Antonino Pío, Cómodo y Minerva fueron homenajeados por el municipio de Ócur con sendas estatuas

JOSE MARÍA GAVIRA VALLEJO

En las excavaciones realizadas por Juan Vicente Vegazo Montesdeoca en el cerro de Benafí o Salto de la Mora, muy cerca de Ubrique, aparecieron dos grandes piedras bien escuadradas que habían servido de pedestales a sendas estatuas de los emperadores romanos Antonino Pío y Cómodo, como se deduce claramente de las leyendas inscritas. En estas, además de sus nombres, figuraban sus titulaturas, datos que permiten fechar (en un caso aproximadamente) los monumentos. También se encontraron restos de lo que parece haber sido una estatua de la diosa Minerva


La lápida de Antonino Pío es del 142 d. C.

La inscripción de Antonino Pío (que encabeza este escrito) hoy no podemos verla porque “desapareció” del Museo de Cádiz, a donde fue llevada junto con la de Cómodo el 14 de mayo de 1889 después de serrarla de su pedestal de arenisca. Medía 75 centímetros de altura por 64 de anchura, aproximadamente, y unos 10 cm de espesor. De todos modos, existen buenas fotos antiguas de ella, como la de la derecha, que pertenece al Corpus Inscriptionum Latinarum (CIL).

Ha sido traducida por diversos autores, pero doy esa versión basada en la que publicó el profesor Giacomo Gillani en 2010, que es la que más me gusta:

“El gobierno de los Ocuritanos, por decreto de los Decuriones, ofrece este obsequio al emperador césar Tito Elio Adriano Antonino Augusto, hijo del divino Adriano, nieto del divino Trajano, biznieto del divino Nerva, pío, pontífice máximo, revestido de la potestad tribunicia por quinta vez, cónsul por tercera vez, padre de la patria.”

7La expresión RES PVBLICA que aparece en la lápida es el origen etimológico de la palabra República, pero no se debe traducir así, ya que tiene el sentido de “esfera pública”, “Estado”, procomún”… (Por eso Gillani ha preferido “el gobierno de los Ocuritanos”) porque el municipio de Ocur no constituía una República, sino que estaba integrado en el Imperio Romano. Sus instituciones eran las propias de los municipios de aquel Estado. Los decuriones de los que se habla en la lápida constituían el Senado local. Los magistrados supremos de la ciudad eran los dos duunviros; otras funciones administrativas las realizaban los prefectos, ediles, cuestores y jueces. Todas estas magistraturas eran colegiadas y temporales. De los asuntos religiosos se ocupaban sacerdotes y sacerdotisas; los presidentes del culto imperial eran los pontífices. Y no hay que olvidar figuras subalternas pero necesarias como los escribas, los arúspices, los viatores, los pregoneros e incluso los esclavos al servicio de los dirigentes.

El epígrafe de Antonino Pío se puede datar con bastante fiabilidad en el año 142 después de Cristo porque en él se lee que el emperador ostentaba entonces su quinta potestad tribunicia y su tercer consulado.

ZETzEpYicN6pnKVDNUIjFymYow1uxQ_9tltnVi4SJ8cW7WVlYuk6QeLd8YX4Los romanos fueron anotando en unas listas los nombres de los cónsules y los años en que desempeñaron el cargo; se denominan Fastos Consulares y sirvieron a menudo para datar acontecimientos importantes (por ejemplo, se decía: “en el tiempo en que eran cónsules por segunda vez Polión y Áper…” para referirse al año 176 d. C.) El título de cónsul tenía en tiempos altoimperiales un valor bastante menguado en comparación con lo que había sido en la época republicana, cuando un cónsul era el magistrado de más alto rango encargado de la dirección del Estado y del ejército en campaña. Muchos emperadores fueron también cónsules, y entre ellos los dos que nos ocupan.

Se sabe que Antonino Pio accedió al consulado por tercera vez en el año 140 d. C. y por cuarta en el 145. Como en la lápida se lee CO(n)S III, la inscripción debe datar de los años entre el 140 y el 144 d. C. Para precisarlo tenemos que valernos de la segunda información que figura en la leyenda: que Antonino estaba detentando en ese momento su quinta tribunicia potestas (TRIB POTEST V). Este privilegio era el mismo que el del tribuno de la plebe, función que se creó en los primeros años de la República romana para proteger a la plebe contra eventuales arbitrariedades de los magistrados patricios. En la época imperial, los emperadores, a pesar de no pertenecer a la plebe, asumieron sistemáticamente la potestad tribunicia sin ostentar formalmente el cargo, ya que de ese modo conseguían poderes y prerrogativas inherentes al mismo como la sacrosanctitas (inviolabilidad) y la capacidad de vetar las decisiones del Senado. En tiempos de Antonino Pío, la tribunicia potestas se renovaba, en general, cada 10 de diciembre y duraba hasta el 9 de diciembre del año siguiente.

Antonino Pío fue nombrado emperador tras Adriano (nacido en Itálica, Hispania) a la muerte de este el 10 de julio de 138 d. C. Ahí debió de empezar a contarse el primer desempeño tribunicio del nuevo césar, que terminaría el 9 de diciembre de ese año. Según este cómputo, la quinta tribunicia potestas referida en la lápida tendría vigor desde el 10 de diciembre del 141 al 9 de diciembre del 142 d. C. Eso supondría que el monumento ocuritano a Antonino Pío se erigió en 142 d. C. (o bien a finales del 141). Es la fecha que dan la mayoría de los autores. 

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La inscripción de Cómodo data de los años 186 a 189 d. C.

L25C325A1pida2520de2520C25C325B3modo2520del2520CIL_thumb255BLa inscripción de Cómodo se conserva en el Museo de Cádiz. Del pedestal de piedra caliza que la contenía se serró una lámina de 59 centímetros de altura por unos 47 de anchura y 9 de grosor (en la imagen está representada a escala respecto a la de Antonino). Su letra es mejor que la de la otra. La traducción de la leyenda, basada en la que hizo Gillani, sería:

“El gobierno de los Ocuritanos, por decreto de los Decuriones, ofrece este obsequio al emperador césar Marco Aurelio Cómodo Antonino Augusto, pío, feliz, germánico, sarmático, pontífice máximo, revestido de la potestad tribunicia por cuarta vez, aclamado emperador por décima vez, cónsul por quinta vez, padre de la patria.”

Cerca del pedestal, desenterrado en 1794, aparecieron los restos de la estatua de Cómodo que iba encima. Según el descubridor solo se encontraron de ella “tronco sin cabeza, manos ni pies” y posiblemente una mano sin dedos, pero fue identificada gracias a que se le apreciaba un “ropaje a la espalda de piel de león”, atributo hercúleo que adoptó este emperador. Juan Vicente Vegazo testimonia que la estatua era de “alabastro blanco, como la leche”. El botánico Simón de Rojas Clemente la vio en 1809 y de ella dijo: “Se conserva de este el tronco y muslos. [Es ] de muy buen mármol primitivo”. También informa que era de tamaño natural.

Como diré más abajo, además de este busto se encontró otro que fue atribuido por Juan Vegazo a Proserpina y más tarde se dijo que era de Cleopatra.  En 1887 el cura y erudito de Grazalema Francisco Mateos-Gago, catedrático de la Universidad de Sevilla, escribió que había conocido a un anciano según el cual, cuando este era niño, había visto “dos grandes cabezas de piedra muy blanca sobre los epígrafes” , asegurando que “una de las cabezas había servido para hacer un mortero a un boticario del lugar”. Frasquita Larrea escribió en 1824 que “El padre guardián de Capuchinos, que ha tenido la curiosidad de examinar estas antigüedades y aun de descifrar con mucho trabajo las inscripciones (que ha mandado a Sevilla) me ha dicho que cuando primero vio esta estatua [se refiere a la atribuida a Cleopatra] conservaba la cabeza, y que había otra de Marco Antonio [se refiere a la de Cómodo]; pero que habiendo sido abandonadas allí, los muchachos a pedradas las han destruido”. Es curioso que aunque el descubridor dijo en su informe que no se habían encontrado cabezas, haya testimonios de lo contrario. ¿Aparecerían más tarde?

image_thumb255B45255DA diferencia del epígrafe de Antonino Pío, el de Cómodo es más difícil de datar porque contiene una incoherencia cronológica evidente. Por un lado se lee que el emperador era entonces cónsul por quinta vez  (COS·V). Se sabe que Cómodo accedió a su quinto consulado en 186 d. C. y a su sexto en 190. Por lo tanto, la fecha que buscamos debe de estar entre 186 y 189 d. C. El problema es que en este caso el número de la tribunicia potestas no ayuda, ya que según la inscripción es la cuarta (TRIB·P·IIII), pero en el año 186 ya iba por la 11ª, comenzando la 12ª el 10 de diciembre de ese año. (Hay autores antiguos que dicen que su primera potestad la obtuvo en 175, pero actualmente se propone que fue a finales de 176, renovándose a mediados de 177 y ya a partir del 10 de diciembre de ese año los mismos días de los siguientes hasta contar con 18 el día de su muerte, el 31 de diciembre de 192. La inusual cronología de las dos primeras potestades tribunicias de este emperador la ha tratado Rosalia Marino en Studi di storia antica offerti dagli allievi a Eugenio Manni (1976) 223-239.).

¿Dónde está el error, en el consulado o en la potestad tribunicia? Sin duda, en esta segunda titulatura. La clave la proporciona el hecho de que el nombre de este césar en la lápida ocuritana (Emperador César Marco Aurelio Cómodo Augusto Pío Félix Germánico Sarmático) contiene el título de Felix (Feliz) que adoptó en 185 d. C. Según este dato, el epígrafe debería ser de ese año o posterior. (Los nombres de Germánico y Sarmático se los puso por haber vencido a los germanos y a los sármatas y lo hizo en 172 y 175 d. C. respectivamente.)

En la siguiente tabla resumo la cronología de las titulaturas que conozco del emperador Cómodo:

Año Tribunicia potestas Consulado Aclamac. imperial Triunfo Nombre
´175 d. C. Sarmaticus
176 Augustus
177 1ª – 2ª – 3ª Pater Patriæ
178 3ª – 4ª
179 4ª – 5ª
180 5ª – 6ª
181 6ª – 7ª
182 7ª – 8ª Germanicus Maximus
183 8ª – 9ª Pius
184 9ª – 10ª Britannicus
185 10ª – 11ª Felix
186 11ª – 12ª
187 12ª – 13ª Pater Senatus (¿187?)
188 13ª – 14ª
189 14ª – 15ª
190 15ª – 16ª
191 16ª – 17ª
192 17ª – 18ª

¿Cómo se puede explicar que el lapicida inscribiera “4ª potestad tribunicia” (TRIB·P·IIII) en vez de “11ª”, “12ª”, “13ª”, “14ª” o “15ª”? No puede achacarse a un error de ignorancia histórica porque, como dije más arriba, la potestad tribunicia se renovaba anualmente y su cómputo, por tanto, corría paralelo con el de años de gobierno. Sería como decir Cómodo lleva cuatro años en el poder cuando en realidad llevaba más de 11. Más bien parece un error de copia. ¿No pudo suceder que en la minuta de pergamino que le dieron al lapicida figurara escrita “XII” con las dos aspas de la X no bien cruzadas y que el artista viera cuatro palotes (IIII)? En ese caso, la lápida dataría probablemente del año 187 d. C. Por imaginar otra posibilidad, si el año fue el de la 14ª potestad tribunicia (XIIII, que es como se escribía entonces XIV), el grabador pudo olvidarse de escribir la X; la fecha sería entonces 189 d. C. Pero son meras suposiciones; lo más prudente y científico es decir que el monumento a Cómodo sería erigido entre los años 186 y 189 d. C.

Lo que sí podría ser un error de desconocimiento es la atribución que se hace a Cómodo de haber recibido diez salutatio imperatoria en el momento de erigirse la estatua (IMP·X se lee en la inscripción) cuando en toda su vida recibió ocho (la última en 186 d. C.).

Los soldados romanos tenían la costumbre de aclamar a su general con el apelativo de imperator (jefe, comandante) de forma más o menos espontánea después de una batalla exitosa y determinante. En su libro Los Doce Césares, Cayo Suetonio escribió esto del emperador Tito Flavio:

En el sitio de Jerusalén mató de doce flechazos a doce defensores de la ciudad; se apoderó de la misma el día en que celebraba el aniversario del nacimiento de su hija; el júbilo de los soldados fue indescriptible, y tan favorable para él sus disposiciones, que en los vítores le llamaron todos a una imperator.

El Senado solía dar realce oficial a esa aclamación aprobando un triunfo, ceremonia en el que el vir triumphalis desfilaba ante las multitudes en un carro engalanado, revestido de púrpura, portando un cetro y tocado con una corona de laurel. Para que no se endiosara, dicen que un siervo le decía continuamente “Respice post te! Hominem te esse memento!” (“¡Mira tras de ti! Recuerda que eres un hombre”).

Pero el sentido original de estas salutationes pronto se corrompió. Desde Augusto los emperadores protagonizaban los triunfos que habían conseguido sus militares alegando que estos habían recibido en el campo de batalla el numen o poder divino del césar. Augusto llegó a cosechar 21 aclamaciones de imperator. Domiciano reclamó un honor de estos en 88 d. C. tras la guerra con los dacios a pesar de que había comprado la paz. Algún emperador recabó más de una salutatio en la misma guerra, no siendo eso lo estipulado oficial o tácitamente. El título llego a convertirse, pues, en un instrumento propagandístico.

image_thumb255B39255DSegún la historia, Cómodo recibió su primer rango de Imperator el 27 de noviembre de 176 (con 15 años), pocos meses antes de que su padre lo asociara al poder (ambos fueron co-emperadores entre 177 y 180). Después, recibió aclamaciones imperiales en 177 (2ª), 179 (3ª), 180 (4ª), 182 (5ª), 183 (6ª), 184 (7ª) y 186 (8ª).

Personalmente, creo que es más comprensible y disculpable el error en la inscripción ocuritana en el número de aclamaciones que en el de las veces que asumió la potestad tribunicia. Este último título, por su carácter anual y de renovación sistemática, suele ofrecer pocas dudas en cuanto a su cómputo y su datación.

Pero las aclamaciones estaban quizá menos reglamentadas y se obtenían sin regularidad en el tiempo (podían conseguirse varias en pocos años y después pasarse muchos sin aumentarlas; había emperadores que acumularon muchas y otros ninguna…). Por eso, creo que no debe extrañarnos un error de este tipo. He sabido que Cómodo disfrutó de sonados triunfos el 23 de diciembre de 176 y el 22 de octubre de 180 d. C. ¿Pudieron los decuriones agregarlos a las aclamaciones? En cualquier caso, insisto, es una cuestión de poca monta porque el error o errata no afecta a la datación de la lápida.


Antonino y Cómodo: el día y la noche

No deja de resultar curioso que los ocuritanos dedicaran una estatua a uno de los mejores emperadores que recuerda Roma (Antonino Pío) y otra a uno de los más nefastos (Cómodo).

220px-Aureus_dAntonin_le_PieuxCesar Tito Elio Adriano Antonino Augusto Pio (19 de septiembre de 86 d. C.  – 7 de marzo de 161) fue el cuarto de los llamados por la historia Los Cinco Emperadores Buenos y también el cuarto de la dinastía Antonina, cuyo nombre se da en su honor. (Cómodo fue el sexto y último de esa dinastía, pero no entra dentro de los Cinco Buenos.)

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Antonino sucedió al tercer césar de la dinastía, el hispano Adriano. Uno y otro no tenían parentesco de consanguinidad, sino de adopción. (En esta dinastía todas las transmisiones, salvo la última, se hicieron de padres a hijos adoptivos.) En general, su mandato de 23 años (138-161 d. C.) transcurrió pacíficamente, sin grandes conflictos exteriores, aunque hay quien lo ha acusado de “desinterés” en este sentido. Recibió dos aclamaciones imperiales (en 138 y 145). En política interna mantuvo buenas relaciones con el Senado. Recibió el nombre de Pio en 138, el mismo año que lo hicieron Pontifex Maximus; el siguiente fue nombrado Pater Patriæ.

Se ha llegado a decir que su reinado, junto con el de sus predecesores Trajano y Adriano y el de su sucesor Marco Aurelio, constituyeron la Edad de Oro del Imperio Romano. La Enciclopedia Británica decía de él en 1911:

Antonino Pío ascendió al trono con amable disposición, amplia experiencia, buena formación. gran inteligencia y sincero deseo de lograr el bienestar de sus súbditos. En lugar de saquear el tesoro en su propio beneficio, Antonio Pío lo vacío, sí, pero para apoyar económicamente a los ciudadanos de provincias y ciudades, ejerciendo en todas las provincias una rígida economía. Rechazó con destreza las conspiraciones que se urdieron en su contra haciendo gala después de su clemencia. En lugar de perseguir a los cristianos, los protegió con firmeza a lo largo del Imperio.

* * *

245px-Marcus_Aurelius_Glyptothek_MunichSucedió a Antonino Pío su hijo adoptivo Marco Aurelio Antonino Augusto, apodado el Filósofo (26 de abril de 121 d. C. – 17 de marzo de 180), que gobernó desde 161 hasta el día de muerte. (Por cierto, si en las ruinas de Ubrique se encontraron estatuas de Antonino Pío y de Cómodo, tiene sentido pensar que le dedicaran otra a este césar intermedio, Marco Aurelio; de ser así, aún estará enterrada en la meseta del Salto de la Mora.)

Marco Aurelio compartió el poder con Lucio Vero, pero este falleció en 169. Y se ve que no le gustaba gobernar solo porque en 177 asoció al trono a su hijo Lucio Aurelio Cómodo Antonino (nuestro Cómodo) cuando este solo tenía 16 años de edad (había nacido el 31 de agosto de 161).

* * *

image_thumb255B18255Dimage_thumb255B16255DCómodo fue precoz en todo. Con 11 años formó parte del estado mayor de su padre en una de las batallas de las guerras marcomanas. Con 14 ingresó en el Colegio de Pontífices (175 d. C); con 15 (27 de noviembre de 176 d. C.) recibió el título de Imperator y el nombre de Augusto y un mes más tarde (23 de diciembre) su primera tribunicia potestas. El 1 de enero de 177 se convirtió en el más joven cónsul que Roma había tenido. Y el 17 de marzo de 180, cuando aún no había cumplido 19 años, quedó como único emperador por el fallecimiento de su padre. Fue precoz hasta en morirse: lo asesinaron el 31 de diciembre de 192, a los 31 años de edad.

A diferencia de Antonino Pío, de Cómodo nos ha llegado la imagen de un mal emperador. Al menos, el historiador y senador romano Dion Casio no parece sentir mucha simpatía por él:

200px-Commodus_in_lion_skin[…] Cómodo fue para los romanos una maldición mayor que cualquier peste o crimen […] Mandó que Roma fuera llamada Comodiana, las legiones del mismo modo y el día en que se votaron estas medidas, Día Comodiano. Se otorgó, además de un gran número de otros nombres, el de Hércules. […] Se erigió en su honor una estatua de oro que lo representaba junto a un toro y una vaca. A los meses del año se les dieron sus propios nombres:  Amazonius, Invictus, Felix, Pius, Lucius, Ælius, Aurelius, Commodus, Augustus, Herculeus, Romanus y Exsuperatorius. Porque él mismo asumió estos títulos en diferentes momentos, especialmente “Amazonius” y “Exsuperatorius”, que se aplicaba constantemente para indicar que en todos los aspectos superaba absolutamente a toda la humanidad […]. Al Senado le enviaba mensajes redactados en estos términos: “El emperador César Lucio Elio Aurelio Cómodo Augusto Pío Félix Sarmático Germánico Máximo Británico, Pacificador de toda la Tierra, Invencible, Hércules Romano, Pontífice Máximo, Titular de la Potestad Tribunicia por decimoctava vez, Imperator por octava vez, Cónsul por séptima vez, Padre de la Patria, a los cónsules, pretores, tribunos, y al afortunado Senado Comodiano, saluda”. Fueron erigidas en su honor gran número de estatuas que lo representan con la indumentaria de Hércules. Y se votó que su edad debería ser llamada “Edad de Oro” y que así debería quedar registrada en todos los anales sin excepción.

Dion Casio opinaba de él que no se había corrompido y que administró ben el Estado, pero que era persona despiadada y ambiciosa: :

Cómodo no es de naturaleza malvada pero, por el contrario, es el hombre menos honesto que jamás ha vivido. Su gran simplicidad, unida a su cobardía, le han hecho ser esclavo de sus compañeros. Las malas influencias le han hecho desviarse del camino del buen hacer y, al principio por su ignorancia y al final por la creación de una segunda naturaleza, han hecho que sus actos crueles y lujuriosos se hayan convertido en un hábito.

Commodo2520como2520H25C325A9rcules_thumb255B3255DHay quien lo considera un paranoico que llevó al imperio romano a una de sus mayores crisis desde los tiempos de Calígula, Nerón o Domiciano. Ni siquiera su muerte trajo la tranquilidad; al contrario, tras ella se desencadenó una guerra civil entre cinco pretendientes al trono.

Al parecer el Senado quiso derrocarlo más de una vez descontento por su actitud de delegar la administración en sus favoritos, especialmente en su chambelán Saotero, un liberto. Esto radicalizó el despotismo del césar.

Sin embargo, el ejército y el pueblo lo querían, quizá por sus muestras de generosidad y los espectaculares juegos de gladiadores que organizó, en muchos de los cuales (se dice que 700) participo personalmente. Presumía de ser muy fuerte y se revestía, como el mítico Hércules, de una piel de león, llamándose a sí mismo Amazonius, que es otra referencia hercúlea. He leído –no sé si será cierto–  que en más de una ocasión atravesó con su espada en el anfiteatro a mutilados de guerra maniatados y amordazados.

Estaba obsesionado con su nombre, que aumentó o alteró repetidas veces. Por ejemplo, en octubre del año 180 cambió su prenombre de Lucio por el de Marco, probablemente para honrar a su padre, pero en 191 deshizo el cambio.

En 182 una de sus hermanas y dos senadores intentaron matarlo. Los tres fueron ejecutados. Diez años más tarde, un nuevo intento tuvo éxito. El día 31 de diciembre de 192 su amante Marcia envenenó su comida; el emperador vomitó en el baño pero allí fue estrangulado por un sicario.

image_thumb255B32255DAl día siguiente el Senado declaró a Cómodo enemigo público y emitió una damnatio memoriae que suponía, entre otras consecuencias, la orden de derribo de todas sus estatuas ¿Llegaría a Ócur esa orden de Roma antes de que en 195 el emperador Septimio Severo rehabilitara la memoria de Cómodo? Si fue así, los decuriones, del mismo modo que habían colocado la estatua de Cómodo, mandarían destruirla. En cualquier caso, la tumbaran los hombres o el tiempo, dieciséis siglos casi exactos más tarde (1794) el ubriqueño Juan Vicente Vegazo Montesdeoca encontró los restos de la estatua enterrada en el Salto de la Mora. Solo quedaban vestigios de ella, aunque los suficientes como para reconocer a Cómodo por la piel de león que vestía para tratar de emular a Hércules.


La estatua de Minerva

Además de la estatua de Cómodo, apareció otra femenina que el descubridor, Juan Vicente Vegazo  describió de este modo:

“En este sitio estaba una estatua, creo de Proserpina, de medio cuerpo y sin cabeza, con el ropaje airoso. De la cintura le salen dos áspides hasta el pecho; las orejas parecen dos alas de pájaro, y en la cabeza salen otros dos áspides, rematando esta figura en el extremo del pecho. En donde corresponde tener la cabeza, tiene un hoyo de cuatro dedos de hondo algo labrado. Le falta algo de un hombro, y donde se muestra el brazo izquierdo, tiene un perno de hierro embutido. donde quizá tendría alguna tarjeta que no se ha encontrado.”

Posteriormente, otros eruditos, empezando por Andrés Palacios, la atribuyeron a Cleopatra. El científico Simón de Rojas Clemente, antes de ver la estatua glosó en su diario (23 de agosto de 1809) de este modo el texto de Vegazo:    

En este sitio estaba la estatua de Proserpina de medio cuerpo, sin cabeza, con ropaje airoso, saliéndole de la cintura hasta el pecho dos áspides y con un rostro en el pecho rodeado de otros dos áspides y unas alas como de pájaro sobre el rostro; sobre el rostro de la estatua salen otros dos áspides. No tiene manos ni piernas, pero sí en el brazo izquierdo un perno de hierro que manifiesta sostendría alguna tarjeta.

Pero tras verla personalmente agregó en una nota al pie de lo anterior: “Acaso sea de Cleopatra o” .Y ahí dejó un espacio en blanco porque en ese momento no le venía a la mente la otra posibilidad que quería considerar. Nunca rellenó ese espacio. Quizá tendría que haberlo hecho con la palabra Minerva, sugerido por el historiador Ramón Corzo Sánchez en 1982. Porque es cierto que Cleopatra está relacionada iconográficamente con la serpiente, pero solo con una (la que según la leyenda la mató por su propio deseo).

medusaMinerva, deidad de la sabiduría y las técnicas de la guerra, protectora de Roma y de los artesanos, fue el equivalente romano de la griega Atenea, en cuya iconografía aparece a menudo un escudo (égida) que contiene la cabeza del monstruo Medusa, una de las tres hermanas gorgonas, decapitada por Perseo. A partir de ese mito, los griegos crearon un amuleto para alejar el mal denominado gorgoneion, que es una cabeza de Medusa originalmente fea y grotesca, con larga lengua, colmillos prominentes, globos oculares desorbitados y serpientes retorciéndose a su alrededor, aunque más tarde esta imagen repulsiva se estilizó. A la derecha puede verse la Medusa Trinacria, símbolo de Sicilia. Se parece mucho a la que describe Juan Vegazo: tiene cuatro serpientes (“áspides”) y como alas por orejas, aunque la Trinacria se caracteriza además por la peculiaridad de poseer tres piernas.

caduceo_thumbTambién se podría pensar en un caduceo, que es una vara con alas y dos serpientes que se entrelazan. Es el símbolo iconográficos del dios Mercurio y de la diosa Felicitas, entre otros habitantes del Olimpo como Ceres, Fortuna, Abundantia… Hay monedas de Cómodo en cuyo reverso aparece Felicitas con un caduceo como símbolo de paz. Pero se lleva en la mano, no en el pecho.

Fray Sebastián de Ubrique cuenta que “en nuestra niñez alcanzamos a ver el torso de mármol de Génova de una de las estatuas, a cuyos pies debió estar una de las inscripciones”. Por esas palabras es de suponer que se refiere a la de Cómodo, pues es la que tenía debajo una inscripción, no la de Minerva. Pero enseguida agrega: “Los eruditos a la violeta la bautizaron con el nombre de Cleopatra; pero debió ser de la que llama D, Juan Vegazo de Proserpina”. No queda claro, pues, qué estatua vio, pero sería la femenina porque Frasquita Larrea dijo en 1824 que solo había visto esa y que la otra la habían destruido los muchachos a pedradas.

Hay que tener en cuenta, por otro lado, que en una carta que escribió en 1798 Juan Vegazo a un conde de Sevilla, el descubridor decía: “[De] el duque de Arcos tiene este corregidor orden de recoger estos preciosos -aunque imperfectos- bustos y demás lápidas, y yo lo permitiré”. Probablemente el duque de Arcos no se llevó ninguna porque en 1809 seguían allí (según se deduce del diario del botánico Simón de Rojas Clemente) y poco tiempo después desapareció el régimen de señorío y, por tanto, se extinguieron las supuestas “prerrogativas” del duque sobre los monumentos. .

En cualquier caso, ya no queda ni un vestigio de ellos. Fray Sebastián, en 1944, denunciaba: .

La barbarie de los campesinos y de muchos de los visitantes las ha destruido completamente y hecho desaparecer, aunque se conservan parte de las basas. labradas en piedra caliza del país y han perdido los geniecillos de la victoria que las adornaban.

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Una estatua de Minerva del siglo II d. C. restaurada en el siglo XVIII (le añadieron cabeza y brazos de mármol; el original era de ónix). Se distinguen los símbolos iconográficos clásicos de esta diosa: casco, lechuza y gorgoneion en el pecho.

 


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  • Wikipedia: Commodo (consultado el 24-07-15).
  • Wikipedia: Comodo  (consultado el 24-07-15).
  • Wikipedia: Cónsules romanos (Alto Imperio) (consultado el 24-07-15).
  • Wikipedia: Emperador romano (consultado el 24-07-15).
  • Wikipedia: Tribunicia potestas (consultado el 24-07-15).
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