24 de octubre de 2015: 125 años del estreno en el Teatro Romea de Madrid del sainete lírico “La Comedia de Ubrique”

 

JOSE MARÍA GAVIRA VALLEJO

image_thumb255B51255DA las 8:30 de la tarde del viernes 24 de octubre de 1890, hace hoy exactamente 125 años, se estrenó en el Teatro Romea de Madrid el “sainete lírico en prosa dividido en tres cuadros” La Comedia de Ubrique, pieza que probablemente por error fue anunciada por algunos medios periodísticos como “La Comedia de Alberique” . (Lo más curioso es que la entrada dedicada a Zumel en la Enciclopedia Espasa también recoge ese título equivocado.)

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La obra debió de ser muy bien acogida por el público, a juzgar por el hecho de que el día 27 ya se ofrecían dos funciones cada tarde, programación que se mantuvo durante algún tiempo. Además, estuvo en cartel bastante tiempo: al menos hasta el día de Reyes Magos del año siguiente.

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Existió un primer Teatro Romea que fue fundado en 1873 en la madrileña calle de la Colegiata, recibiendo este nombre en homenaje al famoso actor Julián Romea Yanguas, que también fue favorecido con las denominaciones de sendos famosos teatros en Murcia y Barcelona. Pero aquel Romea de Madrid tuvo una primera vida muy corta, ya que resultó destruido por el fuego en abril de 1876.

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14 años más tarde se buscó como nueva sede el edificio que había ocupado en la calle Carretas (hoy plaza de Jacinto Benavente) el llamado Café-Teatro de la Infantil, que había sido, como los de su género, un local grande dotado de butacas de platea, orquesta e incluso palcos al que acudían los parroquianos a merendar por uno o dos reales mientras disfrutaban de algún modesto espectáculo que se les ofrecía desde un pequeño escenario.

En su reapertura en este nuevo emplazamiento (el 5 de junio de 1890), el Romea adoptó, sin embargo, el formato de “teatro por horas”, popular entonces, consistente en la representación durante la tarde de varias obras de duración inferior a una hora, de modo que el público pudiera elegir las que quería ver. En los entreactos la gente podía bailar a los sones de la orquesta. La Comedia de Ubrique fue pensada para este propósito y fue una de las primeras piezas representadas en el nuevo Romea.

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Según el blog antiguoscafesdemadrid.blogspot.com.es, el local del Romea disponía de “doscientas butacas, tres palcos al nivel de la sala en cada lado y todo el piso entresuelo de anfiteatros”. Fue demolido en 1935 dentro de una operación urbanística cuyo objeto fue la construcción de la plaza de Benavente.

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Una asamblea obrera en el teatro Romea de Madrid en 1912

 


Zumel, Calamita y Ruiz

comedia-ubrique-mediodiaEl libreto de La Comedia de Ubrique fue escrito por el prolífico dramaturgo malagueño Enrique Zumel, nacido en 1822 y fallecido justamente 7 años después del estreno de esta obra. Sin duda se inspiró en el adagio “acabó peor que la comedia de Ubrique”, al que trató de dar una explicación que no coincide con la más fidedigna que nos ha transmitido la historia, sin que esta apreciación quiera menoscabar los méritos artísticos de esta verdadera joya del género chico.

Zumel escribió entre 1849 y 1893 al menos ciento veintidós obras dramáticas, la mayoría de las cuales fueron publicadas y representadas con gran acogida popular. Después de la que nos ocupa, escribió muy pocas más (se conocen solo tres publicadas). Siete de sus obras pertenecen al género de la “comedia de magia”, caracterizado por el recurso a sofisticados efectos de tramoya para encandilar a los espectadores. Otras que trataban de bandoleros igualmente gozaron de mucho éxito. Él mismo reconocía que no se esforzaba, en general, por conseguir obras de calidad literaria, sino atractivas para el gran público. Decía que las obras de calidad le daban prestigio como autor, pero los bandoleros le proporcionaban beneficios económicos. Y apelaba sin tapujos a este adagio de Lope de Vega:  “El vulgo es necio,/ y pues lo paga, / es justo hablarle en necio / para darle gusto”.

A su muerte era tesorero de la congregación de actores de la Virgen de la Novena.  La población murciana de Lorca le dedica una calle, probablemente para agradecerle el haber escrito el drama histórico en cuatro actos y en verso Glorias de España o conquista de Lorca (1855). ¿Le dedicará Ubrique también una calle algún día?


DON2520TOM25C32581S2520CALAMITA2520Y2520MANTECA252025202013_La música se debe a los maestros Tomás Calamita y Ángel Ruiz. Del primero se conserva bastante memoria.

Tomás Calamita Manteca nació en Villalar de los Comune­ros (Valladolid) el 14 de octubre de 1868, por lo que cuando se representó La Comedia de Ubrique acababa de cumplir 22 años. Había hecho sus estudios musicales en la Escuela image_thumb255B83255DNacional de Música y De­clamación de Madrid con excelente aprovechamiento. La prensa de la época recoge la concesión de varios premios que mereció desde los 14 años de edad por sus buenos resultados académicos, tanto en música como en dibujo.

Ya incorporado a la vida laboral, fue pianista, ejecutante de banda militar y profesor de la Banda Munici­pal de Madrid. Desde la refundación del teatro Romea estuvo vinculado a esta empresa como maestro director y concertador. Y no anduvo remiso en el cumplimiento de sus obligaciones, ya que image_thumb255B84255Dhabiéndose abierto la temporada 1890-1891 el 1 de septiembre, el 3 de octubre ya dirigía en el teatro la música de Madame Michet, compuesta por él, y el 20 la de La Comedia de Ubrique, escrita en colaboración con Ángel Ruiz.

Compuso piezas del género chico de cierto nombre como la revista cómico-lírica en un acto y en verso Madrid (c. 1890) y ¡¡El dengue!! (c. 1890), además de Plato de noche(buena) (1890), Música y fumigaciones (1891), Chúpate esa, Gran ciclorama español (ambas de 1891), El capitán Botalón (?)  Con Zumel firmó al menos una creación más: la “humorada cómico-lírica en un acto y dos cuadros, en prosa” El aya, datada el año anterior al de la producción de La Comedia de Ubrique (1889). Y con Ángel Ruiz, La andaluza (1891).

Se trasladó algunos años más tarde a Canarias, primero a Santa Cruz de la Palma y en 1898 a La Orotava; desde entonces su vida quedó definitivamente vinculada a aquella bonita población tinerfeña donde ejerció de director de banda. Allí tiene calle, y asimismo en la localidad de Arafo.


image_thumb255B22255DDel maestro  Ángel Ruiz-Castellanos se sabe muy poco. Estuvo vinculado con el Teatro Romea y colaboró de nuevo con Zumel en 1893 en el “cuento fantástico en un acto y en verso” El cintillo prodigioso, pero su nombre aparece como compositor en otros muchos libretos de piezas del género chico: “1864 y 1865” (1865, colaborando con Emilio Arrieta y otros), ¡Ojo! artistas (1873), ¡Ladrones! (1877), Comunicaciones, Monomanía teatral (las dos, de 1888),  La vía férrea (1890), La andaluza (1891, firmada esta junto a Calamita), la “exposición cómico-lírica en un acto” A image_thumb255B34255Dvuela pluma, la “pesadilla cómico-lírica sin importancia en un acto” El sueño de anoche (estas dos, de 1892, fueron escritas por su hermano Julio), El globo cautivo, El naufragio del vapor “María”, El alcalde de Villapeneque, Boquerón (las cuatro de 1892), La danza macabra, El regreso del cacique, En casa de las de Pérez (las tres, de 1893), ¡Y… sin contrata! (1895), Fray Julio Ruiz (¿1893, 1897?)…

image1_thumb255B2255DEsta última obra es muy singular. Su creador y actor principal era el tenor cómico Julio Ruiz-Castellanos de los Cobos, simplemente conocido como Julio Ruiz, hermano del músico, al que algún historiador del teatro atribuye una gran afición a la bebida y el juego. Quizá Ángel no le fuera muy a la zaga en este aspecto, a juzgar por esta noticia breve aparecida en La Época del 30 de enero de 1892:

A las cinco de esta madrugada fueron detenidos en la calle de Alcalá el actor Julio Ruiz, su hermano Ángel y otros individuos, por promover un fuerte escándalo. Los detenidos fueron entregados al Juzgado municipal correspondiente.

No fue la única ocasión en que Julio Ruiz acabó ante el juez. A mediados de 1891 ya había sido acusado de profanar la estatua del Teniente Ruiz. Así lo contó otro denunciado:

Que al salir del teatro de Apolo entró en el restaurant de la plaza del Rey, donde se encontraba el actor cómico Julio Ruiz con otros, algo embriagado, y diciendo éste que el teniente Ruiz estaba muy frío y necesitaba calor, salió con una botella é intentó darle de beber, pretendiendo subir á la estatua con otros, pero según recordaba, no lo pudieron conseguir; que él lo único que hizo fué estropear algunos arbustos (…).

Julio Ruiz fue multado con 75 pesetas y los dos tercios de las costas (El Día, 17 de diciembre de 1891).

A pesar de sus calaveradas, este actor, nacido en Madrid en 1850, gozaba del aprecio del público madrileño. Era un gran guasón, como lo revela este suelto que consiguió que publicara La Correspondencia de España del 2 de enero de 1893 (no precisamente el día de los Inocentes):

En vista de la decisión tomada por el actor don Julio Ruiz de entrar en un convento, ha invitado a su hermano el maestro D. Ángel Ruiz para que le acompañe en su determinación en clase de organista. Con tal motivo hoy se presentará a la empresa de uno de los teatros de esta corte el disparate cómico-lírico en un acto e infinidad de cuadros y un casi prólogo titulado Fray Julio Ruiz, con música de todo el mundo, arreglada por el maestro Ángel Ruiz.

(En la revista Madrid Cómico del 25 de marzo de 1893 (p. 6) Julio Ruiz escribió un poema muy divertido sobre su supuesta entrada en un convento. La obra la reestrenaron los hermanos Ruiz en 1900).

Una vez dijo: “De mí lo más exacto que puede V. decir, es que soy un actor cómico que he vivido siempre cómicamente”.

Julio Ruiz hizo sus estudios teatrales en Valencia en la Academia de Antonio Vico, padre del afamado actor del mismo nombre alabado por Galdós. Ruiz debutó en 1873  en el Teatro Principal de Cádiz con gran éxito y después fue cosechando aplausos en todas las tablas de España sobre las que actuó (Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Valladolid, San Sebastián, Zaragoza… Llegó a tener su propia compañía, en la que contaba con su hermano Ángel como director de la orquesta.

image_thumb255B38255DLeocadia_Alba2Julio (a la izquierda) era tan popular que fue tratado como personaje en la famosa zarzuela de Federico Chueca El año pasado por agua (1889), quedando así inmortalizado. Llegó a representarse a sí mismo en el estreno junto a la actriz a la que en aquellos momentos requería, Leocadia Alba (a la derecha), tía abuela de los actores Irene, Julia y Emilio Gutiérrez Caba. Ambos cantaban la pieza principal de esta revista, la “mazurca de los paraguas”. También tuvo el privilegio de estrenar la aún más popular zarzuela de Chueca La Gran Vía (1886), en la que interpretó la conocidísima jota “Los ratas” (él hizo de tercer “rata”).

Después Ruiz llevó estas obras por algunas provincias con su propia compañía. En cierto momento decidió hacer las Américas, pero al regresar a España se encontró con una dura realidad: el público que lo había idolatrado ya no se acordaba de él. Eso le hizo darse más a la bebida. Murió el 30 de abril de 1919 “prematuramente envejecido y casi abandonado”, según decía el ABC..


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Representación de una obra en el Teatro Romea en 1916.

 

La compañía de actores de La Comedia de Ubrique

cuadro-actores-comedia-ubrique-mediodiaEl elenco de actores que estrenó La Comedia de Ubrique es el que aparece en la imagen de la derecha. Interpretaba al personaje femenino principal (Conchilla) Dolores Sanz Sevilla, premiada en declamación dramática cuando estudiaba. Pocos años antes andaba por el Teatro de la Comedia y el Español. La acompañaban otras relativamente conocidas actrices de aquellos años como Dolores y Pilar Coronado, Salud Narváez y Leandra Montoto. Entre los hombres destacaba Ramiro Cabarro, primer actor y director de esta compañía que estuvo vinculada al teatro Romea en la temporada de 1890-91 y que se completaba con Saturnino Casas (que formó parte de la compañía de Viñas en Albacete), intérprete del fundamental Tío Tipiruqui en La Comedia de Ubrique; Manuel Rodríguez, Francisco Fernández, Tomás Galván, Fernando Estrella (este y Dolores Coronado coincidieron también en la compañía de Julia Cirera) y otros. Tomás Calamita era el director y concertador. Veinte coristas de ambos sexos completaban el plantel.

Algunos de estos actores y actrices estuvieron en 1892 en Toledo actuando en el teatro Rojas bajo la dirección de José Montijano. Calamita también formó parte de esta compañía. En aquella ciudad castellana estaban muy orgullosos de tenerlos allí, como se deduce de la lectura de esta crónica enviada por el corresponsal de La España artística publicada el 8 de enero de 1892 (n.º 173, página 7):

Sr. Director de la ESPAÑA ARTÍSTICA.— Amigo Gumucio: La espesa bruma del Tajo envuelve en densa niebla los altos torreones moriscos y las afiladas agujas cristianas. A su aliento húmedo se confunden en un sólo haz, las fortalezas de los vencidos y los alcázares de los vencedores, fundiéndose en un beso de paz y olvido silencioso como la tumba, y frío como la muerte.

Las campanas de la catedral, tocan sin cesar á muerto con ese monótono tañido de calculada intermitencia; y allá de cuando en cuando, se escucha un rumor sordo, apagado, pero muy intenso, como el estampido de un cañón á gran distancia. Es la campana gorda que da su último adiós al Arzobispo.

Todas estas cosas no son las más apropósito [sic] para hacer una revista de Teatro, pero como en este mundo va siempre unido lo trágico á lo cómico y lo bufo á lo sentimental, habrá usted de dispensarme que dejando el estilo romántico por el realismo más puro, pase de las removidas losas que guardan los restos del Cardenal Payá á las alegres cajas del Teatro de Rojas.

Este coliseo, del que pueden estar orgullosos los toledanos, es de una construcción sólida y elegantísima, posee un escenario extenso con todos los modernos adelantos, y una sala artísticamente decorada. En él actúa, desde hace dos meses y medio, la Compañía de D. José Montijano, quien ha sabido dar tan buena dirección á su negocio, que se cuentan por llenos las representaciones que basta ahora han tenido lugar.

image_thumb255B118255DLa compañía se compone de actrices tan conocidas como las Sras. Calle, Catalá y Luján, y las señoritas Sanz Sevilla y Envid, además de otras segundas partes.

Entre los actores figuran el Sr. Montijano, Capilla, Núñez, Salgado, Casas, Diez, Galván y otros.

La orquesta, compuesta de treinta profesores, está dirigida por el reputado maestro D. Tomás Calamita, y el cuerpo de coros aunque algo excaso [sic], cumple con su cometido.

Van estrenadas multitud de obras de lo más nuevo del repertorio, mereciendo especial mención «La caza del oso,» «Los inútiles,» «Carmela,» «El Monaguillo» y otras.

Ayer 1.º de año se estrenó el apropósito de nuestro común amigo Meléndez París, titulado «El plato de Noche-buena.» Obtuvo un éxito tan satisfactorio, que el maestro Calamita, autor de la música, se vió precisado á subir por tres veces al palco escénico, después del coro de pavos, que se hizo repetir entre bravos y palmadas.

La señorita Coronado hizo un Mazapán delicioso que entusiasmó á los de la tierra y la señorita Envid una Langosta con una salsa que ni en Lardhy [sic, por Lhardy].

El amigo París, ha venido á ver su obra, y también hemos tenido entre nosotros, á Salvador María Granés, que quedó muy satisfecho de la interpretación de su «Carmela.» Hoy esperamos á Guillermo Perrin.

Es cuanto puede á usted decir por hoy su afectísimo amigo y seguro servidor Q. S. M. B., El Corresponsal.


La recuperación de La Comedia de Ubrique

Desde hace seis años algunos ubriqueños estamos intentando que, después de 125 años olvidada, se oigan de nuevo los sones de La Comedia de Ubrique. El trabajo principal lo lleva a cabo Pepe Ortega, productor musical ubriqueño. Hace algún tiempo hizo una versión urgente y simplificada de las cinco piezas que componen el sainete para que pudiésemos saber cómo sonaba.  Hoy día ha conseguido recuperar la música de esta joya al 100%.

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2 comentarios sobre “24 de octubre de 2015: 125 años del estreno en el Teatro Romea de Madrid del sainete lírico “La Comedia de Ubrique”

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  1. Magnífico artículo, da gusto lo bien documentado que está. Sólo tengo una cuestión: la ilustración de “Una representación en La Infantil” dice que procede de la Biblioteca Digital de la Comunidad de Madrid pero en la web de dicha institución no la localizo. ¿Podría echarme una mano o mandarme el link de donde la sacó? Mil gracias. Saludos desde Madrid

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  2. Claro. Aquí está: http://www.bibliotecavirtualmadrid.org/bvmadrid_publicacion/i18n/catalogo_imagenes/imagen.cmd?path=1025782&posicion=3. No pude dar la información bibliográfica exacta porque, como verá, el documento no la contiene. Evidentemente es un periódico o revista de la época. Si usted consiguiera más datos y quisiera dármelos (loscallejones –arroba– gmail . com) se lo agradecería). Gracias por el elogio. Saludos.

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