Gerardo Diego, raterillo en Ubrique

JOSE MARÍA GAVIRA VALLEJO

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En los primeros días de mayo de 1959, Gerardo Diego asistió a unas fructíferas VI Jornadas Literarias que se celebraron en Cádiz. (César González-Ruano dejó escrito cómo transcurrieron.) El poeta santanderino aprovechó para visitar algunos pueblos de la provincia acompañado de numerosos colegas. También estuvo en Ubrique.

La favorable impresión que recibió de nuestro pueblo la reflejó en una de las canciones de su libro El Jándalo (Sevilla y Cádiz), que escribió ese mismo año y que le granjeó el premio de poesía Ciudad de Sevilla de 1959. (El libro fue publicado en 1964 en la colección Palabra y Tiempo de la editorial Taurus).

El poema, que aparece dentro del apartado Cancionero Gaditano, es este:

UBRIQUE

Oyendo el agua del río
en Ubrique.

Oliendo la flor del huerto
en Ubrique.

Mirando la niña guapa
en Ubrique.

Sintiéndome raterillo
en Ubrique.

Bebiendo, oliendo, mirando,
acariciando, cosiendo
en Ubrique.

Se nota que el nombre de Ubrique resultó eufónico al poeta y que la estancia en el pueblo despertó todos sus sentidos…

Dedica también unas canciones a Arcos, El Gastor, Villaluenga y Setenil y una muy breve a Ronda (con permiso de Málaga)”.

Quince años más tarde explicó, sobre aquel viaje a Sevilla, Cádiz y su provincia:

Con estas nuevas impresiones se me ocurrieron varias canciones, algunas escritas o cantilleadas por mí durante el viaje o pocos días después; otras, algún tiempo más tarde, para completar con recuerdos siempre frescos las gratísimas vistas y sorpresas jornadilleras.

(se refiere a las mencionadas Jornadas Literarias gaditanas de 1959.)

Y agrega:

En la mejor compañía imaginable de poetas, artistas, novelistas y periodistas recorrí no pocos pueblos, preciosísimos todos y muchos nuevos para mí: paisajes impresionantes de mar, valle y montaña.

(Gerardo Diego dedica también una canción del Cancionero Gaditano a los hermanos José y Jesús de las Cuevas y a los hermanos Murciano, todos ellos arcenses.)

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Años más tarde, Gerardo Diego leyó a Rafael Alberti su libro El Jándalo en la casa bonaerense del poeta gaditano, también perteneciente, como el santanderino, a la Generación del 27.

En Cantabria, un jándalo es la persona que ha emigrado a Andalucía (Jandalusía) y regresa a su tierra. (Una de las Escenas montañesas de José María de Pereda también se titula El Jándalo.) Gerardo Diego visitó Cádiz y Sevilla muchas veces. Estas ciudades ejercían una atracción sobre él, quizá la misma que habían sentido tantos antepasados suyos que se habían asentado en estas tierras. Al principio de El Jándalo (libro que dedica a Joaquín Romero Murube y a José María Pemán) Gerardo Diego recoge esta frase de Fernando Villalón: “El mundo se divide en dos partes: Sevilla y Cádiz”.

(Fuentes: José Carlos García Rodríguez: El Puerto en “El Jándalo” de Gerardo Diego, Hotel Monasterio San Miguel – Año XI – nº 14, enero de 2001 /// Fundación Gerardo Diego.)

JMG

P. S. (20 sept): Me cuenta José Luis Mancilla que Gerardo Diego era muy amigo de Pedro de Matheu, hasta el punto de que este le ilustró a aquel un libro de poemas dedicado a Soria en 1948. Así pues, casi con toda seguridad, Ubrique estaría en sus conversaciones.

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