compondrían escasamente 150 hombres, mal pertrechados y provistos. Este refuerzo animó a los combatientes a un ataque más duro y empeñado. (…) Dejan el arma de fuego y embisten con la espada, la bayoneta y el cuchillo. (…) Cuarenta de una guerrilla de infantería enemiga, rodeados por la partida de Cortes, ya rendían el arma, soltaban los morrales y se entregaban prisioneros, en el acto en que la división, que se ocupaba en el saqueo de Ubrique, se presenta y les recobra su libertad. ¿Y desmayarían por eso los nuestros? Más briosos, se empeñaron en no perder el triunfo por el que peleaban todo el día. El ardor y el coraje se producían de nuevo; el enemigo desconfía al ver que no puede adelantar un paso ni desalojar nuestras partidas; se retira de Ubrique y la oscuridad de la noche apenas basta para ocultar su ignominia. (…) Cuarenta muertos dejaron, siendo considerable el número de heridos, pues muchas casas se vieron llenas de sábanas, hilas, pedazos de ropa y almohadas de camillas todo empapado en charcos de sangre.

La acción llegó a oídos del comandante general del Campo de San Roque, que a la sazón era Javier Abadía, quien escribía el 14 de junio1:

He recibido en este día un oficio de la justicia de Jimena en el que se me avisa haber ocupado los enemigos a Ubrique y haberse oído enseguida un fuerte tiroteo a las inmediaciones de Cortes, siendo esta la primera noticia que he tenido de oficio, aunque es verdad que en los días de ayer y antes de ayer se han esparcido algunas voces sobre lo ocurrido…

 image (Reding)

image Quizá este tipo de acciones heroicas hizo pensar a la Junta Suprema de Cádiz y a la comandancia del Campo de San Roque que merecía la pena sostener la insurrección en la Serranía de Ronda porque, como efecto secundario, podría contribuirse así a aflojar el sitio que sufría Cádiz por parte de las fuerzas del mariscal Victor (con cuyas bombas se hacían las gaditanas tirabuzones).

El caso es que, efectivamente, se organizó una expedición al mando del general Luis Lacy y Gautier (natural de San Roque y, según Fray Sebastián, esposo de una tía del Beato Diego José de Cádiz).

El 24 de junio Lacy avanzaba con sus mesnadas hacia Benaoján cuando tuvo conocimiento de que una fuerte columna francesa al mando del general Girard (de la primera división del 5º cuerpo) había caído sobre Ubrique derrotando a las escasas fuerzas españolas que se le oponían5. Desde Ubrique los franceses avanzaron hacia Cortes para combatir al general español. Finalmente, tuvo lugar una batalla en Gaucín. Pero Lacy no se atrevió a continuar y tratar de reconquistar Ronda. Así que, según Fray Sebastián, el resultado de la expedición solo sirvió para “desilusionar a la Serranía”. (Los sacrificios guerreros de Lacy –estos y otros–, por cierto, fueron “pagados” por aquel “peaso rey” que tuvo España llamado Fernando VII fusilando al sanroqueño en 1817 en Mallorca por pronunciarse a favor de la reinstauración de la Constitución de Cádiz de 1812.)

image El general Luis Lacy, representado en el momento en que ordenaba su propio fusilamiento en los fosos del castillo de Bellver (FDomingoR)

Verano de 1810

En la Gaceta de Ayamonte del 1 de agosto de 1810 se lee esta curiosa noticia fechada el 19 de julio en Sevilla:

Nuestras tropas atacaron en las inmediaciones de Ubrique a una división de 600 infantes y 200 caballos, logrando cercarlos de tal modo que todos fueron muertos o prisioneros. Habían bajado por la falda de la Sierra de Villamartín, robaron este pueblo, multaron a las Justicias, y exigieron una de cada siete cabezas de ganado de todas clases; pero estos, los efectos, y el saqueo quedaron en poder de los nuestros.

En el verano de 1810 dice Fray Sebastián que por enfermedad de Serrano Valdenebro la Junta Suprema nombró comandante de las fuerzas de la serranía a Pedro Cortés. Según cuenta el presbítero Francisco Garcés y Barea en su Manifiesto, Cortés trasladó a finales de agosto su residencia de Casares a Ubrique, donde fue “visitado” en varias ocasiones por las divisiones francesas de Arcos, Villamartín, Morón y Bornos “para incomodar las fuerzas que había reunido para defensa de este punto”. El 20 de septiembre fue acometido por 1.200 franceses, para repeler a los cuales pidió auxilio a los pueblos vecinos, tanto de efectivos como de alimentos. Como los paisanos desfallecían, el comandante Cortés pidió urgentemente mil raciones a la villa de Cortes, cuyos “eclesiásticos y personas de primera distinción” salieron a pedirlas por las calles y reunieron 240 hogazas de pan y diez cabras.

Total, que con las fuerzas repuestas los guerrilleros españoles  sostuvieron escaramuzas en el Calvario, las Viñas y en campo abierto. Por la noche, la partida de Garcés había sido municionada por el comandante Cortés, así que a la mañana siguiente los españoles se hallaban en buenas condiciones de hostigar al enemigo desde las alturas del Benalfí. Infundidos, quizá, por el espíritu aguerrido de los hispanorromanos que otrora allí moraron, y reparados por la buena pitanza, los  nuestros (en plan Astérix, pero al revés) lograron expulsar a los galos, que huyeron “precipitadamente por el camino del puente de Tavizna”, siendo perseguidos más allá de El Bosque. Si hemos de creer al cronista  –téngase en cuenta que solían exagerar bastante–, se hizo una sarracina con los franceses, matando o hiriendo a 900. Al parecer, entre los finados se encontraba el coronel y otro oficial de alto rango.

image  (Reding)

Octubre de 1810

El diario El Conciso del 24 de octubre de 1810 contiene esta crónica de los sucesos anteriores:

Casares, 3 de octubre. Hace tres días que los enemigos nos están dando un ataque que ha principiado por el Bosque y seguido hasta Ubrique, en donde lograron entrar y quemar unas cien casas. También han incendiado el Bosque y cometido otros excesos dignos de ellos. Más nuestro serranos se han reunido, han logrado desalojarlos de Ubrique y los persiguen hasta más de dos leguas, matándoles mucha gente con poca pérdida nuestra. Con fecha del 7 añaden que se decía que entre los muertos del enemigo había un general y un edecán, y entre otras cosas se les cogió una cantidad considerable de fanegas de trigo. No será este el primer general muerto en la Sierra.

Y el Diario de Mallorca del 7 de enero de 1811 informa que el 21 de octubre de 1810 la partida de Jose Aguilar (Benaoján), reforzada con otras más, entre ellas la de Ubrique mandada por Miguel López, consiguió vencer a una guerrilla de franceses y hacer que se replegaran hacia Ronda.

Por otro lado, del comandante Pedro Cortés se conserva un curioso documento en el Archivo Histórico Nacional fechado el 5 de octubre de 1810 en el Cuartel General de Ubrique y dirigido al jefe del Campo de Gibraltar, Javier Abadía. En la misiva, Cortés lamenta el “estado deplorable” en que se hallan las compañías de Infantería de Estepona y Marbella “por carecer absolutamente sus individuos de las prendas de vestuario”. Por ello:

he encargado en este día a las Justicias de Grazalema me proporcionen seis piezas de paño azul con objeto de vestir parte de dicha tropa de Estepona, y en adelante veré el modo de facilitar igual número a la de Marbella.

image

————————

————————

Referencias:

  1. Francisco González Peinado: Manifiesto que hace a la nación el brigadier D. Francisco González Peynado…, Cádiz, 1811.
  2. Enrique Martínez Ruiz: La guerrilla y la Guerra de la Independencia. Militaria, Revista de Cultura Militar (Universidad Complutense de Madrid), 7, 1995
  3. Fray Sebastián de Ubrique: Historia de la Villa de Ubrique, Sevilla, 1944.
  4. Jaime Aragón Gómez: Chiclana de la Frontera bajo el reinado de José Napoleón I (1810-1812), Fundación VIPREN, 2007.
  5. Rafael Vidal Delgado: Jimena y el Campo de Gibraltar en la Guerra de la Independencia (conferencia pronunciada en marzo de 2004).
  6. Andrés Ortiz de Zárate: La más justa vindicación que presenta a sus compatriotas don Andrés Ortiz de Zárate, Algeciras, 1812.

Manuscritos:

>>>Los enemigos atacan Villaluenga y Ubrique

image

>>>Los patriotas de la Serranía de Ronda hacen desalojar a los enemigos el pueblo de Ubrique

image

>>>Pedro Cortés encarga desde Ubrique piezas de paño a Grazalema para los soldados

image
>>>Vídeo y fotos: Asociación Histórico-Cultural Teodoro Reding

 

Addenda

En una de las acciones de Ubrique de 1810 participó el general francés barón Jean Pierre Dellard al frente del 16º Regimiento de Infantería Ligera napoleónico. Beauvais, Voïart y Tardieu dicen en su obra Victoires, conquêtes, désastres, revers et guerres civiles des Français, de 1792 à 1815 que Dellard “quitó Ubrique a los españoles”.

 

>> Continúa en la segunda parte >>



Isabel Esquivel (1913-99): una maestra de Ubrique que dejó una huella indeleble en Mairena del Alcor

ESPERANZA CABELLO IZQUIERDO / JOSE MARÍA GAVIRA VALLEJO

clip_image002MAYRENA.COM

En Mairena del Alcor existe un colegio de enseñanza primaria que se llama “Isabel Esquivel”. Los maireneros pusieron ese nombre a dicha institución educativa en homenaje a una maestra que dejó a lo largo de toda su vida huellas imborrables en aquella localidad sevillana, en la que murió en 1999. Pues bien, Isabel Esquivel, mujer querida y respetada en Mairena por su dedicación a la enseñanza durante medio siglo, era de Ubrique.

clip_image004CEIP ISABEL ESQUIVEL

image AVERROES – CEIP ISABEL ESQUIVEL

En nuestro pueblo, efectivamente, vio la primera luz Isabel Esquivel Corrales el 26 de julio de 1913. Tuvo cinco hermanas y un hermano, y a todos ellos su padre, José Esquivel Suárez, zapatero acomodado y primer alcalde republicano de Ubrique (desde 1931 a 1935), les ofreció la posibilidad de tener estudios. Isabel y dos de sus hermanas no la desaprovecharon. (El caso nos recuerda al de la también maestra ubriqueña Ángeles Bohórquez Gómez, hija de Pedro Bohórquez Piñero “El Chico”, un hombre de ideas liberales también empeñado en dar educación a sus hijas para que tuvieran las mismas oportunidades que sus hijos varones.)

En 1928, de la mano de Dª Francisca (gran educadora de varias generaciones ubriqueñas, también paisana nuestra), nuestro personaje empezó a prepararse en su pueblo natal para ser maestra, recibiendo finalmente el título en la Escuela Normal de Magisterio de Sevilla en 1931. Ganó las oposiciones en 1933 y tras un brevísimo paso por Carmona fue destinada a Mairena del Alcor, donde desarrolló toda su vida profesional hasta su jubilación en 1982. Murió el 22 de diciembre de 1999.

En aquella localidad sevillana dejó una fuerte impronta que aún perdura, gozando del respeto y estimación de la sociedad mairenera. Allí se casó con Rafael Carrión Méndez, no sin antes ayudarlo a prepararse sus oposiciones para entrar en el Ayuntamiento como administrativo. Tanto Isabel como Rafael eran muy religiosos; él fue mayordomo mayor perpetuo de la Hermandad del Santísimo Sacramento, Dulce Nombre de Jesús, Nuestra Señora del Rosario y Señor San Bartolomé. Tuvieron tres hijos: José María, Irene y Remedios. Irene continuó el ejemplo de su madre y es maestra en Mairena (hace dos años pronunció el pregón navideño).

image MAYRENA.COM

Un esbozo de la interesante vida de Isabel Esquivel escrito por Félix Mateos Guillén, marido de una de las nietas, pueden leerlo en la web Mayrena.com. También puede saberse de los inicios de su trayectoria profesional en el bien documentado artículo Las escuelas de niñas en Mairena del Alcor, de María Dolores Domínguez González. Por él sabemos que la escuela de Isabel era la que poseía mayor número de matrículas y que en un informe de 1939 se decía de ella: “Es digna destacar la labor que al frente de su escuela realiza la Maestra Doña Isabel Esquivel Corrales”. Esta carta que envió al alcalde de Mairena en 1956 revela sus diarias preocupaciones con su colegio:

(…) hallándose próximas las fechas de la confección de los presupuesto generales en el Ayuntamiento de esta villa, y habiendo recibido de los encargados de la limpieza de nuestras respectivas escuelas, la demanda de aumento de gratificación por tal concepto, nos vemos obligados a recurrir a V.S., ya que con las veinticinco pesetas que cada Escuela y Sección percibe por mes con destino al aseo de las Escuelas, a la compra de utensilios de limpieza, y a la calefacción durante el tiempo necesario, resulta en la actualidad tal cantidad bastante insuficiente para atender debidamente los expresados servicios. Esta razón nos obliga a recurrir a V.S. en súplica de que se digne, considerando estimable lo que solicitamos, signaciones precitadas, esto, si no resuelve con la Corporación de su acertada presidencia administrar directamente estos servicios ya mentados de limpieza y calefacción de las Escuelas Nacionales de esta villa.

Un amigo de Mairena que la conoció bien nos cuenta de nuestra paisana:

En el pueblo se guarda un recuerdo muy grato de la Señorita Esquivel (como se la ha llamado siempre), que fue maestra de varias generaciones, de madres, hijas y nietas, y también de varones en su última época. Era una persona muy culta, severa para los alumnos en sus enseñanzas, pero muy cariñosa en el trato personal. Especialmente religiosa, aunque nada remilgada en ese aspecto. Sus hijos (Pepe, Irene y Remeditos) siguen su mismo camino, y son parte activa tanto de la vida política como social.

image

Las raíces ubriqueñas de Isabel

Como hemos dicho, el padre de nuestra protagonista era José Esquivel Suárez, apodado por su profesión de zapatero “el cortador”, que fue el primer alcalde republicano de Ubrique, del Partido Republicano Radical. Siempre estuvo comprometido con el progreso social ubriqueño, como lo prueba el hecho de que en 1904 fue nombrado suplente de la Junta Local de Reformas Sociales de Ubrique.

Nos cuenta Félix Mateos:

Era un intelectual. De ahí que él tuviera mucho interés en que sus hijos estudiaran, que adquiriesen una formación académica. De sus siete hijos, el único varón no quiso estudiar; a lo que el padre no le da la mayor importancia. En cambio, tres de sus hijas cursan estudios medios. En su mentalidad no hacía distinción alguna entre hombre y mujer: para él, tan válido era que una mujer fuera universitaria como si fuera un hombre.

De ideas republicanas y un intelectual racionalista, no era practicante de la doctrina cristiana, pero él no se inmiscuía para nada en las ideas religiosas de su esposa ni de sus hijos. Es de notar que todos sus hijos fueron muy religiosos. En cambio, él no entró en contacto con los Sacramentos y la Iglesia hasta muy al final de su vida; pero, en toda su trayectoria vital fue tremendamente respetuoso con la Iglesia. Así, siendo Alcalde de Ubrique con la República, cuando empiezan la quema de conventos cesa en sus funciones y deja el cargo. Decía que: “Él había luchado por la República, pero la República no era el desorden, ni mucho menos atacar a la Iglesia; en definitiva, no era la República que él quería”. Es de señalar que en una ocasión, estuvo haciendo guardia toda la noche en el asilo de monjas de Ubrique, porque se temía que iban a prenderle fuego.

(Este suceso nos lo ha confirmado Margarita Piñero, de 83 años.)

image Boletín Oficial del Grande Oriente Español, 29 de abril de 1912

José Esquivel era masón. Sabemos que fue exaltado en 1912 al grado de “Compañero” en la Logia América de Ubrique, donde respondía al nombre simbólico de Teófilo Braga, lo que revela su temprana vocación republicana. (En aquella época, el Venerable Maestro de esta logia era Juan Gómez Zarzuela; los vigilantes eran Manuel Moreno Mendoza y Manuel Arenas Vinagre; el orador, Bartolomé Moreno; y el secretario, Manuel Zamora Menacho. Ese mismo año solicitaron la afiliación en esta asamblea el hermano de José Esquivel, Manuel, y Francisco Vallejo Canto –este último, que también llegó a ser alcalde republicano de Ubrique, fue fusilado en 1936–.)

image

Hemos averiguado que José Esquivel era lector de El Motín, un semanario satírico, republicano y anticlerical que difundía inflamadas divisas de este estilo:

image

image

image

En el número del 9 de diciembre de 1922 figuran José Esquivel y su hermano Manuel junto a otro/as ubriqueño/as como donantes de aportaciones voluntarias para la publicación de un número extraordinario de este periódico.

image

De la madre de Isabel, Remedios Corrales, segunda esposa de Esquivel, nos cuenta Mateos que

se dedicaba a sus labores. Pero como su abuela [de Isabel] tenía una gran valía para los negocios y regentaba una gran tienda donde se vendía de todo; al fallecer ésta, su madre se hace cargo posteriormente de la tienda. Una mujer, dicho sea de paso, bastante religiosa.

Esperanza Izquierdo recuerda que sus primeros zapatos de charol salieron de la fábrica de José Esquivel. Por otra parte, hemos sabido que una de las hermanas de Isabel Esquivel casó con un hermano del practicante Diego Herrero; sus hijos son Manuel y José Herrero Esquivel. El negocio de la familia, una zapatería que estuvo en el San Juan hasta los años sesenta o setenta, era conocido como “la tienda de las Esquivelitas”.

————–

(*) Esta entrada se publica simultánea y conjuntamente en este blog y en el de Manuel Cabello y Esperanza Izquierdo.

————————-

Entrada relacionada:

Francisco Fatou: gran maestro, pedagogo y escritor


A propósito de “El habla de Ubrique”, de Bartolomé Pérez Sánchez de Medina

JOSE MARÍA GAVIRA VALLEJO

image

imageEl Habla de Ubrique”, obra del maestro y filólogo (por la UNED) Bartolomé Pérez Sánchez de Medina, Don Bartolo (Ubrique, 1943) es uno de los mejores estudios sobre temas de nuestra localidad que se han publicado. Es un libro que tiene la virtud de saber conjugar la erudición y el rigor en la presentación de los más sesudos asuntos lingüísticos con la amenidad en la exposición de una nutrida colección de frases ejemplares ubriqueñas cuya lectura nos hará reír a menudo y nos traerá resonancias de cualquier conversación de señoras en la plaza de abastos o de caballeros en la peluquería de Sebastián.

Efectivamente, para cada una de las 420 voces que contiene este léxico se ofrece su significado en Ubrique, su relación con palabras castellanas existentes en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) y, en muchos casos, una muestra de su uso en tres versiones: fonética, ubriqueña y castellana. Por ejemplo:

image
image
Además del vocabulario, el libro contiene una sección sobre fonética local (ceceo, yeísmo, sonido de la “CH”, aspiraciones, consonantes oclusivas sonoras intervocálicas, consonantes implosivas y consonantes a final de palabra), la entonación y muchos aspectos gramaticales específicos (género, nombres propios de persona, verbo, adverbio…). Y se enriquece al final con algunos interesantísimos artículos que fueron publicados por el autor en El Periódico de Ubrique. En particular, me encanta un estudio toponímico de Ubrique y sus alrededores con cuya lectura aprendí muchísimo; por ejemplo, supe que “salto” significa “paso entre montañas, salida, desfiladero”, lo que echa definitivamente por tierra la creencia popular de que el topónimo “Salto de la Mora” tenga algo que ver con el suicidio de una mahometana; o que no se escribe “Salto del Pollo”, sino “del Poyo”, del latín podium, que en orografía hace alusión a una colina). Contiene también el libro (que solo cuesta 12 euros) un pequeño álbum fotográfico y sendos artículos sobre dos dichos y dos tradiciones ubriqueñas: “…Va a acabar como la Comedia de Ubrique”, “Como la perra-toro”, El desaparecido Día de los Paseos” y La Crujida de los Gamones.

Esta obra la produjo la Editorial Tréveris bajo el patrocinio editorial del Ayuntamiento ubriqueño en 2007. Fue presentada por el alcalde y el propio autor en un acto en el Convento:


Sánchez de Medina
dijo en aquella ocasión que su obra es:

Una aproximación, lo más ceñida a la realidad de la fonética, de la morfosintaxis y del léxico que caracteriza el habla de los ubriqueños. […] La atención de lo que se vierte en él está centrada en las desviaciones de la norma castellana. Las hablas andaluzas forman un conglomerado heterogéneo, aunque podemos distinguir, bajo el punto de vista dialectal, la Andalucía Oriental y la Andalucía Occidental. El habla de Ubrique está dentro del área de las hablas de Andalucía Occidental.

La tirada, de 1.000 ejemplares, está virtualmente agotada. Dado el éxito de ventas que alcanzó, nos preguntamos por qué el Ayuntamiento no lanza una segunda edición.

Si se llevara a cabo, a lo mejor al autor le gustaría echar un vistazo a esta página de Foro-Ciudad que recoge algunos interesantes ubriqueñismos como paladú/paludú, resbalandeta, espampanao (abierto de par en par), espelucao (con el vello de punta), bollo (pieza de pan), alcancía, machaca (esparto), obrar (defecar), chochito (altramuz), zancajo, descalabrao, poyete

O a la página de FacebookPalabras y Frases de Ubrique”, que actualmente cuenta con 1400 fans, lo que demuestra lo que gusta este tema. (El enlace solo es visitable por usuario/as de Facebook.)
Yo también quisiera ofrecer a mi amigo Don Bartolo la siguiente lista de voces y expresiones que he oído a nuestros mayores y que creo que no figuran en su léxico, por si las quisiera considerar de cara a una posible segunda edición de “El Habla de Ubrique”. Nadie sabrá tratarlas y estudiarlas científicamente mejor que él. Algunas de ellas no son estrictamente ubriqueñas, sino de toda la Sierra de Cádiz. En algunos casos pondré sus significados y en otros simplemente una frase típica. (Si los lectores quieren aportar otras, están invitados a hacerlo en los comentarios. Se añadirían a la lista si comprobamos que no figuran en la del profesor Pérez Sánchez de Medina.)

Alargarse: Dirigirse a algún sitio, normalmente para resolver un asunto sumariamente (“Si quieres, me alargo mañana a Jerez y firmamos el contrato en el notario”)
Algo: Fruto del parto (Pregunta típica que se hace sobre la situación de una señora que ha ido al hospital a parir: “Oye, Manoli, ¿qué te iba a decí…? ¿Tu cuñá Charito ha tenío algo…”?)
Andancia:No vaya usté por esa verea, que tiene mu mala andancia”
Angurrias: Muchas ganas de orinar
Apamplao: Atontado
Apartarse: Servirse comida (“Apártate un poquito más de callos, que son de la carnicería de Vicente y están de rechupete”)
Ardentías: Ardor de estómago, acidez
Argalla: agalla (excrecencia redonda que se forma en el alcornoque por la picadura de ciertos insectos)
Arribota: Muy arriba (“A esa cruz que se ve allá arribota en el tajo he subido yo una jartá de veces”)
(A)bollao: Sin dinero (“Desde que vine de las vacaciones estoy bollao”)
Ave: A ver. Se pronuncia con acento en la a y se usa para llamar la atención. (“Ave, échate al lao, ¿no ves que estoy jocifando el suelo”)
Benocá: Benaocaz (localidad próxima a Ubrique)
Bujío, chinchal, cuchibitril, conchibitril: Cuchitril, habitación estrecha [Bartolomé Pérez recoge “conchibiquero” para “habitación muy pequeña hecha aprovechando un hueco en la construcción”. En Cuba, “chinchal” es un ‘establecimiento comercial pequeño y de poca importancia’, según el DRAE]
Cacarucas: “Esto tiene cacarucas” (es asunto grave o dificultoso)
Campo: finca en el campo (“Hoy me vi a comé un menúo en mi campo que no se lo salta un gitano”)
Canal: (f.) canalón (“He tenido que llamar a CIUCU porque el viento me arrancó anoche la canal del tejado”)
Cantúo: “Este chaval corre en la Nutrias Pantaneras, y está tan cantúo porque va dos veces en semana a un gimnasio de Jerez y se carga en el desayuno tres filetazos”
Carburar: reflexionar, pensar
Cargarse: 1. Matar a alguien. 2. Comer o beber (“Se cargó él solo el plato de Jabugo y una botella de Tío Pepe”). 3. Practicar el coito con alguien.
Cerillo, mixto: Cerilla
Cesque: puñetazo (“Como me escantille te voy a dar un cesque que vas a ver las estrellas”) [Yo oía esta voz cuando era pequeño; no sé si se sigue usando]
Compromiso: “No tenía cómo venirme desde Sevilla y le hice el compromiso a mi cuñao”
Condiós: adiós
Conque: secreto, clave (“Es un fatiguita, pero, oye, que se puso con el televisor y no paró hasta dar con el conque de la avería”)
Chalaúra: Aparte de su significado común de “chaladura”, se usa para calificar a alguien: “Este tío es un chalaúra”
Charran:á: Perjuicio, mala pasada (“Me ha hecho una charra´na que no se la perdono en la vida”)
Chijeto/a: Cotilla, chismoso/a
Chinche, chinchoso: Caprichoso
Chismarraco: trasto grande [esta me la recordó mi amigo Rafael Hevia]
Chistar: Protestar, replicar (“¡Y no me chistes, que te doy un guantazo”!)
Chófer: Conductor de autobús
Churri o zurri: Vulva [también me la proporcionó Rafael Hevia]
Clamar: “Esto clama al cielo”. Clamar por: desear algo fervientemente (“Estaba clamando por ir al ‘vate’”)
¡Cónchile!: Interjección eufemismo para ¡coño! 
Coriana: Cucaracha
Cuajo: “¡Saray, coge el teléfono! ¡Qué cuajo tienes, hija mía!”
Cudiao: Cuidado (“¡Tú ten mucho cudiao cormigo, ¿en?!”)
Curioso: Detallista (“Él es muy curioso; tiene forrados todos sus libros)
Díceselo: Díselo
Dichoso: Puñetero, enojoso (“¡Compra el dichoso billete de una vez, que se te va el autobús!”)
Desmayado: Hambriento (“Vengo der campo emmayao”)
Dupe: ‘Dumper’ (“Para hacerse la casa en el Carril va a tener que llevar los ladrillos en un dupe”)
¿En?: ¿Eh? (¿influencia del francés “hein”?) (“No vengas tarde esta noche, ¿en?, ¿te estás enterando?”)
Encartar: Convenir (“Y si encarta, nos llevamos la comida al campo y comemos allí”)
Encogido: Tacaño
Enjuagar: Aclarar (como en el DRAE) y también, en general, lavar (“Enjuágate la cara, que la tienes llena de legañas”)
Enritación: Preocupación grande (¡Ayer mi Juan me dio una enritación…! Eran las 12 de la noche y todavía no había llegado)
Envilmado: Estar todo por medio (“Lo tengo to envilmao con el encalijo y ahora vienes tú dando por c… buscando las perlas”). [En Arroyomolinos (Cáceres) significa “estar ocupado en algo”, y probablemente también tenga esa acepción en Ubrique; en Canarias significa algo así como ‘encharcado’ cuando se aplica a un terreno en el campo.]
Escachado: “Cuando la Guardia Civil quemaba las balas de hachís en la incineradora, se cayó una al suelo, se escachó y recogí varios trocitos sin que me vieran” [frase literal oída a una persona de Ubrique].

Escantillar: “Como me escantille le voy a cantar las cuarenta”. En el DRAE figura ‘descantillar’: 1. Romper o quebrar las aristas o cantos de algo. 2. Desfalcar o rebajar algo de una cantidad.
Escapaz: 1. Capaz. 2. Tal vez (“Escapaz de haber cogido el autobús de Sevilla a tiempo”, en el sentido de “Es posible que haya podido coger el autobús de Sevilla a tiempo”)
Escocido: Irritado en alguna parte del cuerpo
Esculcar: Discriminar alimentos en el plato (“¡Niño, deja de esculcar y cómete todo el potaje!”)
Escurriúras: Restos de algo
Esgargolao: “Andaba siempre esgargolao”
Espeluco: “Lo vi entrar por la puerta tan blanco como un fantasma y me dieron hasta espelucos”
Esperriado: Desperdigado
Estijeras: Tijeras
Estirazar: Estirar
Exagerado: Muy bueno, muy rico (“Me comí un solomillo al roquefort en el Briston que estaba ‘exagerao’”)
Explotido: Explosión
Farruco: Insolente (como en el DRAE)
Fatiga: Ganas de vomitar (“He venío de Jerez en Los Amarillos, y cuando íbamos llegando a Plaorrey me estaban entrando unas fatiguitas…”)
Guarnido: “Llevo 14 horas trabajando y estoy guarnío”
Guarrazo: “Cogiendo espárragos resbaló en la pana y se dio tal guarrazo en el corvejón que no se puede ni levantar de la cama”
Hattannúo: [Algo similar a eso pronunciábamos los niños de mi generación para “cortar” a alguien, para mostrarle que no se tomaba en consideración lo que decía, e incluso para despreciarlo. Probablemente se estaba diciendo “¡Hasta el nudo!” a la ubriqueña, pero ignoro la procedencia de esa expresión.]
Hablar: Cortejar, ser novio de alguien (“El hijo de Remeditos creo que le habla a mi Vanessa”)
Hondilón: Gran agujero en el suelo
Interés: Inquina (“¡Me ha cogido un interés!”)
Jocifa: Aljofifa o fregona
Lambuzo: Glotón
Lamedor: “Esta carne de membrillo es más dulce que un lamedó”
Ligero: rápido (La frase “Come ligero, que llegas tarde a la petaquería” no quiere decir “como comida con pocas calorías”, sino “come rápidamente”.)
Mariscón, marisca, marisconazo: Maricón
Mauleto: Espino majoleto o marjoleto, o majuelo
Meco: Zurdo
Menúo: Guiso de menudo
¡Mirua!: ¡Mira! (cuando se está muy sorprendido, sobre todo los niños: ¡Miruaaaaa… ese tío se está bañando en el río, con lo asqueroso que está!”)
Moniato: Boniato
Morterada: Elevado número de determinados objetos (“Me trajo una morterá de tomates de su campo”)
Mos: Nos (“¡Mos vamos ya, Remedios! ¿Echo la puerta al salir?”)
Muchacho/a: Indistintamente, joven o adulto (“Ese muchacho lleva cuarenta años de chófer en Los Amarillos”)
¡Ñum!: Interjección de asombro o sorpresa [yo la oía de pequeño; no sé si se usa todavía] (“¡Ñum! ¡Mirua el Christian; lo han pelado al rape! ¡Ja, ja, ja…!”!)
Parar (1): Residir o estar (“¿Arsenio, el concejal? Pues no sé dónde podrá encontrarlo en este momento… Él para mucho en el Bar Cristina”)
Parar (2): Su significado está relacionado con comparar (“Me compré en lo de Orellana una camisa mucho más bonita que la que me trajeron de Ronda. ¡Dónde va a parar!”)
Pelotera: Riña. “No te imaginas la pelotera que se armó en el pleno entre los de Isabelita y los de Cabecita”
Peluseo: Expresa dificultad, complicación, “mal rollo” (“¡Este asunto tiene un peluseo…!”)
Peripuesto: Vestido con mucho esmero y afectación (“¡Anda, que no iba ella peripuesta a la novena!”)
Pero: manzana; también se aplica a la variedad de Tavizna (“Me comí un perito Tavizna y que quedé más ancho que Pancho”)
Pitracos: Piltrafa para alimentar a cachorros
Plaorrey: Prado del Rey (localidad próxima a Ubrique)
Porte, un: “Con lo mal que están con la crisis, cogió dinero de la caja de la petaquería para invitar a su novia en la Bokattería Verdú. ¡La cosa tiene un porte…!”. Sinónimo: cacarucas.
Porra: Pene
Porrita: Apelativo cariñoso que se da a los niños (varones)
Relatar: Protestar (“Deja ya de relatar y vete a hacer el ‘mandao’ antes de que cierren Los Fernandos”)
Relío: Lío, enredo, confusión
Remedar: Imitar, especialmente con ánimo de burla (“Como me sigas remedando, te pego un cesque que te embarco en la Cruz del Tajo”
Rempujar, rempujón: Empujar, empujón
Repechar: Trepar
Repucharse: Insolentarse con alguien, subírsele a las barbas (“¡Y no te me repuches o te castigo sin salir!”)
Resbaloso: Afeminado
Salcicha: Salchicha
Salcichón: Salchichón

Singracio: Malage
Telera: Cierto tipo de pan. (DRAE, última acepción: “Pan bazo grande y de forma ovalada que suelen comer los trabajadores”)
Tejeringo: Churro (“Tráete una docena de tejeringos y otra de churritos de patata”)
(En)titular: Significar (“Y eso qué titula”)
Trabajera: “¿Vas a lavar tú sola las cortinas y las fundas del sofá, con la trabajera que eso tiene?”
Trampa: Deuda (“Este no va a querer venir a lo de Cuéllar con nosotros porque tiene una trampa muy gorda con Antonio”)
Trasponer: Pasar a otro lado (“Se echó a andar y andar y sin darse cuenta traspuso Las Cumbres”)
Topar: A veces se emplea por “tocar”
Vácialo: en vez de vacíalo (en Ubrique, el golpe de voz recae en la primera a)
¡Valientemente!: “¿No de da vergüenza de lo que has hecho? ¡Valientemente!”
Villalengua: Villaluenga (localidad próxima a Ubrique)
Yersi: Jersey
Zamboa: Membrillo (Según el DRAE, la zamboa es una especie de toronja, que a su vez es un tipo de cidra)
Zarcillo: pendiente (de oreja)



PALABRAS COMPUESTAS Y EXPRESIONES

¿A dónde caminas?: ¿Hacía dónde te diriges?
Amosquesí, amosquenó: (¿A que sí?, ¿a que no?) ¿Verdad que sí?, ¿verdad que no? (“Tú eres de Manoli, ¿amosquesí? ¡Si es que tienes toda la carita a ella!”)
Dertó: (Del todo) Muy mal, fatal (“La economía está dertó”)
Dizquianá (De aquí a nada) Muy pronto (“Dizquianá son las elecciones otra vez”).
En cuesta: a cuestas (“Si dejas de llorar, te llevo un ratito en cuesta”)
Fite tú: Fíjate
Fueraparte: Aparte, independientemente (“Fueraparte de que haya bajado, el Cádiz es mejor que el Jerez”)
Joipolalma: pillastre, perillán; literalmente: ‘jodido por el alma’. [Cuando yo era pequeño, más de una vez oí a mi abuela profiriendo expresiones como esta mientras yo me daba a la fuga: “¡¿Ya has cogido otra vez azúcar de la cocina?! Ven acá p’acá, so joipolalma”]
Jugar al esconder: jugar al escondite 
Mejor que: En vez de (Chófer de Los Amarillos: “Mejón que biyete podían poné tarjeta y asín no tenía que da yo tanto cambio ar perzoná)
Na y menos: poco, escaso (“Esto cuesta na y menos”)
Por menos de na: “La gente va por menos de na al médico”
Ven acá p’acá: Ven aquí
Viñamadó: (viña de Amador) lugar abierto, no protegido, sin ley (“¿Tú te has creído que esta casa es la viñamadó para venir cuando te dé la gana?”)



VULGARISMOS

Ábrito: árbitro (¡¡ábrito: cabróóóón!!”)
Cosme:
Comes (empresa de autobuses) (“Cogí el cosme y me planté en dos patás en Jerez”)
Endición: inyección
Gabina: cabina
Grabié: Don Gabriel (un cura famoso que estuvo en Ubrique) (“Yo estuve de monaguillo con Don Grabié”)
.Martrícula: matrícula (“Mañana no podré vení porque tengo que i a martriculá el coshe”. “¡Hay que vé cómo se ha puetto la martrícula der colegio der niño!”)
Muncho: mucho.


SUGERENCIAS
Varias voces que recoge Bartolomé Pérez en su trabajo yo las he oído de otra forma (algo que no debe extrañar, dada la naturaleza del asunto que estamos tratando), y alguna que otra también se usa con otro significado además de los que él da:

Agilar: (Funcionar bien una máquina) Yo siempre he oído a una tía mía decir, por ejemplo: “esta tele no jila”, y pensé que la palabra derivaba de “hilar”, bien en su sentido literal o, metafóricamente, en este otro que aparece en el DRAE: ‘Dicho de algunas cosas: Discurrir, trazar o inferir de otras’ . Ahora bien, apoya la hipótesis de Bartolomé Pérez el hecho de que en Cuba agilar es un vocablo que se usa (aunque vulgarmente), y que significa ‘andar de prisa, abreviar’.
Contimás: (Cuanto más) A mí me suena ‘contrimás’.
Chiriguache: (Desvanecimiento) Un amigo que emplea mucho esta palabra dice ‘firiguache’. En Bornos existe ‘firiguache’, pero con un significado bien distinto.
Pincar: además de la definición de “tocar algo con los dedos” que da Bartolomé Pérez, el vocablo también denota en Ubrique ‘importunar’ (“Claro, no has parado de pincarle toda la tarde a tu hermano y ahora te quejas de que te ha pegado”).
Pincho: además de la acepción ‘destacable por su aspecto exterior y compostura’ tiene en Ubrique también la de ‘propicio’, ‘en disposición favorable’ (“Me dejaron el balón pincho, pincho, con la portería vacía, y no tuve más que empujarlo”)


 

Contribuciones de los lectores

Combinación: Horario de salida/llegada del transporte público (“No me pude venir de Algeciras porque la combinación es muy mala”)
Mediación: Se utiliza para indicar que un lugar se encuentra a medio camino entre dos puntos (“Ese campo está a mediación entre Tavizna y El Bosque”)
Yescazo: Golpe dado a alguien o a algo

Vocabulario marroquinero

Y hablando de léxicos, vaya esta relación de palabras relacionadas con el arte secular de Ubrique, reunidas por nuestro amigo Antonio Rodríguez Carrión en un preciso artículo que con motivo del Día del Petaquero publicó en la revista digital ubriqueña cIUdadanos (de Izquierda Unida):

Almidón
Bolichero
Chaira
Chaveta
Chavetín
Compás
Correillero
Cortahilos
Escuadra
Espátula
Esteca
Liara
Losa
Mandaero
Máquina
Moldes
Pañete
Patacabra
Pegamento
Pelota de pegamento
Petaca
Petaquero
Refilo
Súper
Talcos
Tinta
Viajante
Zinc


Más ubriqueñismos en

Una nueva “morterá” de palabras de Ubrique

Blog de WordPress.com.

Subir ↑