Libreto de “La Comedia de Ubrique – Sainete lírico en tres cuadros”

JMGV

 LA COMEDIA DE UBRIQUE

 SAINETE LÍRICO EN PROSA DIVIDIDO EN TRES CUADROS

ORIGINAL DE

DON ENRIQUE ZUMEL

MÚSICA DE

D. ÁNGEL RUIZ Y D. TOMÁS CALAMITA

Representado en el Teatro Romea el 24 de octubre de 1890


ACTO ÚNICO

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CUADRO PRIMERO
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LA FERIA

Feria en una plaza; puestos de frutas, juguetes y telas; buñolerías ambulantes, donde están friendo buñuelos, y dentro se verán mesas, donde comen varios; Buñoleras gitanas con tocas blancas; Vendedores, Vendedoras; Horchatero con garrafa; Barquillero; todos los puestos iluminados con grandes candiles; faroles de papel de colores adornan la decoración; es de noche; a la derecha, un cartel de teatro escrito con pincel.

ESCENA PRIMERA

CONCHILLA, buñolera, con toca serrana de lujo; VENDEDORES, VENDEDORAS, BUÑOLEROS, BUÑOLERAS, BARQUILLERO, HORCHATERO, HOMBRES, MUJERES, CHICOS y CHICAS; gran animación.

MÚSICA

CORO. Está la feria
muy concurrida,
hay gran bullicio
y animación.
Hay forasteros
y forasteras,
fiestas alegres,
vino y amor.

VEND. 1º ¡Alfajores de Medina!

VEND. 1ª ¡Tortitas de polvorón!

VEND. 2º ¡Rosquetes ricos de Cádiz!

VEND. 2ª ¡Quién me compra este melón!

BARQ. ¡Barquillitos de canela!

HORCH. ¡Agua fresca de limón!

VEND. 2ª ¡Arbeyanas y torraos!

VEND. 1ª ¡Pan de leche del mejor!

CORO. Está la feria
muy concurrida,
hay gran bullicio
y animación.
Hay forasteros
y forasteras,
fiestas alegres,
vino y amor.

CONCH. Aquí está la guñolera
de más rumbo y de más sal.
¡Vengan todos a mi puesto
mis guñuelos a probar!
Yo los sirvo calentitos
con azúcar o con miel;
de mi mano, todo es dulce.
¡Señorito, venga usté! (A uno que pasa.)
Yo, con salero,
yo, con agrado,
sirvo el guñuelo
como verán.
Que como el mío,
en esta feria,
otro tan güeno
no encontrarán.

CORO. Que como el suyo,
en esta feria,
otro tan güeno
no encontrarán.

CONCH. Venga usté con esa mosa, (A una pareja que pasa.)
que la debe convidar,
y el que como mis guñuelos
ya no puede pedir más.
¡Venga usté! Como la nieve,
limpio y blanco está el mantel,
y resolí y aguardiente
si usté quiere le daré.
Yo, con salero,
yo, con agrado, etc.

CORO. Que como el suyo
en esta feria, etc.

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HABLADO

MOZO 1º. El Arcarde esta furioso porque no han venío los comediantes, y los forasteros se burlan del pueblo, diciendo que no tenemos comedias.

MOZO 2º. Y si no habían de vení, ¿pa qué nos han engañao mandándonos los carteles pa que se apegaran a las esquinas?

MOZO 1º. ¡Aquí viene el Arcarde!

MOZO 2º. Con doña Ildegundis y un forestero.

ESCENA II

DICHOS, el ALCALDE, DOÑA ILDEGUNDIS Y DON CELEDONIO

ALC. ¡Señora, déjeme usted en paz, que ya estoy más quemao que la lumbre!

ILDEG. Es que esto es un engaño. El señor es un forastero que ha venido de Grazalema por ver las comedias y ahora salimos con que los cómicos no vienen. ¿Qué le parece a usted, señor don Celedonio?

CELED. Muy mal, señora doña Ildegundis.

ALC. ¿Y qué culpa tengo yo? Aquí está la carta escrita –sacándola del bolsillo– pidiéndome la lisensia pa vení a trabajar en la feria, y ahí están los carteles que me mandaron. Debían haber llegao esta mañana, y a esta hora no han paresío; ¡pero juro que san de acordá de mí!

CELED. ¿Y cómo? ¿Si no vienen, qué les ha de hacer usted?

ALC. Perseguirlos por haberme hecho anunciar la función y exponerme a las burlas del pueblo y de los forasteros. ¡Quién habría de creer que no vendrían después de pedir la lisensia, hacer armar el treato y mandar carteles anunciando una función tan manífica!

CELED. ¿Con que tan buena era?

ILDEG. ¡Ya lo creo!

ALC. Misté. Aquí está el cartel. Treato. Gran función para hoy, por la compañía dirigida por el eminente primer actor de los treatos de la Corte, don José López, aplaudido como el que más.

CELED. Se conoce que es muy modesto.

ILDEG. ¡Qué lástima que no vengan!

ALC. Vea usted. Orden de la función; primero: gran sinfonía a toda orquesta.

CELED. ¿También traían orquesta?

ALC. Eso no. Me decían en esta carta que les proporcionara yo la del pueblo.

ILDEG. ¡Pero si aquí no la hay!

ALC. Jeromo, el sacristán, toca el violín, y er tío Colás el ciego, la guitarra.

CELED. ¿Y esos tocarán la sinfonía a toda orquesta?

ALC. ¡Es claro! En tocando los dos, ya toca toda la orquesta. Segundo: el manífico drama, original del eminente autor don Rufo Costales, titulado El Templario enamorado; desempeñado por las eminentes actrices doña Gabriela Zambrano y doña Josefa Peñasco y por los eminentes actores don José López, don Diego Pérez y don José Laborda.

ILDEG. ¡Lo dicho! Es una lástima que no vengan.

CELED. ¡Demonio! Según se anuncian, todos son eminencias.

ALC. ¡Es claro! Hoy, comediantes, escribientes, políticos y Arcardes, toos semos eminentes. Tercero: se bailará er jaleo de Jerez por la eminente bailarina doña Gabriela Zambrano.

CELED. ¿Pues esa no trabaja en el drama?

ALC. ¡Ya lo creo! Como que es eminente dama…

CELED. ¡Vamos, ya! Y eminente bailarina.

ALC. Cuarto y úrtimo: Los palos deseados, divertido sainete, desempeñado…

CELED. Sí, por las mismas eminencias.

ALC. Justo. ¡Y pensar que no han llegao, que se acerca la hora, y a mí, Pedro Calleja, Arcarde de esta heroica villa, por la gracia de Dios y la Constitución, me pongan en ridículo!

ESCENA III

DICHOS, ALGUACIL y dos MOZOS con dos cofres.

ALG. ¡Señor Alcarde, señor Alcarde!

ALC. ¿Qué hay, alguacil?

ALG. ¡Que han llegao los comediantes!

VARIOS. ¡Los comediantes! (Se acercan muchos.)

ALC. ¿De veras?

ALG. ¡Ya lo creo! Los he dejao en la posáa, y con estos mozos llevo sus equipajes al teatro. Este es el cofre del galán. (Señalando uno.)

TODOS (Con admiración.) ¡El cofre del galán!…

ALG. Este otro es el del gracioso.

TODOS. ¡El cofre del gracioso! ¡Ja, ja, ja! (Riendo a carcajadas.)

ILDEG. (A don Celedonio.) Vamos, al fin va usted a ver esta noche la comedia.

ALG. Pues anda; que lleven eso al treato; yo voy a verlos y les voy a echar una murta por haber llegao tarde. Ya les haré yo ver quién es Calleja.

(Vanse el Alcalde, doña Ildegundis, don Celedonio y los Mozos con los cofres, y el Alguacil.)

MOZO 1º. ¡Al fin vamos a tener comedias!

MOZO 2º. ¡Y con su gracioso y tóo!

(Sale el Tio Tipiruqui empujando un carretón e que saca un mundo nuevo con sus cristales para ver: la gente los cubre; sacará un tambor y tocará a su tiempo.)

 

ESCENA IV

Toda la gente de la feria y el TÍO TIPIRUQUI

MÚSICA

TIP. ¡Acudid!
A ver el mundo nuevo
que traigo aquí

Aquí traigo el mundo nuevo
vengan todos por acá,
que los cuadros son bonitos;
los copié del natural.
Las venturas que gozamos
de este modo aprenderán,
porque somos tan felices…
con el tan, tipiruquitipitán.

Este cuadro representa
el momento de embargar
al contribuyente pobre,
porque no tiene un real,
y se empeñan en que pague
lo que no puede pagar,
para que otros entretanto…
con el tan, tipiruquitipitán.

Ved los pobres jornaleros
cómo corren tras un pan,
y aunque el hambre los acosa
no lo pueden alcanzar.
Mientras tanto que a su costa
mucha gente en coche va,
porque son unos señores…
con el tan, tipiruquitipitán.

Ved aquí ocho caballeros
cómo tiran del dogal;
mas conviene que se esfuercen
y no dejen de tirar,
de seguro que la cuerda
aunque fuerte, saltará;
y en saltando, amigos míos…
con el tan, tipiruquitipitán.

(Todos se ríen y se esparcen; el tío Tipiruqui se va con su carretón.)

 

ESCENA V

DICHOS, ALCALDE Y PREGONERO, con una corneta con que toca un punto de atención; en seguida doña ILDEGUNDIS Y DON CELEDONIO.

HABLADO

VARIOS. ¡Pregón, pregón!
(Rodean al Pregonero, que empieza el pregón, figurando que el Alcalde le apunta lo que ha de decir.)

PREG. Habiendo llegao… a esta noble Villa de Ubrique… la compañía de los comediantes dentro…

MOZO 1º. ¿Dentro de qué?

ALC. Silencio y no interrumpir. Respeto a mi autoridad.

MOZO 1º. Como dice que han llegao dentro…

ALC. Calle el animal y oiga.

MOZO 1º. Callo y oigo, compañero.

ALC. Sigue.

PREG. Dentro de media hora… empezará la función. (Corneta.)

VARIOS. ¡Bravo, bien!

PREG. ¡Viva el Arcarde!

TODOS. ¡Viva!
(Salen Ildegundis y Celedonio.)

ALC. Gracias, amado pueblo. Ya sabéis que en treato no hay lunetas, ni bancos, ni cosa que lo valga. Así, tóo el que vaya y quiera estar sentao, se llevará su silla.

VARIOS. Muy bien.

ILDEG. ¿Qué es eso de llevar su silla? Supongo que a mí me pondrá el Ayuntamiento un sillón de preferencia.

ALC. El Ayuntamiento no da preferencias a nadie. Si usted quiere ver las comedias, llevará su silla como cada hijo de vecino.

ILDEG. ¡Qué escándalo! ¡A mí, doña Ildegundis Monteagudo Roldán y Villalpando, hacerla ir cargada con su silla! ¡A la descendiente en vigésimo grado de los doce Pares de Francia!

MOZO 1º. ¿De los doce?

ILDEG. ¡Del héroe Roldán!

ALC. Pues aunque sea usted descendiente del Gran Tamborlán de Suecia, lleva usted su silla, o hace que se la lleve un criao.
(Vase con el Pregonero.)

ILDEG. ¡Huy! ¡Qué Alcalde tan grosero! Y nunca nos vemos libres de él. Gobiernen los conservadores o los liberales, siempre es Alcalde!

MOZO 1º. ¡Como que siempre hace elecciones a gusto del gobierno! (Vanse Ildegundis y Celedonio; todos se esparcen por la feria.)

ESCENA VI

DICHOS, FRANCISCO Y PASCUAL

FRANC. ¡Que yo haya venido desde Alcalá de los Gazules, nuestro pueblo, tras la compañía de cómicos por seguir a la Pepa, no tiene nada de particular, porque ella me ha dado esperanzas y no quiero renunciar a su conquista; pero que tú sigas a Gabriela, que no te ha hecho caso y quiere al gracioso de la compañía…

PASC. Pues por eso mismo la sigo. Por vengarme de ella y de su amante.

FRANC. ¿Y con qué derecho?

PASC. ¿Con qué derecho? ¡Pues qué! ¿No hay más que despreciar a un hombre como yo por ese comediante? Mi amor propio está resentido, y me he de vengar de los dos.

FRANC. Pues yo te aseguro que si tu venganza puede perjudicar a la Pepa, tendrás que habértelas conmigo.

PASC. No me importa tu amenaza.

FRANC. ¿No te importa? Pues no la olvides. El plan inicuo que fragües, yo lo sabré estorbar.

PASC. Lo veremos.

FRANC. Lo veremos. (Vase.)

PASC. ¡Necio! Me parece que tú también vas a pagar los vidrios rotos. (Conchilla llega a él.)

CONCH. ¡Señorito! Venga usted a mis guñuelos, que están calentitos.

PASC. ¡Esa voz! (Volviéndose.)

CONCH. ¡Calle! ¡El señorito Pascual!

PASC. ¡Conchilla! (¡Maldito encuentro!)

CONCH. ¡Sí, Conchilla, que deseaba echarte la vista encima y que un dibé te ha traído pa que logre mi deseo! ¿Con que es usté un cabayero? ¿Con que se viste usté como la gente pobre cuando ve una mosa de güen trapío pa que no lo mande a paseo si se presenta con fardones y castora? Se finge un obrero pobre; y chimuyando ternesas y juramentos farsos, así que consigue verla chaláa, toma el portante y di te vi no me acuerdo. ¿Le paese a usté rigulá?

PASC: (¡Demonio de encuentro!) Pero si tú no sabes…

CONCH. No quieo saber . Sé que te encuentro y que vas a tener el pago de tu infamia. Malos mengues me tajelen si te vas de la feria sin una palisa de mis guñoleros. Ahora verás.
(Se dirige al puesto; él la detiene).

PASC. Detente, Conchilla, y óyeme antes un momento. (Hay que transigir.)

CONCH. ¿Yo qué te he de escuchar? ¿Qué me podrás decir?

PASC. ¡Que siempre toman las mujeres el rábano por las hojas! Es verdad que te abandoné en Sevilla. Es verdad que quise olvidarte porque mi padre supo nuestros amores y me amenazó con maldecirme si no te dejaba y volvía a su lado. Que yo quise obedecerle y por eso desparecí. ¡Y cuando he pasado seis meses sufriendo por no poderte olvidar, porque te tengo en las entretelas de mi corazón! ¡Cuando habiendo muerto mi padre y viéndome libre he corrido a buscarte a Sevilla! ¡Cuando habiendo sabido allí que estabas en esta feria he tomado un caballo y he venido a escape por ese camino con riesgo de romperme la crisma para buscarte, ¿tú me recibes así?!

CONCH. ¿Pero es verdad lo que me dices? ¡No me engañes otra vez, por los clisos de tu cara!

PASC. ¡Qué te he de engañar, si no puedo vivir sin ti! (Así conjuro el peligro.)

CONCH. ¡Várgame un divé! ¡Yo pensaba que te aborrecía y al oírte siento que te vuelvo a querer!

PASC. Eso es lo que yo deseo, Conchilla mía.

CONCH. ¿Pero es verdá que has venío a la feria solo por mí?

PASC. ¡Te lo juro!

CONCH. Ya no quiero dudar. Quiero creerte. Se acabaron las penas. ¡Venga fiesta y alegría!
(Sube a la buñolería.)

PASC. (Los buñoleros me armarían un escándalo, y para evitarlo, quemo mis naves. Conchilla no me volverá a ver.)

CONCH. (Baja con los Buñoleros y gente que se reúne.) ¡Venid! ¡Venid aquí todos! ¡No haya jachares y penas! ¡Fiesta y alegría para celebrar este día!

MÚSICA

CONCH. Al que peca y se arrepiente,
siempre perdona un divé,
y siempre al hombre que quiere
lo perdona la mujer.
Pero es preciso que sepa,
que es solo por una vez,
y si vuelve a las andadas
ya perdón no ha de tener.
Toma que toma,
¡viva la gracia!,
¡ven, Pascualillo,
conmigo baila!
¡Viva el jaleo,
viva la sal
que de Triana
vino hacia acá!

CORO. ¡Toma que toma,
viva tu gracia!
¡Con mucho garbo
Conchilla baila!
¡Viva el jaleo,
viva la sal
que de Triana
vino hacia acá!

PASC. El que una vez perdonao
por su gachona se ve,
como ya está escarmentao
es más grande su querer;
no tema ni desconfíe
en tal caso la mujer,
que los hombre cuando vuelven
no se van segunda vez.
¡Toma que toma,
viva tu gracia,
ven, mi Conchilla,
conmigo baila!
¡Viva el jaleo,
viva la sal
que de Triana
vino hacia acá!

CORO. ¡Toma que toma,
viva tu gracia!, etc.

HABLADO

VARIOS. ¡Bravo! ¡Bravo!
(Se esparcen todos y se van marchando: los Buñoleros se vuelven a la buñolería!)

PASC. Ahora, Conchilla, me permitirás que me vaya a descansar a la posada; estoy rendido del viaje.

CONCH. ¿Tan cansao estás?

PASC. Ya ves que he venido a caballo desde Sevilla.

CONCH. ¡Entonces, güeno!

PASC. Pero mañana, a primera hora, ¿dónde te veo?

CONCH. ¡Aquí, en el puesto!

PASC. ¡Pues hasta mañana, Conchilla mía!

CONCH. Hasta mañana.

PASC. (¡Ya verás mañana dónde estoy yo!) (Vase.)

CONCH. ¡No sé qué noto en Pascual! ¡Muy pronto me he ilusionado! ¿Me engañará otra vez?
(Salen Francisco y el Mozo 1º, disputando.)

MOZO 1º. ¡Toma, si a mí me han pagao pa eso!

FRANC. ¡Pero eso es una infamia!

MOZO 1º. ¿Y a usted qué le importa?

FRANC. ¡Me importa mucho!

CONCH. ¿Qué es eso?

MOZO 1º. ¡Náa, que ese señorito tiene ganas de que haiga bronca!

CONCH. ¿Pero por qué?

MOZO 1º. ¡Porque otro que ha venío, también forastero, me ha pagao a mí y a otros pa que pateemos esta noche a la cómica de las comedias, y este señor no quiere!

FRANC. No quiero, porque es una villanía.

CONCH. ¿Y por qué quiere ese hombre?…

FRANC. ¡Por vengarse! Está enamorado de ella y ella prefiere a otro.

CONCH. ¿Y quién es ese mal hombre?

FRANC. Un paisano mío, que como yo, ha venido tras de las cómicas; un tal Pascual.

CONCH. ¿Pascual Crespo?

FRANC. ¡El mismo! Uno que ha estado aquí hace poco.

CONCH. ¿No ha venío de Sevilla?

FRANC. ¡Cá! ¡No! ¡Si hemos venido juntos de Alcalá de los Gazules!

CONCH. Diga usted, ¿es verdad que se ha muerto su padre?

FRANC. ¡Jesús! ¡Qué se ha de haber muerto, si lo hemos dejado tan bueno!

CONCH. (¡El miserable me ha engañao otra vez!) ¡Y quiere silbar a la cómica porque no le ha querío!

FRANC. ¡Justo!

CONCH. (¡Ya encontré mi venganza!) (Al Mozo 1º.) Tú no harás lo que te ha pagao ese hombre.

MOZO 1º. ¡Lo harán otros!

CONCH. Si él lleva gente que silbe, yo iré también a la comedia y llevaré muchos que aplaudan.

FRANC. Yo se lo agradeceré. Cuente usted conmigo.

CONCH. En la comedia nos veremos. (Vanse Francisco y el Mozo.) ¡Ah! ¡No sabes en la que te has metío! ¡Tú te has burlao dos veces de Conchilla, pero te juro por la memoria de mi bato, que te has de acordar de mí.
(Mutación; calle corta.)


CUADRO SEGUNDO

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SILLAS Y PALMAS

ESCENA VIII

EL CORO DE SEÑORAS, cada una con una silla.

MÚSICA

Con esta silla
que llevo yo,
puedo sentada
ver la función;
pero buen sitio
hay que elegir,
para que todo
se pueda oír;
y si lo encuentro,
de sopetón
planto mi silla
de golpe. ¡plom!

(Todas fijan las sillas a un tiempo.)

Es la más cómoda
la que escogí,
bien he de hallarme
sentada así.

(Todas se sientan, figurando hablar unas con otras.)

TIPS. 1ª ¡Dicen que guapo y airoso
es el galán!

TIPS. 2ª ¡Dicen que tiene el gracioso
mucha sal!

TIPS. 1ª Tiene el barba, muy tremendo
vocejón.

TIPS. 2ª Uno hay terrible, haciendo
de traidor.

TIPS. 1ª Dicen que el drama, trágico
ha de ser.

TIPS. 2ª Que un desenlace malo
ha de tener;
y que al galán, el barba
matará;
y la dama, de pesares,
morirá.

Como el teatro
que se ha formado,
es un tinglado
provisional,
y no hay lunetas,
tampoco palcos,
nuestras sillitas
hay que llevar.
¡Cómo ha de ser!
¡Vamos allá!

——–

ESCENA IX

DOÑA ILDEGUNDIS y DON CELEDONIO

HABLADO

ILDEG. No extrañe usted que me apoye en su brazo. Como he paseado tanto por la feria, estoy rendida.

CELED. ¡Ya lo creo! Pero señora, yo tengo a mucha honra que usted se apoye en mí.

ILDEG. Gracias. ¡Ay! ¡Sólo la novedad de haber comedia en la Villa, puede hacerme que concurra, a pesar de mi cansancio! Y eso que la grosería del Alcalde me indignó. ¡Tratarme con tan poco miramiento a mí, a doña Ildegundis Monteagudo Roldán y Villalpando! ¡Oh! ¿Si hubiera vivido mi antecesor, el héroe Roldán! ¡Porque ya sabrá usted que yo desciendo de los doce Pares de Francia!

CELED. ¡Ya lo creo! ¡Descender es!

ILDEG. ¡Por eso ostento en mi escudo doce pares de bueyes negros en campo de gules! ¿Por qué ha de ser la primera persona del pueblo ese animal?

CELED. ¿Cuál, el buey?

ILDEG. No, caballero, el Alcalde.

CELED. ¡Ah, ya!

ILDEG. ¿Por qué ha de serlo perpetuamete?

CELED. Será porque nació animal perpetuo.

ILDEG. ¡Válgame Dios! ¡En qué tiempos vivimos!

CELED. Con tal que no vengan otros peores…

ILDEG. Sea lo que Dios quiera. Ya habrá llevado Ambrosio nuestros sillones al teatro. Vaya, démonos prisa, que quiero ver empezar la función.

CELED. Vamos, mi señora doña Ildegundis.

ILDEG. Vamos, mi señor don Celedonio. (Vanse.)

——–

ESCENA X

CONCHILLA y CORO DE HOMBRES

MÚSICA

CORO. Dinos, ¿qué quieres?

CONCH. Venid acá.

CORO. Aquí a tus órdenes
todos están.

CONCH. En la comedia
habrá jarana,
gritos, aplausos,
gresca infernal,
y al señorito
que yo os señale,
dadle de palos
y jofetáas.

CORO. Sobre el mocito
que nos señales
lloverán palos
y jofetáas.

CONCH. Si alguno silba,
hay que aplaudir,
porque Conchilla
lo quiere así.
Nuestras palmadas
han de sonar,
todos haciendo
¡plan! ¡plan! ¡plan! ¡plan! (Aplaudiendo.)

CORO. Nuestras palmadas
han de sonar,
todos haciendo
¡plan! ¡plan! ¡plan! ¡plan!

CONCH. En la bronca
que se arme,
garrotazo,
jofetáa,
muchas palmas,
mucha bulla,
mucho aplauso,
¡plan! ¡plan! ¡plan! ¡plan!

CORO. En la bronca
que se arme, etc. (Se van aplaudiendo.)

(Mutación. Bastidores de fábrica; telón de ídem, figurando un pósito; a la derecha, sesgado, un tablado con concha y luces, sean candilejas o faroles en la embocadura: esta, formada por lienzos de cualquier clase; una o dos colchas unidas forman el telón, que estará corrido; cuando se descorra, el escenario estará cerrado con cortinas, sábanas y una colcha de ramos con flores, formando la decoración: desde el tablado hasta los bastidores de la izquierda habrá gran barullo disputándose el sitio de las sillas: junto al tablado, sentados, el Músico 1º, ciego, con guitarra, y el segundo, con violín, templando sus instrumentos; en un sillón de baqueta estará el Alcalde: Pascual y Francisco, separados; faroles fijos en los bastidores iluminan la sala.)


CUADRO TERCERO

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EL ESCÁNDALO

ESCENA XI

EL ALCALDE, PASCUAL, FRANCISCO, DOÑA ILDEGUNDIS, DON CELEDONIO, MOZOS 1º Y 2º, MUJERES 1ª y 2ª, VENDEDOR 1º, HORCHATERO, BARQUILLERO, PREGONERO, MÚSICOS 1º y 2º, VENDEDORES y VENDEDORAS, BUÑOLEROS, HOMBRES y MUJERES, CHICOS y CHICAS; después GABRIELA, CONCHILLA, PEPA, LÓPEZ, PÉREZ y dos ALGUACILES. El barullo será muy grande; todos hablan a la vez, hasta la voz del Alcalde.

MUJ. 1ª. ¡A ver si dejas sitio para que ponga mi silla!

MUJ. 2ª. ¡Yo no muevo la mía!

ILDEG. ¡Usted se ha colocado en lo mejorcito!

HOMB. 1º ¡Hubiera usted venido antes!

CELED. ¡Es usté un hombre galante!

HOMB. 1º ¡No me ponga usted motes!

ILDEG. ¡Grosero!

HOMB. 1º ¡Tengamos la fiesta en paz!

BARQ. ¡No empuje usted mi silla!

ILDEG. ¡Pues déjeme usted sitio!

ALC. ¡A ver si calla todo el mundo! ¿Qué escándalo es este?

ILDEG. Es que no me dejan sitio para colocar mi sillón.

BARQ. ¡Si trae usted un armatoste que ocupa el sitio de cuatro!

HOMB. 2º ¡Es claro, y lo revuelve todo!

CELED. La señora trae el asiento que le conviene.

BARQ. ¡Calle el forastero!

HOMB. 1º ¡El vejestorio!

CELED. ¡Cafres!

VARIOS. ¡Fuera! ¡Fuera!

ALC. ¡A ver si callan, o hago una de las mías! Cuidadito conmigo. ¡Alguaciles! Coloquen ustedes como se pueda las sillas, y que se callen, porque si no…

BUÑOL. (¿Es aquel el caballero?)

CONCH. (¡El mismo!)

PASC. ¡Conchilla aquí!

CONCH. (Ya que tiene tan mal alma, que salga bien castigao.)

BUÑOL. ¡Eso déjalo de mi cuenta!

FRANC. (¡El Alcalde está avisado!)

CONCH. (¿Quién lo ha prevenido, usted?)

FRANC. (Sí; y como Pascual siga en su idea, lo va a pasar mal.)

CONCH. (¡Ya lo creo que lo pasará mal! ¡Él me ha despresiao; me ha burlao y va a ver que no hay enemigo pequeño!)

ILDEG. ¡Desde aquí no voy a ver nada! Me han colocado muy mal.

BARQ. Tenga usted paciencia.

ILDEG. ¡No me da la gana!

BUÑOL. ¡Que se calle la vieja!

CELED. ¡No he visto gente más incivil!

ILDEG. ¡No quiero callarme! ¡Insolente! ¡Grosero!

TODOS. ¡Que se calle! ¡Que se calle! (En coro.)

ILDEG. ¡Bandidos!

ALC. ¡Por vida de los demonios! ¿A que mando a todo el mundo a la cárcel?

TODOS. ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!

ALC. ¡Cuidadito conmigo! ¡A ver, músicos, empezad la sinfonía!

MUS. 2º Tocaremos la Atala.

MUS. 1º ¡Eso es muy antiguo! Más vale que toquemos una rondeña.

MUS. 2º ¡Eso es muy plebeyo!

MUS. 1º ¡Aunque lo sea!

MUS. 2º ¡No se toca rondeña, vaya! ¡Estaría decente tocar eso en un coliseo!

MUS. 1º ¡Estaría bonito tocar la Atala! ¡Eso es muy cursi y yo no lo toco!

MUS. 2º ¡Usted tocará lo que le mande, que soy aquí el director de orquesta!

ALC. Ciego, obedezca usted al director.

MUS. 1º Pero si…

ALC. ¡Yo lo mando!

MUS. 1º Pero si usted no entiende…

ALC. ¿Cómo es eso? ¿Me replica? ¡A tocar, o a la cárcel!

ILDEG. (¡Ay, qué bárbaro es este Alcalde!)

(Los músicos tocan la Atala de una manera horrorosa. Siguen los rumores y las disputas por lo bajo: se corre la cortina y aparece el escenario: en él habrá un velador con un mantón de mujer por tapete y dos sillas de Vitoria. Gabriela aparece vestida a la antigua chamberga.)

ALC. ¡Silencio, que ya empieza!

(Rumor preparatorio para oír.)

GAB. (Declamando.)
Soy la más desventurada
que en este mundo ha nacido.
Salgo a mitigar mis penas
en este jardín florido.
(Entonación exagerada como de parodia.)

PASC. ¿Dónde están las flores?

ALC. ¿No las ve usted en aquella colcha? ¡No interrumpa usted!

VARIOS. ¡Fuera! ¡Fuera! (A Pascual.)

ALC. ¡Silencio!

GAB. (Declamando.)
Pero no es fácil que cambie
el curso de mi destino.
(Sale Pepa vestida de aldeana francesa.)

PEPITA. ¿Señora?

GAB. ¿Quién habla? ¡Ah, Felisa!

PEPITA. Ha llegado a este castillo
un escudero, y pretende
hablar con vos ahora mismo;
dice que de Palestina
hace poco que ha venido.

GAB. Dile que pase.

PEPITA. Es el mozo
muy galán y muy ladino.

GAB. Fadrique está en Palestina,
el dueño del amor mío.

(Sale Pérez de militar a la Federica; tiene poca voz y declama muy bajo, haciendo muchos gestos para accionar.)

MUJ. 1ª ¡Ay, el gracioso!

VARIOS. ¡El gracioso!

(Todos ríen a carcajadas.)

ALC. ¡Silencio! ¡A ver si callan!

PÉREZ. (Declamando.)
En una noche sombría
cuando en Palestina estaba,
mi noble señor sufría
de un pesar que le mataba.

PASC. ¡Más alto!

VARIOS. ¡Qué no se oye!

PÉREZ. (Queriendo levantar la voz, pero siempre bajo.)
Porque supo el desdichado
que el destino persiguió,
que la belleza que amó
con otro se había casado.

PASC. ¡Más alto!

VARIOS. ¡Más alto!

(Pérez se sube en una silla.)

BARQ. ¡Bravo!

VARIOS. ¡Bien! (Riendo y aplaudiendo.)

PASC. ¡Fuera! (Suenan pitos por ambos lados.)

ALC. ¿Quién toca esos pitos? ¡Al que alborote, lo llevo a la cárcel! ¡Cuidado!

PASC. ¿A la cárcel?

ALC. ¡Ya hasta a presidio! (Risas.) ¡Silencio, siga usted!

PÉREZ. (Declamando sobre la silla lo más alto que puede.)
De olvidar con el intento
un destino tan contrario,
pronunciando un juramento
profesó; se hizo Templario.

GAB. ¿Mas quien es vuestro señor?

PÉREZ. ¡Oh! ¡Dejadme que me explique!
¡Víctima de tanto amor
desgraciado, es don Fadrique!

GAB. ¡Ay de mí!
(Cae desmayada en la silla, al lado del velador.)

PÉREZ. (Saltando de la silla.) ¡Se desmayó!
¡Señor!

(Llamando a la derecha: sale López en traje de soldado romano con botas chambergas; saca una sábana con una cruz roja por manto: casco de caballería y espada de cazoleta.)

LÓPEZ. ¡Mi Blanca!

PÉREZ. ¡Mirad!

LÓPEZ ¡Está sin sentido! ¡oh!
¡Ella me amaba!

PÉREZ. ¡Es verdad! (Vase.)

LÓPEZ. ¡Oh, Blanca, vuelve en ti!

GAB. ¡Divino cielo!
¡Ah, Fadrique! ¿Eres tú?

LÓPEZ. ¡Yo, dulce prenda,
que al saber que olvidaste mis amores;
que otro es el dueño, en fin, de tu belleza,
quise olvidarte y pronuncié mis votos
para que dique a mis pasiones fueran!
¡Yo soy Templario y te idolatro, Blanca!

GAB. ¡Calla, calla, por Dios! ¡Si alguien te oyera!

(Pascual pita; Conchilla, Francisco y los Buñoleros aplauden: rumores de indignación.)

ALC. ¿Quién ha pitado?

BARQ. Ese forastero.

ALC. (A Pascual.) Pues guarde usted el pito o le hago salir del teatro y del pueblo.

GAB. ¡Olvídame, mi bien, pues es preciso!
¡Huye lejos de mí! ¡La suerte adversa
truncando nuestra dicha, precipita
de nuestra vida la fugaz carrera!

(Silban Pascual y los de los pitos; Conchilla, Buñoleros, Horchateros y otros, aplauden.)

BARQ. ¡Fuera los de los pitos!

PASC. ¡Fuera los que aplauden!

ALC. ¡Alguaciles, echad a ese hombre de aquí!

PASC. ¡Silbo a la dama, porque es muy mala!

GAB. ¡Señores! Ese hombre me silba porque no he querido corresponderle en Alcalá. (Risas.)

CONCH. ¡La cómica tiene razón! ¡Ese miserable ha pagado a los que silban para vengarse de ella! (Pérez sale a la sala con la espada desnuda.)

VARIOS. ¡Fuera! ¡Fuera!

BUÑOL. ¡Muera el forastero!

VARIOS. ¡Muera!

PÉREZ. ¡Yo castigaré tu infamia!

(Se precipita por entre la gente y da cintarazos a Pascual; este dispara una pistola; los que aplaudían emprenden a palos con los que silbaban: las mujeres gritan; ruedan las sillas; doña Ildegundis se desmaya; López tira de la espada y salta al público pegando palos; las mujeres asustadas desaparecen: a Don Celedonio le han arrollado y al hacer se le va la peluca quedándose con la calva al aire y se refugia en un extremo de la embocadura; los músicos se han puesto las sillas por delante para cubrirse de los palos.)

ALC. ¡Favor a la reina que representa esta vara!

GAB. ¡Pérez, no te pierdas! (Desaparece de la escena.)

MUJS. ¡Que se matan! (Empiezan a huir.)

OTRAS. ¡Socorro! (Ídem.)

ALC. ¡Favor a la autoridad!

ILDEG. ¡Ay, qué vándalos! ¡Socorro, Socorro! (Cae desmayada en el sillón.)

CELED. ¿Quién me ampara?

(Salen dos Guardias civiles; al verlos, desaparecen los cómicos.)

GUARD. ¡Alto a la Guardia civil! ¡Alto, o hacemos fuego, y caiga el que caiga! (Se retiran a un lado los que silbaban y a otro los que aplaudían.)

ALC. ¡Han llegado ustedes a tiempo! ¡A ver! ¿Dónde están los cómicos?

HORCH. ¡Han desaparecido!

ALC. ¡Que se les busque, y a la cárcel con todos!

CONCH. ¡Usted perdone, señor Alcalde, pero los pobres cómicos no tienen la culpa de lo que ha pasao! ¡El que tiene la culpa es ese señor que ha provocao este escándalo, pagando gente para hacer una villanía!

ALC. ¡Que lo prendan, y a la cárcel con él!

PASC. (A Conchilla.) ¡Ah, infame!

CONCH. ¿No me las había usté de pagar? (Se lo llevan los alguaciles.)

CELED. ¿Dónde habrá ido a parar mi peluca?

ALC. ¡A la cárcel todos esos que han silbado!

GUARD. ¡Aquí hay una señora desmayada!

ALC. ¡Déjela usted, que ya volverá en sí! ¡Esas viejas solo se desmayan de un ojo!

ILDEG. ¡Bárbaro!

——–

MÚSICA

CONCH. Esta de Ubrique
brava comedia,
a garrotazos
se concluyó

ALC. Y TODOS. Y los autores
de este sainete,
perdón pedimos
si no agradó.

FIN

comedia_02


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